Las emotivas palabras de Obama despidiendo a Sunny, su mascota: "Perdimos a un miembro de nuestra familia, durante 13 años ha estado a nuestro lado demostrando lealtad"
El expresidente estadounidense ha querido despedirse de ella recordando sus 13 años juntos, su enorme energía y algunas de esas pequeñas manías que terminaron convirtiéndola en una más de la familia
Barack Obama ha compartido públicamente una pérdida que afecta directamente a su familia. Sunny, una de las dos mascotas que acompañaron a los Obama durante sus años en la Casa Blanca, ha muerto tras 13 años junto a ellos. La perra llegó a la familia en agosto de 2013, durante el segundo mandato presidencial de Obama, y rápidamente se convirtió en compañera inseparable de Bo, su otro perro.
“Ayer perdimos a un miembro muy querido de nuestra familia”, ha escrito Obama al comunicar la noticia. Unas palabras que reflejan el lugar que Sunny ocupaba en casa y que han dado paso a un recuerdo cargado de anécdotas, desde sus carreras por los jardines de la residencia presidencial hasta su particular relación con las hijas del matrimonio, Malia y Sasha.
La tranquilidad no parecía ser precisamente una de sus características. Obama la recuerda como una perra atlética y con una energía difícil de agotar. Durante sus años en Washington, corría por el jardín sur de la Casa Blanca y era capaz de saltar los setos mientras perseguía ardillas, pájaros o cualquier cosa que llamara su atención. El expresidente la define como una auténtica “fuerza de la naturaleza”.
Sunny también sentía especial debilidad por Malia y Sasha, incluso cuando interrumpían alguna de sus siestas, y se acostumbró a convivir con el personal que trabajaba alrededor de la familia. Durante su etapa en la Casa Blanca llegó a participar en diferentes actos y hasta estuvo presente durante la visita del papa Francisco al Despacho Oval en 2015.
El mensaje de despedida también recuerda esas peculiaridades que conocen bien quienes han convivido durante años con un animal. Sunny prefería generalmente la compañía de las personas a la de otros perros y tenía una manera bastante aparatosa de beber.
Pero probablemente su particularidad más divertida era otra: siendo una perra de agua portuguesa, no soportaba mojarse. Una contradicción que los Obama recuerdan ahora con cariño dentro de una personalidad que para ellos la hacía prácticamente perfecta.
Una de las relaciones más especiales de Sunny fue precisamente la que mantuvo con Bo. La perra se mostraba muy protectora con su compañero, especialmente a medida que este fue haciéndose mayor. Bo murió en 2021, después de haber formado parte de la familia desde 2009.
La muerte de Sunny ha llevado inevitablemente a los Obama a acordarse también de él. Tras perder ahora a la segunda de las mascotas que compartieron aquella etapa de sus vidas, el expresidente ha cerrado su mensaje imaginando a los dos perros juntos de nuevo.
Fotografía de archivo que muestra a Sunny, la perra de la familia del expresidente de Estados Unidos Barack Obama, en la Casa Blanca en Washington (EFE)
Durante 13 años, recuerda Obama, Sunny permaneció junto a ellos “siempre leal, siempre dulce, siempre preparada para una aventura”. Hasta sus últimos días, asegura, conservó ese carácter enérgico que la había acompañado desde que llegó a la Casa Blanca. “La echaremos muchísimo de menos”, ha reconocido al imaginar que Sunny está ahora junto a su “hermano mayor”, pendiente una vez más de que Bo esté bien.
Barack Obama ha compartido públicamente una pérdida que afecta directamente a su familia. Sunny, una de las dos mascotas que acompañaron a los Obama durante sus años en la Casa Blanca, ha muerto tras 13 años junto a ellos. La perra llegó a la familia en agosto de 2013, durante el segundo mandato presidencial de Obama, y rápidamente se convirtió en compañera inseparable de Bo, su otro perro.