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fue un jueves santo

29-3-1956: El día más triste en la vida de don Juan Carlos

El emérito ha tenido que vivir toda su vida con un triste recuerdo producido en su infancia y que acabó con la muerte de su hermano

Foto:  Don Juan y María de las Mercedes con sus cuatro hijos. (Getty)
Don Juan y María de las Mercedes con sus cuatro hijos. (Getty)

Semana Santa de 1956. Villa Giralda, Estoril. El calendario marca el 29 de marzo, una fecha que se quedará marcada a fuego en la memoria de don Juan Carlos y en la historia de la familia real española. Un accidente acaba con la vida del hermano del emérito, Alfonso, que en ese momento tiene 14 años. El suceso ha permanecido durante años con un halo de silencio por lo traumático del asunto y por las circunstancias en las que se produjo: de forma accidental, don Juan Carlos disparó a su hermano acabando con su vida. Un capítulo que ha sido recogido en numerosas ocasiones por distintos estudiosos.

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El historiador e hispanista inglés, autor de diversas obras de Historia Contemporánea de España, publicó en 2003 la obra 'Don Juan Carlos, El rey de un pueblo' en el que relataba el devenir de los acontecimientos: “El 29 de marzo, Jueves Santo, después de una misa vespertina en la iglesia de San Antonio de Estoril, la familia habría regresado a casa. A las ocho y media de la noche, el coche del médico de la familia, el doctor Joaquín Abreu Loureiro, paró en seco a las puertas de Villa Giralda. Según parece, ambos muchachos habían estado en el cuarto de juegos, en el primer piso de la casa, entretenidos en tirar al blanco con un pequeño revólver, del calibre 22, mientras esperaban la hora de la cena.

 Don Juan Carlos, en primer plano, junto a su hermano. (Archivo)
Don Juan Carlos, en primer plano, junto a su hermano. (Archivo)

El comunicado oficial distribuido por la Embajada de España en Lisboa sobre la muerte de Alfonso decía: «Mientras su Alteza el Infante Alfonso limpiaba un revólver aquella noche con su hermano, se disparó un tiro que le alcanzó la frente y le mató en pocos minutos. El accidente se produjo a las 20:30, después de que el Infante volviera del servicio religioso del Jueves Santo, en el transcurso del cual había recibido la Santa Comunión», mientras apuntaba el autor que la decisión de silenciar los detalles había sido adoptada personalmente por Franco.

Cosas de niños con final trágico

Abel Hernández, autor de 'Despídete de tu madre y serás rey' explicaba en una entrevista concedida a Vanitatis que al rey emérito, que entonces contaba 18 años, alguien le regaló una Long Automatic Star de calibre 22. “Cuando ocurre aquello, ninguno de los dos hermanos es ya un niño, pero se comportaban aún como niños, con juegos y peleas de niños (...). Juanito, con mucho sigilo, le enseña a su hermano pequeño la preciosa pistola que lleva en el bolsillo. A partir de entonces, se convierte en un objeto de culto y verdadero objeto del deseo para los dos (...)”. Según el relato de Abel, don Juan de Borbón les quita el arma pero doña María de las Mercedes cede a los ruegos de los jóvenes: “Alfonsito se las arregla para comprar balas en una armería, sin sospechar que compraba su propia muerte (...). Piden insistentemente la pistola a Doña María. "No es para disparar, mami, sólo para verla". Harta de tanto ruego, busca la llave del secreter en la chaqueta de su marido y se la da (...). La bala le entró a Alfonsito por la nariz y le alcanzó el cerebro(...)”.

El relato de Abel también recoge cómo don juan arrojó con rabia después del entierro la maldita pistola al mar.

 La familia al completo. (Imagen de Archivo)
La familia al completo. (Imagen de Archivo)

En el libro de Paul se explica: “Doña María de las Mercedes dio a entender tiempo después que Don Juan Carlos, jugando, había apuntado el arma hacia Alfonsito y, sin saber que la misma estaba cargada, había accionado el gatillo. En parecidos términos, parece que el propio Don Juan Carlos confesó a un amigo portugués, Bernardo Arnoso, que él había apretado el gatillo sin saber que el arma estaba cargada…”.

Don Alfonso recibió sepultura en el cementerio de Cascais, al mediodía del sábado 31 de marzo de 1956. Sin embargo, aquel 29 de marzo quedó grabado para siempre en la memoria de don Juan Carlos y de toda la familia Borbón.

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