Así es la casa adosada de 74 m² en Manhattan que une diseño ‘mid-century’, almacenaje inteligente y una cocina verde que lo cambia todo
La firma Perifio Interiors firma un gran proyecto en Manhattan con una intervención brillante y sin pretensiones, publicada en Architectural Digest (AD), que transforma una vivienda antigua en un refugio de estilo, funcionalidad y carácter propio
La cocina con el característico 'green vogue' (Perifio Interiors vía Instagram @perifio_interiors)
Convertir una casa adosada de apenas 74 metros cuadrados en un hogar cálido, sofisticado y, sobre todo, práctico, no es tarea fácil. Mucho menos si hablamos de una vivienda de 1910 situada en pleno Upper West Side, con los condicionantes arquitectónicos propios de la época. Pero Shea Buckner y Martyna Frankow, una pareja de creativos afincada en Nueva York, encontraron en los diseñadoresMatt K Bidgoli y Raphael Portetde Perifio Interiors los aliados perfectos para hacer de esta vivienda histórica un nuevo escenario para su vida cotidiana. El resultado ha sido publicado en AD (Architectural Digest) y es una oda al equilibrio entre forma y función, clasicismo y modernidad.
Desde el principio, la pareja tenía una visión clara: una cocina lujosa, funcional y con presencia. Así lo refleja el corazón de la vivienda, revestido con armarios en el tono Vogue Green de Sherwin-Williams y rematado con una isla de mármol Silver Roots. La estancia se completa con objetos cuidadosamente seleccionados que aportan una mezcla de calidez y sofisticación donde los electrodomésticos de gama alta encuentran su espacio para integrarse sin estridencias, y todo el conjunto fluye con naturalidad.
El proyecto no solo destaca por su estética; también lo hace por su inteligencia espacial. Perifio Interiors supo responder con ingenio a los desafíos del espacio reducido: un banco con almacenamiento oculto en el comedor, una pared de armarios creada desde cero en el dormitorio, un trastero oculto bajo la escalera o un lavabo de gran formato en el baño que no compromete la armonía visual de la estancia.
El lenguaje del interior se apoya en referencias al diseño danés y al estilo mid-century, con piezas que equilibran lo histórico con lo contemporáneo. En el salón, los grandes ventanales originales conviven con mobiliario atemporal: un sofá azul marino, una silla 'Elizabeth' de Ib Kofod-Larsen, lámparasdeépoca y tonosneutros que dialogan con el blanco cálido de las paredes. La curaduría de arte también juega un papel importante: obras como el cuadro T289 de Frédéric Heurlier Cimola en el comedor, elegido por su franja verde esmeralda que conecta visualmente con la cocina, marcan la identidad cromática del proyecto.
En la planta superior, el dormitorio se convierte en un espacio más relajado, aunque igualmente cuidado. Aquí los tonos verdes aparecen con sutileza, en las puertas de los armarios pintadas en salvia o en pequeños toques decorativos que mantienen la cohesión con el resto de la vivienda. El papel pintado de inspiración japonesaañade textura sin ofrecer mucha carga visual. Durante el día la luz natural es la protagonista, filtrándose a través de una nueva pared de ventanas de acero que replica las de la planta baja.
La escalera de caracol que comunica las tres plantas funciona como eje vertebrador de la casa. En un espacio tan compacto, lograr fluidez entre las distintas zonas era clave, y la solución se ejecuta con una elegancia que no busca llamar la atención, pero que define el carácter de la vivienda. Todo en esta casa está pensado para disfrutarse: desde el sofá hasta la vajilla, pasando por las texturas, los colores y, por supuesto, el almacenaje. Un proyecto que, como ha publicado AD, celebra la funcionalidad sin renunciar a la belleza.
Convertir una casa adosada de apenas 74 metros cuadrados en un hogar cálido, sofisticado y, sobre todo, práctico, no es tarea fácil. Mucho menos si hablamos de una vivienda de 1910 situada en pleno Upper West Side, con los condicionantes arquitectónicos propios de la época. Pero Shea Buckner y Martyna Frankow, una pareja de creativos afincada en Nueva York, encontraron en los diseñadoresMatt K Bidgoli y Raphael Portetde Perifio Interiors los aliados perfectos para hacer de esta vivienda histórica un nuevo escenario para su vida cotidiana. El resultado ha sido publicado en AD (Architectural Digest) y es una oda al equilibrio entre forma y función, clasicismo y modernidad.