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Cuando el deporte es todo un lujo...

El mundo del deporte siempre ha tenido una estrecha relación con el del lujo. Muchas marcas de las que copan el mundo de la moda empezaron en clave 'sport'.

Foto: Cuando el deporte es todo un lujo...

El mundo del deporte siempre ha tenido una estrecha relación con el del lujo. Muchas marcas de las que ahora copan el mundo de la moda empezaron, precisamente, creando accesorios para determinadas disciplinas. Por ejemplo, Hermès comenzó haciendo sillas de montar y Lacoste, fundada por el tenista Jean René Lacoste, prendas para jugar a polo.

Aunque se pasaran al prêt-à-porter, estas casas de moda no abandonaron sus orígenes y hasta parecen haber creado escuela entre las otras marcas de lujo. Chanel o Saint Laurent, entre otras, han lanzado sus propios artículos de deporte para satisfacer a sus fans y otras marcas que hacen mucho menos ruido se han especializado en accesorios tan exclusivos que solo unos pocos pueden pagarlos. Palos de golf personalizados, balones de fútbol de miles de euros, tablas de surf que valen más que una casa... Hacemos un repaso por esos artículos deportivos que no le harán mejor atleta, pero con los que será el miembro con más clase de cualquier competición.

EL MÁS RICO DEL GREEN

Que el golf siempre ha sido un deporte de cierto standing es un hecho, pero diseñadores como Fabien Müller han logrado que sea reducto solo de los más ricos. Müller, hijo del relojero suizo Franck Müller, lidera Valedictorian, una de las primeras empresas en convertir los palos de golf en auténticas piezas de coleccionista. Cada palo se talla a partir de un bloque de acero inoxidable y su personalización puede ser total. Grabados, piedras preciosas, oro... todo es posible en sus putter. Eso sí, quizás no le quiera dar demasiado fuerte, puesto que cada uno cuesta un mínimo de 2.000 euros.

Para completar el equipamiento de golf perfecto, la empresa especializada en productos de pieles exóticas Ambrosi Abrianna comercializa bolsos de golf a la altura de unos palos igual de lujosos. Creados en pieles de cocodrilo y avestruz, van desde los 25.000 hasta los 55.000 euros. Se ensamblan en Milán por expertos artesanos y la insignia está creada en oro de 24 quilates. ¿Y no echa de menos una buena pelota? Con 409 diamantes y oro blanco, la Diamond Golf Gear es seguramente la pelota de golf más cara del mundo. Creada por la marca ALO Diamonds sería el regalo perfecto para cualquier jeque árabe amante del green. Por cierto, cuesta un millón de dólares.

 

SURF, EQUITACIÓN Y (CÓMO NO) FÚTBOL

Si lo suyo en un deporte a priori menos aristocrático como el surf, en este también tiene opciones de hacerlo por todo lo alto. Si no tiene prejuicios, sus tablas de surf pueden llevar la insignia de Chanel. Cuestan entre 4.000 y 9.000 euros. Las pudimos ver en la campaña de la casa francesa para la primavera-verano de hace cuatro años y, tras esto, Lagerfeld ha hecho desde juegos de petanca hasta guantes de boxeo pasando por juegos de críquet. Vamos, que podría ir equipado de arriba abajo de la marca de la doble C. Otras como Saint Laurent se han remitido a epatar con puntuales creaciones deportivas, como los patines de cuatro ruedas que fueron una de las primeras ideas de Hedi Slimane nada más llegar a la casa de moda francesa. Son de su colección masculina, están hechos en piel y cuestan 895 euros.



Pero si incluso coger olas ayudado de la mítica firma francesa le parece poco, puede aspirar a la tabla de surf más cara del mundo. Se trata de Rampart, una obra del creador de tablas de surf Roy Stuart y cuesta nada menos que 1,3 millones de dólares (casi un millón de euros). ¿El motivo de ese precio? Es hueca, está elaborada en madera Paulownia y cuenta con una aleta diseñada por el propio Stuart, la Vort-X, impresa en 3D. Además, lleva la inscripción de un león en oro de 24 kilates.

Otro de los deportes en los que practicarlo puede ser sinónimo de lujo es la equitación, y la francesa Hermès, que comenzó en el siglo XIX como una empresa de sillas de montar, es quizás su máximo exponente. En su colección hay todo tipo de accesorios para el caballo, pero destacan las sillas. Su modelo Talaris, por ejemplo, se vende a partir de 6.700 euros. Y si quiere que a su caballo no le falte de nada, ¿por qué no hacerse con una cubeta de madera con el sello de la marca? Solo serán unos 550 euros.

 

¿Y qué pasa con el deporte rey? Aunque baste con un balón para jugar al fútbol, puede que este sea tan caro como el sueldo de un futbolista (bueno, quizás no tanto, pero sí de un precio no apto para todos los bolsillos). Creado para conmemorar el Mundial de 1998 que ese año se celebraba en Francia, Louis Vuitton diseñó un balón a la altura de las circunstancias. En una edición limitada y numerada, nunca se puso a la venta, ya que era un regalo solo para los clientes más VIP del evento. Hoy en día puede adquirirlo por internet y su precio no baja de los 2.500 euros, pero le viene con su propia correa y una bolsa para guardarlo.

Emulando esta idea de exclusividad en el Mundial de 2010, Harrods lanzó un balón firmado por la marca especializada en marroquinería Nancy González que costaba más de 4.000 euros. Está elaborado en piel de cocodrilo y viene con un pedestal para exhibirlo a modo trofeo. ¿Acaso usted se atrevería a chutar con él?

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