Los secretos del doctor Valentín Fuster, el médico que está tratando a Luis Miguel
El cardiólogo, distinguido con un marquesado por su trayectoria profesional, es el reflejo de una vida marcada por la humanidad, la excelencia médica y el reconocimiento de pacientes, instituciones y personalidades
Jaime de Marichalar fue uno de los pacientes del doctor Valentín Fuster. (Gtres)
La actualidad ha colocado de nuevo al doctor Valentín Fuster en el foco de la información debido a sus vínculos con personajes conocidos. Desde que la revista Semana publicó los supuestos problemas de salud de Luis Miguel, el nombre del médico ha vuelto a cobrar protagonismo en aspectos ajenos a su propia biografía.
Según el medio, el cantante, conocido por muchos como el 'Sol de México' , habría sido atendido por el equipo del prestigioso cardiólogo. Al no existir confirmación oficial por parte de su agencia de representación, todo son rumores. Fuentes del entorno de Luis Miguel niegan la información y hablan de consultas, pero otros apuntan a que ya habría sido dado de alta hace unos días y ya se encuentra en su casa de México recuperándose.
Luis Miguel durante su gira por España en 2024. (Gtres)
Julio Iglesias tiene el teléfono directo para llamarlo en cualquier momento, mientras que para Jaime de Marichalar fue su ángel de la guarda cuando poca gente entendía los problemas derivados del ictus que padeció. A Ana Obregón le ofreció un horizonte de fortaleza cuando a Álex Lequio le diagnosticaron cáncer. En este caso, el destino fue especialmente cruel y no dio tregua a un joven de veintisiete años con toda la vida por delante. La actriz recordaba en sus memorias, 'El chico de las musarañas', ese punto de unión con el cardiólogo, al que considera una fuente de inspiración emocional más allá de su faceta profesional.
La Reina Sofia saluda al doctor Valentín Fuster. (EFE)
Todos los que le han tratado coinciden en un denominador común. Y esa coincidencia no es otra que definirlo como un hombre tranquilo, que transmite paz y que se ocupa de sus enfermos y alumnos de una manera extraordinaria. Con un currículum excepcional y considerado uno de los mejores especialistas del mundo, no solo recibe honores, reconocimientos y premios, sino también la gratitud de las personas y familiares a los que ha salvado la vida.
Hace tiempo me contaba que uno de los momentos más entrañables de su vida,el cuál tenía que ver con esos agradecimientos. En un encuentro en Barcelona, cuando aún tenía algún hueco libre en su agenda, reunió a un grupo de periodistas. Acababa de cumplir setenta y cinco años y nos explicó cómo, cada Navidad, recibía postales de felicitación de pacientes a los que había salvado. Pero lo llamativo no eran esas cartas, sino que también le escribían familiares de enfermos que no habían logrado superar su enfermedad. Y siempre para darle las gracias por su humanidad.
La reina Letizia saluda al cardiólogo Valentín Fuster. (EFE)
Explicaba que era muy difícil procesar que los médicos tienen en sus manos la existencia humana. Y que, a veces, ni la ciencia, ni la investigación, ni la gran profesionalidad consiguen resultados. Es entonces cuando hay que estar preparado para volver a empezar y dar esperanza a quien, médicamente, parece no tenerla.
Fue en 2014 cuando el rey emérito, entonces titular de la Corona, le otorgó el marquesado de Fuster. Con don Juan Carlos, y también con doña Sofía, mantiene una relación de cariño. No de amistad en el sentido estricto de la palabra, pero sí de afecto y respeto mutuos. Fue don Juan Carlos quien quiso que el doctor Fuster se encargara de dirigir en Nueva York la recuperación de quien entonces era su yerno, Jaime de Marichalar, tras el ictus que padeció.
Valentín Fuster durante un desayuno informativo. (EFE)
En 2001, los duques de Lugo se trasladaron a Estados Unidos junto a sus dos hijos. Allí vivieron durante una temporada y Fuster supervisó la rehabilitación diaria destinada a superar las importantes secuelas del accidente cerebrovascular. Esa relación médico-paciente se convirtió, en este caso, en una verdadera amistad. Cuando Marichalar viaja a Nueva York procuran verse y, cada año, se somete a un chequeo supervisado por el cardiólogo.
Ahora Luis Miguel se ha unido a esa lista de personas agradecidas a un hombre cuya principal cualidad es, precisamente, no buscar notoriedad.
La actualidad ha colocado de nuevo al doctor Valentín Fuster en el foco de la información debido a sus vínculos con personajes conocidos. Desde que la revista Semana publicó los supuestos problemas de salud de Luis Miguel, el nombre del médico ha vuelto a cobrar protagonismo en aspectos ajenos a su propia biografía.