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Marc Jacobs vive sus horas más bajas, ¿ha llegado el fin de su marca?

El diseñador ha pasado de ser el 'enfant terrible' de la moda a ser el gran olvidado. Analizamos las razones por las que ha sido eclipsado por firmas como Off-White o Gucci

Foto: El diseñador Marc Jacobs en una imagen de archivo. (Getty Images)
El diseñador Marc Jacobs en una imagen de archivo. (Getty Images)

La moda tiene la peligrosa costumbre de ensalzar a un diseñador o a una firma para dejarla caer en el olvido tras algunas temporadas repletas de aplausos. Prada o Lanvin son dos de las marcas que mejor representan lo que es saborear las mieles del éxito fashionista para terminar siendo cuestionadas por un público de gustos cambiantes y una prensa especializada implacable. El que fuera el 'enfant terrible' de la moda, Marc Jacobs, es otro gran ejemplo del vértigo que trae consigo esa montaña rusa que es la industria de la moda.

Hace años, era imposible no encontrar cada día un artículo que hablara del diseñador con tatuajes más pop art del panorama, al igual que era impensable visitar una página web de moda sin toparse con decenas de looks de street style en los que las modelos recorrían las calles vestidas con total looks de la marca o sus aclamados accesorios. Winona Ryder, Cher, Sofia Coppola y Willow Smith se convirtieron en sus musas mientras que el chico malo de la moda se erigía como el preferido de glamourosas fiestas y exclusivas presentaciones. Ahora que el niño mimado de la industria es Virgil Abloh y sus propuestas urbanas y deportivas, el neo grunge de Marc Jacobs parece haber sido olvidado por sus admiradoras y por los expertos de la moda.

Cher para Marc Jacobs.
Cher para Marc Jacobs.

El propio Jacobs ha confesado no entender lo que el consumidor quiere actualmente. El no entender al público 'millennial' lo ha convertido en el rival más débil en un panorama en el que firmas como Dolce & Gabbana se esfuerzan cada día en comprender las necesidades y los gustos de las Generaciones Y y Z, las que dominarán el 45% del consumo del lujo según Bain & Company.

Bernard Arnault, propietario del conglomerado de artículos de lujo LVMH, confesó estar más preocupado por Marc Jacobs que por Donald Trump, pues la marca es una de las pocas que presentan resultados negativos del grupo. El medio ‘Business of Fashion’ indica que Luca Solca, presidente de la empresa de análisis de lujo Exane BNP Paribas, estima que Marc Jacobs ha perdido más de 50 millones de euros durante los últimos años.

Las pérdidas han impulsado el cierre de decenas de tiendas en Europa y en Nueva York, incluyendo gran parte de las que casi monopolizaban la neoyorquina calle Bleecker Street, que en un momento fue conocida como MarcLand por la cantidad de boutiques de la firma que se agolpaban en el mismo espacio. Ahora, Marc Jacobs tan solo cuenta con una discreta tienda en el SoHo. Barneys New York ya no vende los bolsos de Marc Jacobs y la página web de la firma muestra una importante bajada de precios de sus diseños, que aunque están ayudando a mantener a la marca a flote, han borrado el aura lujosa de que la casa presumía antes.

Marc Jacobs en el cierre de un desfile de Louis Vuitton. (Gtresonline)
Marc Jacobs en el cierre de un desfile de Louis Vuitton. (Gtresonline)

No hemos de olvidar que en 1997 Marc Jacobs fue nombrado director creativo de Louis Vuitton en un momento en el que su firma homónima se mantenía a la cabeza de la moda. Jacobs colaboró con artistas como Takashi Murakami y se convirtió en la imagen visible y egocéntrica que la moda necesitaba entonces. Ahora tenemos a Olivier Rousteing como icono del hombre hecho selfie, pero entonces era Jacobs el que presumía de silueta cincelada al posar con descaro desnudo en imágenes que homenajeaban el trabajo de Stephen Sprouse junto a Vuitton.

Jacobs dio una nueva vida a los it bags con diseños como el bolso Stam, que rendía homenaje a la modelo Jessica Stam. Sus diseños aunaban el punk con el lujo y se convertían en el fetiche de las que amaban la moda desde una perspectiva outsider. Marc Jacobs era la marca a la que recurrir cuando se quería presumir de estilo sin caer en lo evidente. Jacobs era la firma cool por antonomasia.

Emily Ratajkowski luce un diseño de Marc Jacobs en la gala del MET. (Gtresonline)
Emily Ratajkowski luce un diseño de Marc Jacobs en la gala del MET. (Gtresonline)

La cantante y actriz Janelle Monáe fue el +1 del diseñador en la aclamada gala del MET y Emily Ratajkowski, la modelo encargada de presumir de silueta y glamour enfundada en un traje dorado del diseñador, cuyo nombre, sin embargo, tuvo poca presencia en la noche más importante de la moda.

Su último desfile se caracterizó por una notable falta de producción que no pasó desapercibida a periodistas de moda como Cathy Horyn y Vanessa Friedman, que en sus críticas del desfile auguraban la caída del genio. En un momento en el que expertos y público valoran la osadía y las sorpresas, Marc Jacobs se muestra incapaz de sorprender.

¿Lo más llamativo de la firma en la actualidad? Sus productos de belleza, esos que se encargan de dar forma al maquillaje de Lady Gaga y que demuestran que el universo de la cosmética es el chaleco salvavidas de influencers, actrices y firmas de moda en horas bajas. Al igual que Gucci ha vuelto a brillar gracias a los riesgos que toma su nuevo director creativo, Alessandro Michele, quizás sea el momento de que la marca arriesgue más para conseguir recuperar el glamour que hace años la convirtió en la firma más deseada.

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