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VALORADA EN MILES DE MILLONES DE DÓLARES

El secreto mejor guardado de Farah Diba: se expone su gran colección de arte en Irán

Lo más valioso son más de 200 obras modernistas e impresionistas que fueron escondidas durante mucho tiempo por la República Islámica

Foto: Farah Diba. (Getty)
Farah Diba. (Getty)
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A sus 80 años, Farah Diba, la última emperatriz de Irán, es hoy una mujer emblemática que desde su residencia de París, con el recuerdo doloroso del exilio vivido hace 40 años, pero también desde la serenidad que da la edad, se niega a morir sin haber visto cambios importantes en su país.

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Puede que la vuelta de su dinastía a Irán no sea posible, pero el triunfo de Farah Diba hoy se acerca más al mundo del arte que al de la política. En su caso, un arte que tiene mucho de simbólico, además de su propio valor estético.

Para comprender esta afirmación, vayamos por partes y comencemos por el principio.

El sha de Irán y Farah Diba. (Getty)
El sha de Irán y Farah Diba. (Getty)

Farah Diba y Mohammad Reza Pahlavi, el sha de Irán, contrajeron matrimonio en 1959, cuando ella era una estudiante de 20 años. En 1967 se convirtió en Shahbanu Farah Diba Pahlavi, señora del sha, emperatriz de Irán.

Tras 20 años en el poder se vieron obligados al exilio con la llegada de la revolución islámica. Nunca pudieron regresar.

A partir de ahí, Farah Diba vivió los episodios más duros de su vida. Viajaron de país en país, sin residencia fija, viviendo al día y con una gran incertidumbre sobre su futuro. Un año y medio más tarde, el sha murió víctima de un cáncer.

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A pesar de todo, a Su Majestad Imperial, como Diba se hace llamar, aún le quedaba por vivir lo peor: la muerte de su hija Leila por sobredosis de pastillas en 2001 y la de su hijo Ali-Reza por suicidio en 2011.

Pero Farah Diba ha logrado continuar adelante junto con sus otros dos hijos. Afincada hoy en París, una de sus grandes ilusiones se ha hecho realidad. El secreto mejor guardado de Farah Diba ha visto la luz. El que podría ser el legado más duradero e importante de la dinastía Pahlavi, la obra de arte que defendió en vida y que exhibió en Irán antes de su marcha, ha sido expuesto en Teherán este mes de febrero.

Farah Diba en una imagen de archivo. (Getty)
Farah Diba en una imagen de archivo. (Getty)

La parte más valiosa de la misma son más de 200 pinturas y esculturas modernistas e impresionistas que han sido escondidas durante mucho tiempo por la República Islámica. Ahora, con un valor de miles de millones de dólares, son mostradas en el Museo de Arte Contemporáneo de Teherán.

La maestría de Marcel Duchamp, de Andy Warhol, de Mark Rothko, de Paul Gauguin, de Fernand Léger o Pablo Picasso, entre otros, ya puede ser admirada. Aunque no todo es oro lo que reluce. Algunas obras han sido vetadas, como los desnudos de Renoir o Francis Bacon.

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Pahlavi comenzó a coleccionar a principios de la década de 1970, cuando Irán estaba disfrutando de una enorme ganancia financiera. “Tuvimos los medios para aumentar el precio del petróleo, aunque nuestros problemas también comenzaron a partir de ahí. Pensé que deberíamos tener un museo donde los artistas iraníes jóvenes pudieran exhibir, pero luego pensé: ¿por qué no tener también arte extranjero y no solo arte iraní? El mundo entero tiene nuestro arte. No podemos permitirnos tener su arte antiguo, pero sí podemos costear su arte moderno”, ha comentado Farah Diba al periodista Joshua Levine en una reciente entrevista.

Hoy, sus esfuerzos de entonces brotan en Teherán, para alegría de muchos que jamás vieron tanto arte extranjero tan de cerca.

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