Las claves de la confirmación de Vincent y Josephine de Dinamarca: de los retratos oficiales a la emoción por su abuelo fallecido
Analizamos un día más tarde las fotos y las palabras cargadas de emoción de la familia real danesa en una jornada marcada por el paso a la adolescencia de los mellizos y la reciente pérdida del padre de la reina Mary
Los príncipes Vicent y Josephine, tras la ceremonia de confirmación en la iglesia del Palacio Fredensborg en Dinamarca. (EFE )
El día de ayer vino lleno de emociones fuertes para la familia real danesa. Celebraron en Fredensborg la confirmación de los príncipes Vincent y Josephine, los hijos de los reyes Federico y Mary. Junto a ellos estuvo todos sus allegados, hasta el Felipe VI, como padrino del mellizo, hizo acto de presencia, aunque luego tuviese que salir volando, literalmente, para cumplir un compromiso en España.
La mañana dejó muchas fotos para el recuerdo, pero las que no se pudieron ver a primera hora fueron los retratos oficiales, que la Casa Rela compartió tras la ceremonia y que marcaron el tono visual del día. En ellas se puede ver a los mellizos junto a sus padres, Federico X y Mary de Dinamarca, y el resto de la familia en el entorno del palacio. Son retratos cuidadosamente compuestos, donde la formalidad del escenario contrasta con un detalle evidente: Vincent y Josephine ya no son niños. En esas fotografías, han dejado atrás la estética más infantil que hasta ahora les había acompañado en sus apariciones públicas y han aparecido en una versión más serena, más consciente de su papel dentro de la familia real.
Después, otras imágenes completaron el relato del día desde dentro de la iglesia. En ellas, los príncipes han sido captados en el momento del rito religioso, junto al obispo Henrik Wigh-Poulsen, en el altar de la iglesia del castillo. En primera fila, siguiendo cada gesto con una emoción contenida, se encontraban sus padres, sus hermanos mayores —el príncipe heredero Christian y la princesa Isabella— y la reina emérita Margarita II. Las miradas de todos ellos han sido una constante de orgullo, emoción difícil de disimular y una sensación compartida de estar asistiendo a un paso importante en la vida de los dos jóvenes.
Pero si las instantáneas han definido la parte institucional de la jornada, las palabras han terminado de enmarcar su dimensión más humana. La confirmación se celebró apenas una semana después del fallecimiento de su abuelo materno, John Donaldson, y la ausencia estuvo presente incluso en un día pensado para el disfrute.
"Ha sido extremadamente duro para mí y para toda la familia. Lo extrañamos muchísimo, pero él siempre está en nuestros corazones", explicó la princesa Josephine cuando ha fue preguntada por cómo han vivido estos últimos días. A su lado, el príncipe Vincent reconoció la dificultad del momento con gran sinceridad: "Estamos increíblemente tristes de que esto haya sucedido justo antes del día de nuestra confirmación. Pero sabemos que él está con nosotros. Lo extrañamos mucho y estamos felices de que ahora esté en un lugar mejor".
La jornada avanzó con la precisión habitual de la casa real danesa, desde el recorrido de los protagonistas hasta la iglesia, acompañados por sus padres, hermanos y la reina emérita, hasta la llegada de los padrinos. De hecho, uno de los momentos más comentados fueron los saludos de los ahijados. Recibidos en la escalinata principal en un reencuentro marcado por el protocolo, destacó la cercanía familiar entre ellos.
Felipe VI, padrino del príncipe Vincent, protagonizó uno de los saludos más afectuosos del día con el joven, en una escena que ha reflejado la conexión personal que ambos mantienen más allá del acto institucional. A su vez, la princesa Marie de Dinamarca, madrina de Josephine, que también viajó expresamente para la ocasión junto al príncipe Joaquín, ya que viven en Estados Unidos. Su reencuentro con la protagonista dejó una imagen especialmente emotiva, marcada por la naturalidad y la cercanía entre ambas.
El día de ayer vino lleno de emociones fuertes para la familia real danesa. Celebraron en Fredensborg la confirmación de los príncipes Vincent y Josephine, los hijos de los reyes Federico y Mary. Junto a ellos estuvo todos sus allegados, hasta el Felipe VI, como padrino del mellizo, hizo acto de presencia, aunque luego tuviese que salir volando, literalmente, para cumplir un compromiso en España.