"Vendí mi anillo de compromiso y mi casa para crear Tatcha": Vicky Tsai, fundadora de la firma de cosmética japonesa que acaba de llegar a España
Cansada de no ver a las mujeres asiáticas representadas ni en la sociedad, ni en la moda, ni en la belleza, Vicky Tsai revolucionó la forma de usar la cosmética al crear Tatcha. Hablamos con ella, en exclusiva
Vicky Tsai, fundadora de Tatcha. (Cortesía de Tatcha)
En 2025, en el terreno de la cosmética, nadie duda lo más mínimo que los países asiáticos, como Corea del Sur o Japón, son los referentes más punteros. Sin embargo, hace unos años, la realidad era otra muy diferente.
Imagina que eres hija de inmigrantes taiwaneses en a década de los 80, en Estados Unidos. Encontrar un referente en el que verte reflejada que no suponga un estereotipo racista con patas es imposible. Súmale los cambios hormonales y tu piel hecha un cuadro.
Así empieza un poco la historia beauty de Vicky Tsai, fundadora de la marca de lujo Tatcha, que aterriza en España en 2025 gracias a Sephora (disponible el 22 de agosto en la APP de Sephora y a partir del 25 en la página web -www.sephora.es-, así como en las tiendas físicas)
Con sede en California y fórmulas elaboradas en Japón, la visión revolucionaria de esta marca -que las frikis de la belleza llevábamos años comprándonos en viajes al extranjero- está en la combinación de los ingredientes tradicionales de la cosmética japonesa y los rituales holísticos, con un mensaje que llena de paz en un mundo de consumismo: "la piel refleja cómo estás por dentro”. Un llamamiento a no tratar el síntoma de forma desesperada, sino de buscar la causa.
Tatcha Indigo Overnight Repair. (Cortesía de Tatcha)
En el cóctel vital de Vicky Tsai, antes de Tatcha, se sumarían un título en la Havard Business School, una carrera en el sector de las finanzas en Wall Street y problemas de dermatits difíciles de controlar... Hasta que Tsai viajó a Japón donde estableció curiosas y fructíferas conexiones. Aprendió de las geishas modernas sus remedios para el cudiado de la piel, descubrió la mediciona tradicional y sus ingredientes, la alimentación antioxidante del país nipón y meditó con el experto en mindfulness, Toryo Ito.
Tras observar cómo su piel mejoraba y comprender que había que cambiar la forma en la que enfocamos el cudiado de la piel, Vicky Tsai regresó a Estados Unidos, lo vendió todo y, sin más apoyo económico, se lanzó a emprender. El resultado es Tatcha, una marca de cosmética con ADN japonés, estética de cajita natsume y aplicador copiado hasta la saciedad y una férrea red de apoyo a los AAPI (Asian Americans and Pacific Islanders).
PREGUNTA. La primera es obligada, ¿es cierto que vendiste tu anillo de compromiso y tu coche para invertir todo el dinero en Tatcha?
RESPUESTA. Sí. En Estados Unidos, menos del 5 % del capital de inversión va a parar a empresas fundadas por mujeres, y solo una fracción aún más pequeña de ese escaso porcentaje va dirigido a mujeres racializadas. Aunque tenía un título de la Harvard Business School, experiencia en negocios, un producto, cobertura en prensa y dos ofertas de adquisición a los pocos meses de lanzar la marca, no pude conseguir financiación del mundo inversor durante años. Pero yo sabía lo que había visto en Kioto, y creía en la belleza y la sabiduría de esas tradiciones.
Así que vendí todo lo que pude —mi anillo de compromiso, mi coche, mi casa— para construirlo sin capital institucional. También trabajé en cuatro empleos durante los primeros años y estuve ocho años sin cobrar un sueldo, al igual que Brad Murray, mi maravilloso socio, que asumió riesgos y sacrificios conmigo. Queríamos crear algo auténtico y respetuoso con la cultura japonesa, algo que pudiera ayudar a otras personas como a mí me ayudó. Esa convicción se convirtió en nuestra base.
P. Algo que has dicho en alguna ocasión es que, cuando eras adolescente, sentías que no estabas representada, indicando que eras la única chica asiática de tu instituto. Esa invisibilidad en la sociedad eso es algo que muchas mujeres sienten a diario por su talla, edad o etnia. ¿Qué papel jugaron los cosméticos en ese cambio para ti? ¿Cómo te empoderó una rutina de cuidado, un ingrediente, una filosofía? ¿Quién fue la primera mujer con la que sentiste que podías identificarte?
R. Durante mucho tiempo no me sentí representada en el mundo de la belleza. Cuando trabajaba en la industria, estaba constantemente rodeada de mensajes que creaban y explotaban inseguridades, diciéndole a las mujeres que tenían que “arreglarse” para ser bellas. Con el tiempo, interioricé esos mensajes y sentía que nunca era suficiente. Eso minó profundamente mi autoestima. Lo irónico es que, cuanto más asumía ese concepto de belleza convencional, peor estaba la salud de mi piel.
"Con el tiempo, interioricé esos mensajes y sentía que nunca era suficiente"
No fue hasta que empecé a estudiar con geishas en Japón que me di cuenta de que la belleza tiene que ver con la salud, y que los rituales de belleza pueden ser sanadores, no dañinos. Geisha significa “persona del arte” en japonés, y son muy similares a los actores de kabuki, admiradas por sus actuaciones y el dominio de otras formas del arte clásico japonés.
No son concubinas ni prostitutas, a pesar de lo que imagina Occidente. Cuando pensamos en las geishas, nos viene a la cabeza su maquillaje blanco de escena, pero debajo hay una piel increíblemente hermosa y una mujer con una profunda conexión consigo misma. He aprendido muchísimo de ellas sobre la gracia, la fuerza silenciosa y la belleza que nace del corazón y de la mente.
Campaña promocional de Tatcha en Europa. (Cortesía de Tatcha)
P. Tatcha defiende la idea de que la belleza tiene que ver con cómo te cuidas, con tu salud, y no con tener una piel perfecta. ¿Cómo podemos, como sociedad, difundir ese mensaje?
R. Una de las grandes lecciones que hemos aprendido de la belleza clásica japonesa es que la piel refleja el bienestar. En Japón hay una comprensión muy profunda de que lo que ingieres afecta directamente a cómo se ve y se siente tu piel. Este enfoque holístico curó mi piel y cambió mi mentalidad, enseñándome el poder del equilibrio y la vida con intención.
Por fin me convencí de frenar el ritmo y reconectar conmigo misma, y supe que debía compartir esa sensación con otras personas. Así nació Tatcha: con el propósito de ayudar a redescubrir el amor por la piel y por una misma, cambiando la forma en que la vemos. Como sociedad, creo que podemos propagar esta idea modificando el lenguaje con el que hablamos de la piel.
"Las marcas deberían dejar de hablar del envejecimiento como proceso de decadencia"
Las marcas de belleza deberían dejar de hablar del envejecimiento como un proceso de decadencia, y dejar de tratar la piel como un campo de batalla contra el paso del tiempo. Deberíamos abrazar nuestra piel como ella nos ha abrazado desde antes de nuestro primer aliento. Cuenta la historia de nuestra vida, nos protege a diario y refleja nuestro mundo interior.
P. ¿El hecho de ser mujer complicó la creación de tu propia marca en un mundo dominado por grandes empresas de belleza?
R. Increíblemente, hay muy pocas mujeres CEOs en el sector global de la belleza. Es una industria dirigida por hombres, y muchos te dicen que las mujeres no están preparadas para ser directoras generales. Además, como mujer de ascendencia asiática, sentí el peso del racismo en el mundo corporativo estadounidense. Me dijeron que “la belleza asiática no era aspiracional en EE.UU”.
Uno de los productos más conocidos de Tatcha es su esencia. (Cortesía de Tatcha)
Pero mi equipo y yo creíamos en lo que hacíamos y nos centramos únicamente en nuestro trabajo, en nuestros clientes y en construir una empresa de la que pudiéramos sentirnos orgullosos. Competimos sin competir. Hacemos las cosas a la antigua, como una casa de Alta Costura, con los mismos científicos en Japón desde el principio, que infunden sus fórmulas con verdadero amor por su cultura y por nuestros clientes.
"Me dijeron que 'la belleza asiática no era aspiracional en Estados Unidos"
P. ¿Cómo te ayudaron los ingredientes naturales japoneses a mejorar tu dermatitis aguda?
R. He observado que el enfoque occidental hacia la belleza y el autocuidado es muy reactivo. Durante mucho tiempo, cada vez que tenía urticaria o eccema, mi primer impulso era salir corriendo a buscar el nuevo producto de moda para solucionarlo, sin detenerme un segundo a mirar hacia adentro. Siempre sentía esa necesidad inmediata de tratar el síntoma sin buscar la causa.
Una geisha moderna que conocí en Kioto me presentó ingredientes suaves y tradicionales, basados en la dieta japonesa, que ella misma utilizaba en su piel. Terminé en una pequeña tienda donde vi a geishas entrar y salir con sus imprescindibles de belleza: frascos de ceras, aceites y polvos que jamás había visto en el mundo occidental.
"El enfoque occidental hacia la belleza y el autocuidado es muy reactivo"
Por supuesto, compré algunos y, tras unas ocho semanas, mi piel se curó por completo. En ese momento pensé que los ingredientes eran el secreto, pero casi quince años después, entiendo que era algo mucho más profundo. Hoy sabemos, gracias a la ciencia, que los alimentos japoneses responsables de la longevidad del país están repletos de antioxidantes que combaten el daño de los radicales libres y la inflamación. Estos superalimentos japoneses fueron los que curaron el sistema inmunitario de mi piel y la inflamación derivada.
Geisha actual. (Getty/Buddhika Weerasinghe)
P. ¿Qué ingredientes naturales o botánicos japoneses utiliza normalmente Tatcha?
R. Los japoneses siempre han entendido que lo que se introduce en el cuerpo afecta a cómo se ve y se siente. Por eso su dieta tradicional está basada en ingredientes como el arroz, el té verde y las algas, reconocidos por favorecer la longevidad. Y como lo que es bueno para el cuerpo también lo es para la piel, esos mismos ingredientes han sido pilares de los rituales clásicos de belleza japonesa durante siglos.
El complejo patentado de Tatcha, Hadasei-3™, es el núcleo de nuestras fórmulas cosméticas. Está elaborado a partir de arroz doblemente fermentado, té verde y algas, y va más allá del agua para canalizar nutrientes hacia la piel, potenciando la eficacia del tratamiento y reforzando la barrera de hidratación para una piel rellena y luminosa. Se inspira en la dieta japonesa, rica en nutrientes, conocida por prolongar la longevidad.
Crema y recarga de The Water Cream, de Tatcha. (Cortesía de Tatcha)
P. ¿Cuál fue la inspiración detrás del diseño del packaging? El colgador de la cucharita me parece genial, pero la forma y los colores también son muy originales.
R. Nuestra innovación cosmética siempre ha tenido una intención, y el packaging no es una excepción. Nuestros tarros redondeados están inspirados en los natsume, las cajitas japonesas para té, diseñadas para adaptarse cómodamente a la mano. La tapa contiene nuestra cucharita dorada, que te obliga a ralentizar el gesto, convirtiendo la aplicación del producto en un ritual de autocuidado consciente.
P. ¿Cómo integras la filosofía de meditación que aprendiste de Toryo Ito en Tatcha?
R. Para mí, cuidar la piel es una práctica meditativa. Toryo Ito, nuestro director global de mindfulness, a quien conocí en 2016 en el templo Ryosokuin de Kioto, me enseñó la meditación corporal. Me explicó que cuerpo y mente son lo mismo. Me enseñó que meditar es un estilo de vida, y que cualquier cosa puede convertirse en una práctica meditativa si se hace con intención y en el momento presente. Mi pequeña meditación con la piel solo me lleva unos minutos, pero son esos momentos los que marcan el inicio y el cierre de mi día, y me permiten reconectar conmigo misma a través de la piel.
Cajita natsume para guardar el té. (Cordon Press)
P. Ahora estamos todos obsesionados con la cosmética coreana, ¿en qué se diferencia de la cosmética japonesa?
R. Una de las grandes diferencias del enfoque japonés sobre el bienestar y la belleza es la idea del cuidado holístico. La frase japonesa “hinou dokon” significa “la piel y la mente tienen la misma raíz”. En Japón, cuidar la piel es cuidar la mente, y esa creencia ha moldeado su forma de entender el cuidado facial. Nuestra piel refleja y afecta nuestra salud interior, por lo que un verdadero cuidado de la piel exige cuidar todo nuestro ser.
Para terminar, no podemos cerrar sin señalar que, el ejemplo de emprendimiento de Vicky Tsai, la defensa de los AAPI de Tatcha, mujeres importantes en el sector de la belleza como Michele Lee (exdirectora de Allure) o la incurisón de cineastas como Domee Shi (directora de 'Red' de Disney) han contribuido a visibilzar a las mujeres asiáticas en la sociedad, en un camino hacia la igualdad y contra el racismo, pero aún queda mucho camino por delante.
"Creo que ya es hora de que la industria de la belleza reconozca y celebre la belleza de todas las culturas. Así como exploramos y disfrutamos de la riqueza culinaria de otros países, también hay mucho que aprender sobre belleza y salud en todo el mundo. Para nosotros es un honor compartir lo que hemos aprendido en Japón, y esperamos que eso abra la puerta a que más personas puedan compartir sus propias perspectivas y enfoques de la belleza desde sus rincones del mundo", sentencia Vicky Tsai.
En 2025, en el terreno de la cosmética, nadie duda lo más mínimo que los países asiáticos, como Corea del Sur o Japón, son los referentes más punteros. Sin embargo, hace unos años, la realidad era otra muy diferente.