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Todos los detalles de la nueva alianza empresarial entre el diseñador Pablo Erroz y Bodegas Emilio Moro
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Todos los detalles de la nueva alianza empresarial entre el diseñador Pablo Erroz y Bodegas Emilio Moro

Bodegas Emilio Moro y Pablo Erroz unen vino y moda en una exclusiva edición limitada de Malleolus. Solo 100 botellas con nueva etiqueta y funda de piel reinterpretan uno de los grandes iconos de Ribera del Duero

Foto: El diseñador Pablo Erroz, en su vista a las Bodegas Emilio Moro. (Cortesía)
El diseñador Pablo Erroz, en su vista a las Bodegas Emilio Moro. (Cortesía)

Hay colaboraciones que nacen para la fotografía y otras que intentan construir un relato. En un momento en el que las marcas buscan trascender el producto y convertirse en universos culturales, el encuentro entre Bodegas Emilio Moro y Pablo Erroz parece responder a esa segunda categoría.

La escena tuvo lugar en Pesquera de Duero, entre barricas, viñedos y algunas de las personalidades más reconocibles del ecosistema creativo español. Allí, la histórica bodega de Ribera del Duero presentó una edición limitada de Malleolus, uno de sus vinos más emblemáticos, reinterpretado por el diseñador mallorquín a través de una nueva etiqueta y una funda de piel concebida como objeto de colección. Solo existirán 100 unidades.

placeholder Imagen de la edición limitada de Malleolus, la nueva colaboración entre Pablo Erroz y Bodegas Emilio Moro. (Cortesía)
Imagen de la edición limitada de Malleolus, la nueva colaboración entre Pablo Erroz y Bodegas Emilio Moro. (Cortesía)

La cifra, aparentemente anecdótica, encierra una de las claves del lujo contemporáneo. En una época dominada por la producción masiva y la sobreexposición digital, la escasez vuelve a convertirse en un valor diferencial. No se trata únicamente de vender vino. Se trata de construir deseo.

La colaboración llega después de que Malleolus formara parte del universo creativo de The Residence, el último desfile de Pablo Erroz en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Allí comenzó un diálogo que ahora encuentra una traducción física en una botella destinada a coleccionistas, amantes del vino y seguidores del diseñador.

placeholder El diseñador Pablo Erroz posa frente a las instalaciones de Bodegas Emilio Moro. (Cortesía)
El diseñador Pablo Erroz posa frente a las instalaciones de Bodegas Emilio Moro. (Cortesía)

El proyecto conecta dos industrias que, aunque a priori parezcan alejadas, comparten más elementos de los que podría parecer. Ambas viven de la interpretación del tiempo. En la moda, a través de procesos creativos que requieren investigación, desarrollo y construcción de una identidad. En el vino, mediante la paciencia de la viña, la crianza y el respeto por los ciclos naturales.

"La moda y el vino comparten algo esencial: ambos nacen de un proceso profundamente artesanal, donde cada decisión influye en el resultado final", explica Héctor Medina Moro, director de Marketing de Bodegas Emilio Moro. Una filosofía que, según sostiene la compañía, ha servido de punto de partida para esta alianza.

placeholder El artista FOF OFF, Javier de Paula, Manuel Carcelén y Pablo Erroz bridan por el éxito de esta colaboración. (Cortesía)
El artista FOF OFF, Javier de Paula, Manuel Carcelén y Pablo Erroz bridan por el éxito de esta colaboración. (Cortesía)

La jornada de presentación permitió recorrer algunos de los espacios más simbólicos de la bodega. Desde los viñedos hasta la sala de barricas, el itinerario funcionó como una inmersión en la historia de una familia que acumula cuatro generaciones vinculadas al vino. Uno de los momentos más comentados fue la referencia a una fotografía de vendimia de 1938 en la que aparece el primer Emilio Moro junto a su hijo, una imagen que la compañía utiliza para explicar la continuidad de un legado construido a lo largo de casi un siglo.

Actualmente, la bodega gestiona más de 340 hectáreas de viñedo en el entorno de Pesquera de Duero, una dimensión empresarial que convive con un discurso cada vez más centrado en el origen, la artesanía y la identidad. Una narrativa que conecta especialmente bien con el universo de Pablo Erroz, uno de los diseñadores españoles que más ha defendido una moda alejada de la temporalidad acelerada y próxima a los conceptos de permanencia y durabilidad.

placeholder Pablo Erroz posa junto a Javier de Paula, Nicolás y Carlos, de Eleven People. (Cortesía)
Pablo Erroz posa junto a Javier de Paula, Nicolás y Carlos, de Eleven People. (Cortesía)

La pieza central de la colaboración se presentó en el bodegón de barricas y fudres, donde la botella intervenida por Erroz compartió protagonismo con la funda de piel diseñada específicamente para transportarla. Más que un accesorio, la propuesta aspira a convertir el acto de portar una botella en una declaración estética.

Entre los invitados se encontraban perfiles procedentes del arte, la arquitectura, la gastronomía y la comunicación, reflejando un fenómeno cada vez más habitual en el sector premium: las fronteras entre industrias se diluyen mientras las marcas compiten por ocupar un espacio en la conversación cultural. El artista Fod Off, el fotógrafo Xentel Pastor, el creador de contenido Manuel Ordovás, la comentarista de moda Anita Ruiz o Javier de Paula, director de Marketing de Cosentino, formaron parte de una convocatoria diseñada para reforzar esa idea de comunidad creativa.

placeholder Pablo Erroz posa con los creadores de contenido Manuel Ordovás y Alfonso Gómez. (Cortes
Pablo Erroz posa con los creadores de contenido Manuel Ordovás y Alfonso Gómez. (Cortes

Más allá de la edición limitada, la operación revela una tendencia de fondo. Las bodegas de alta gama ya no quieren ser únicamente productoras de vino. Aspiran a convertirse en marcas culturales capaces de dialogar con la moda, el diseño, el arte o la gastronomía. Y los diseñadores, por su parte, encuentran en estas alianzas una manera de extender su lenguaje creativo más allá de las pasarelas.

En ese terreno compartido, Malleolus deja de ser únicamente una referencia enológica para convertirse en un objeto narrativo. Una botella que habla de origen, de herencia familiar y de exclusividad, pero también de cómo el lujo español busca nuevas formas de expresarse. Porque, al final, tanto una gran colección como un gran vino comparten una misma aspiración: resistir el paso del tiempo.

Hay colaboraciones que nacen para la fotografía y otras que intentan construir un relato. En un momento en el que las marcas buscan trascender el producto y convertirse en universos culturales, el encuentro entre Bodegas Emilio Moro y Pablo Erroz parece responder a esa segunda categoría.

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