Las uñas negras son una molestia habitual entre los corredores, especialmente tras sesiones largas o intensas. Este problema, causado generalmente por la presión repetida de la zapatilla sobre el dedo gordo, puede evitarse con un truco sencillo que no requiere más que modificar la forma de atarse los cordones.
Así lo explica Alfredo Soriano, podólogo, en un vídeo compartido en redes sociales: “¿Cuando sales a correr se te ponen las uñas negras? Pues atento a este 'podo truco'”. Su consejo comienza por dejar uno de los extremos del cordón considerablemente más largo que el otro. El corto debe ser lo justo para permitir atarse el zapato al final del proceso, aproximadamente del tamaño de un palmo.
El extremo más largo se introduce después por los agujeros de la zapatilla “como si estuviésemos cosiendo”. Este patrón de atado, que redistribuye la presión, permite liberar la zona delantera donde se sitúa la uña del dedo gordo, la más afectada por este tipo de lesiones. “Con este diseño de atado conseguiremos liberar la presión en la zona correspondiente a la uña del dedo gordo. Esto nos ayudará a evitar la aparición de uñas negras”, asegura Soriano.
El especialista añade una última recomendación: si el modelo de zapatillas tiene una pestaña de inicio para los cordones, es mejor no utilizarla. Al evitarla, se reduce aún más la tensión en la parte delantera del pie, lo que contribuye a prevenir lesiones por fricción o impacto repetido.
El experto explica que el truco está en los cordones. (Pexels / Anna Shvets)
Ahora bien, si el dolor es intenso o persistente, si la uña se afloja o se desprende, o si aparecen signos de infección como enrojecimiento, pus, hinchazón o calor, es importante consultar a un profesional. En resumen, las uñas negras al correr son un problema común, pero con tratamiento adecuado y medidas preventivas pueden evitarse o resolverse con éxito. Ante la duda, lo más recomendable es acudir a un especialista en salud podal.
Las uñas negras son una molestia habitual entre los corredores, especialmente tras sesiones largas o intensas. Este problema, causado generalmente por la presión repetida de la zapatilla sobre el dedo gordo, puede evitarse con un truco sencillo que no requiere más que modificar la forma de atarse los cordones.