¿Conoces el lago Iseo? Ahora puedes andar sobre sus aguas con Christo
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VIAJE AL NORTE DE ITalia

¿Conoces el lago Iseo? Ahora puedes andar sobre sus aguas con Christo

Aprovechamos que el artista de origen búlgaro Christo nos invita a andar sobre las aguas del lago Iseo para darnos una vuelta por este rincón de la región italiana de Lombardía

placeholder Foto: Los caminos de Christo que recorren el lago Iseo (©2016 Christo. Foto: Wolfgang Volz)
Los caminos de Christo que recorren el lago Iseo (©2016 Christo. Foto: Wolfgang Volz)

No todos los días puede uno caminar sobre las aguas, ni siquiera en los mejores sueños bíblicos, y mucho menos hacerlo gracias a Christo. No es de extrañar entonces que la plataforma flotante (The Floating Piers) que el artista estadounidense de origen búlgaro ha colocado sobre el lago Iseo se haya inundado, literalmente, de gente. Solo el pasado sábadodía 25, 10.000 personas (300.000 en una semana) recorrieron los tres kilómetros agua adentro de esta insólita pasarela más los dos y medio por tierra firme. Cómo noamar aún más el'land art', ese arte tan terrestre.

Aprovechamos elmomento Art Basel, aunque ocurraen Italia, para viajar hasta este rincón de la Lombardía,dar en todo el centro norteño y caer rendidos ante la aristócratabelleza de Bérgamo. El sueño de Christo será realidad solohasta el próximo domingo, día 3 de julio. Un sueño efímero a conciencia. A este soñador lo que le gusta es que sus obras duren poco, “como las flores o la juventud”, y sean como la vía pública, o sea, abiertas a todos.

Obrar el milagro: llegar a pie a una isla

Christo Vladimirov Javacheff no tiene fronteras ni siquiera a sus 81 años. Ya envolvió el Parlamento alemán, en Berlín, en papel de aluminio como si fuera un bocadillo de chóped listo para llevar en su 'Wrapped Reichstag'y tres cuartos de lo mismo en París con el Pont Neuf. Hace con los edificios que son todo unsímbolo lo queDiane von Furstenberg con el cuerpo femenino: envolverlos. Ella con su mítico'wrap dress'. Él ahora ha ido más allá, obrando el milagro de poder arribar a pie aMonte Isola, una isla muy bien puesta. Y todo por una maravillosa cabezonería de artista iluminado y contumaz que le ha costado 15 millones de euros de su bolsillo y que, a Dios gracias, se multiplicarán como panes y peces a cuenta de toda la mercadería (libros, fotos, dibujos, maquetas) que viene a ilustrar y perpetuar sus proyectos, porque la experiencia 'christiana' es gratuita. Por cierto, la de Iseo es la número 23 de sus instalaciones artísticas, que siempre se convierten en una fiesta popular.Y los hoteles a rebosar.

El lago Tiberíades ahora se llama Iseo

Con esto de andar sobre las aguas y por obra y milagro de Christo, uno podría creer que se encuentra en el lago Tiberíades, también llamado mar de Galilea, allá en el Próximo Oriente, en tierras (y mares) de Israel, por donde vagaban Jesús y sus discípulos, al decir del Nuevo Testamento, pero no. Es el lago de Iseo, que lo llena el río Oglio, y también necesita de fe pero en la vanguardia más artística y en la ingeniería,que ha hecho posible desplegar este puente de 200.000 metros cúbicos de polietileno recubiertos de 100.000 de tela para no escurrirse. Una alfombra amarilla (el color preferido de su artífice)que, por supuesto, nada tiene que envidiar a las rojas. A Christo y a su querida esposa, Jeanne-Claude, fallecida en 2009, se les encendió la bombilla en 1970, pero solo ahora se ha podido alumbrar de forma ecológica en Italia (todo el material se reciclará, prometido), después de negarse Argentina y Japón. Y ha sido y está siendo todo un éxito.

De Sulzano a Monte Isola, pasando por San Paolo

La ruta de Christo sale del bello Sulzano, pasa por la isla privada de San Paolo, donde los Beretta, legendaria saga de fabricantes de armas de fuego, tienen su mansión, y llega a Monte Isola, la isla lacustre más grande del sur de Europa. Y todo ello andandito. Lo que rodea a los afortunados es el lago Iseo, que está al norte de Italia, en la región de Lombardía, dentro de Val Camonica, uno de los valles más extensos de los Alpes. El paisaje, de gran riqueza ecológica, es de aúpa. Estarás a unos 100 kilómetros de Milán y a 200 de Venecia. Solo con mirar a tu alrededor ya te sentirás muy afortunado.

Montisola, la perla del Iseo

El lago tiene forma de S, recorre serpenteante 25 kilómetros y tiene en su centro Montisola (Monte Isola). Más alla de Christo lo suyo es embarcar en un batel y recorrer el perímetro (11 kilómetros) de esta montaña en una isla habitada salpicada de doce centros históricos, entre ellos el encantador Peschiera Maraglio, que el tiempo ha preservado celosamente lejos del bullicio de la gran ciudad. Es casi un lugar sagrado con vistas a la costas bresciana y bergamasca. Una vez aquí, hay que llegar a lo más alto (600 metros), a Cure, donde se encuentra el santuario de la Madonna della Ceriola para saber lo que es bueno. Las vistas son de escándalo.

Isla de Loreto, casi un sueño

El camino de Christo ha dejado al margen a la irresistible isla de Loreto, al norte de Montisola. No es el normando monte Saint-Michele, pero causa en el viajero el mismo efecto con su imponente castillo neogótico emergiendo de las aguas. Fue en tiempos lugar de encuentro de pescadores, peregrinos y comerciantes, y hoy es propiedad privada. Ella se lleva, con razón, todas las miradas.

Lovere, Riva di Solto y Sarnico

No todo es agua. Hay mucho patrimonio en torno al lago Iseo, tanto en la provincia de Bérgamo como en la de Brescia. Dentro de la primera, Lovere fue villa fortificada, está llena de palacios históricos, y tiene ese aire bohemio y artístico que la hace muy pintoresca. Pura estética italiana. Riva di Solto es una bellísima aldea de pescadores, de las inolvidables. Y luego está Sarnico, con su casco viejo con villas estilo Art Nouveau y un paseo marítimo para tomar tierra. Ni qué decir tiene que hay que sentarse en uno de los restaurantes o mesones de la orilla y pedirse una de pescado fresco.

No todo es Bérgamo

Porque hay parte del lago Iseo que pertenece a la provincia de Brescia, con poblaciones como el propio Sulzano, que Christo ha vuelto a poner en el mapa; Iseo, donde está la Riserva Naturale delle Torbiere, un humedal de la llanura padana de referencia a nivel mundial; Sale Marasino, donde cunden igualmente los palacios y la vida un tanto bucólica y relajada, y Marone, para llenarse aún más de romanticismo con esa estampa presidida por su catedral junto al agua.

Dónde dormir

- Hotel Gombit. En Bérgamo (Via Mario Lupo, 6). Desde 129 euros.

- Hotel Rivalago. En Sulzano (Via Cardona, 7). Brescia. Desde 184 euros.

- Hotel Petronilla. En Bérgamo (Via San Lazzaro, 4). Desde 145 euros.

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