Ahora el glitter se lleva así: de las calcamonías faciales a la laca con purpurina
Brillar pero sin caer en el complejo de bola de Navidad y, lo mejor de todo, sin necesitar dotes de maquilladora profesional. Los sprays y las calcamonías han llegado para simplificarnos la vida
Puede que la pistola de maquillaje de Homer Simpson no funcionara demasiado bien, pero todas hemos fantaseado con la idea de un maquillaje instantáneo. Apretar un botón y que apareciera un eyeliner perfecto.
Quién sabe si la IA lo logrará algún día, ya existen robots que te pintan las uñas en los aeropuertos más lujosos. Pero en el camino hacia el maquillaje que no requiera tiempo ni dotes de maquillador, las calcamonías van ganando terreno.
Hace unos meses descubríamos el creciente mercado de las sombras de ojos en formato tatuaje temporal. Con una lámina y un poco de agua te podías hacer unos smokey eyes geométricamente insuperables y que duraban todo el día sobre la piel. Bien, pues el negocio ha crecido y ahora incorpora purpurina.
Lo que comenzó como pegatinas que se adherían al párpado para recrear el trazo de un eyeliner, evolucionó a las calcamonías de Astrobabe. En su caso se trataba de ahumados con dos colores perfectamente difuminados y, casi siempre, en tonos fantasía, a veces incluso incorporando elementos como estrellas.
Lo que nos lleva a ahora. Además de maquillajes de ojos en tonos más cotidianos, la incursión de la purpurina, gracias en parte a Taylor Swift ha desencadenado en calcamonías para el tercio medio del rostro a modo de pecas. Siempre puedes ponerte pecas tradicionales, pero lo más trendy ahora mismo son las pecas de purpurina o ‘glitter freckless’.
Pecas de purpurina o ‘glitter freckless’
La generación Z ha encontrado en la estética 'hada' (fairycore), con mejillas salpicadas de partículas brillantes, una nueva forma de expresión y, lo mejor de todo es que se ponen en un paso y se quitan al lavarse la cara.
El boom de las pecas de purpurina estalló cuando, en octubre de 2024 Taylor Swift fue a un partido de los Kansas City Chiefs con las mejillas llenas de pecas purpurina. Lo había logrado con parches de glitter freckless.
Acto seguido, Fazit, la marca de los parches de pecas glitter vio cómo sus ventas aumentaron un 2,500% en horas. Taylor logró que las pecas de purpurina pasaran de ser un maquillaje para festivales a ser un accesorio para el día a días.
Este tipo de cosméticos se ha expandido tanto que, prácticamente, ya puedes encontrar los parches en cualquier superficie.
Por ejemplo, en Primor tienes los Party Lab Cold Freckle Tattoo de You Are The Princess por solo 1€ con brillos dorados o incluso estrellas.
Y en Druni también están los Glitter Freckles Gold de 1699 por solo 1,50€.
Purpurina en el pelo (el complejo 'Joanna Anderson')
Pero la fiebre por los acabados glitter no queda ahí. Amparados por la estética de los primeros años 2000 (Y2K), la purpurina pasa de la piel al cabello. Si por aquel entonces lo más chic era llevar una extensión de silicona con brillantes, como la niña de 'Love Actually' (Joanna Anderson), ahora puedes hacer que tu pelo brille. Mechón a mechón y sin dramas.
Aunque todavía hay cabida para las diademas helecho que consisten en un accesorio brillante para la raya del pelo, las herramientas para fijar gemas en el pelo pasaron de moda. Ahora el brillo consiste en una bruma que deja purpurina en el cabello.
Se trata del Revolution Superfix Glitter Shine Body and Hair, que te puede recordar un poco a los sprays corporales que se usan en los desfiles de Victoria’s Secret, solo que este es apto para el cabello y aporta fijación.
El resumen es que sí, el brillo de la purpurina sigue siendo el 'guilty pleasure' de la belleza, generación tras generación, lo bueno es que las fórmulas mejoran y ya no hay que pegarse la purpurina lámina a lámina con el dedo y estar quitándola durante semanas, sino que ahora es más fácil de poner y contamina menos.
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Puede que la pistola de maquillaje de Homer Simpson no funcionara demasiado bien, pero todas hemos fantaseado con la idea de un maquillaje instantáneo. Apretar un botón y que apareciera un eyeliner perfecto.