Las estanterías han dejado de ser un simple mueble de almacenamiento para convertirse en auténticos elementos decorativos. En la era de las redes sociales, donde la estética del hogar se comparte y se convierte en fuente de inspiración, lograr que una estantería se vea ordenada, equilibrada y con estilo es casi un arte. Y lo mejor: no se trata de llenar los estantes al azar, sino de aplicar unas cuantas claves de organización visual para que se convierta en la protagonista de tu salón.
Los interioristas coinciden en que el primer paso es definir una paleta de colores. Escoger entre dos y tres tonos principales –neutros o vibrantes, según el estilo del hogar– permitirá dar coherencia al conjunto. A partir de ahí, se trata de integrar libros, objetos decorativos y plantas que se ajusten a esa gama cromática para evitar el efecto “desordenado”.
Las estanterías bien iluminadas son más bonitas. (Pexels/ Renad)
Otro punto clave está en jugar con las alturas y las texturas. Combinar libros colocados en vertical con otros en horizontal, añadir jarrones de diferentes tamaños o integrar cestas de fibras naturales junto a objetos metálicos genera dinamismo y rompe la monotonía. Además, dejar espacios vacíos en algunos estantes permite que cada pieza destaque y evita la sensación de saturación.
Con estas sencillas pautas, cualquier estantería puede transformarse en mucho más que un mueble funcional: en un rincón con identidad propia que refleje tu estilo, aporte equilibrio al salón y, por supuesto, se convierta en un fondo perfecto para tus fotos más aesthetic.
Las estanterías han dejado de ser un simple mueble de almacenamiento para convertirse en auténticos elementos decorativos. En la era de las redes sociales, donde la estética del hogar se comparte y se convierte en fuente de inspiración, lograr que una estantería se vea ordenada, equilibrada y con estilo es casi un arte. Y lo mejor: no se trata de llenar los estantes al azar, sino de aplicar unas cuantas claves de organización visual para que se convierta en la protagonista de tu salón.