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La moda española no sabe venderse en el exterior

El negocio textil es una de las grandes apuestas de diversas administraciones a través de pasarelas de colección y grandes campañas de promoción, pero aun así

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La moda española no sabe venderse en el exterior

El negocio textil es una de las grandes apuestas de diversas administraciones a través de pasarelas de colección y grandes campañas de promoción, pero aun así el país no ha sabido vender una imagen de marca como otras potencias europeas. Estas, entre otras, son las conclusiones de un informe que Interbrand acaba de presentar sobre el sector.

El Consejo Intertextil Español encargó hace algún tiempo a la firma de estudios de branding un proyecto para analizar el sector de la moda y su repercusión en el exterior. ¿Qué imagen tiene entre los prescriptores de moda, tanto nacionales como internacionales? ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades del Made in Spain aplicado al textil? Estas son algunas de las preguntas que el informe trata de responder.

 

“La asociación entre España y moda es bastante baja”, afirma el documento. Esto se debe al amplio desconocimiento de la moda de nuestro país en el ámbito internacional, algo especialmente grave porque, como se indica en otro punto, no se ha sabido capitalizar la historia de la moda española, de sus grandes creadores intemporales como Cristóbal Balenciaga.

 

Sólo Zara y Mango

 

Lo poco que se conoce en el exterior sobre la moda española es sobre todo aquello que proviene de las grandes firmas de moda democrática, como Zara y Mango. Otras firmas como Desigual o Custo también son reconocidas, al igual que la más elitista Loewe, pero aunque muchos consumidores saben de la existencia de estas empresas pocos las identifican como españolas.

 

Esto se debe en parte a la falta de una comunicación y promoción del país. A pesar de que diversas instituciones como el Icex tratan de potenciar la marca nacional, “no hay un concepto de moda española”, afirma el documento. La atomización del sector, con muchas empresas de tamaño pequeño y escasos planes de negocios, también influye. La unión entre diseño y producción es aún muy mejorable.

 

La marca-país es considerada de mejor calidad que los productos chinos, pero en el subconsciente colectivo se siguen prefiriendo los productos procedentes de Italia o Francia. En donde sí parece funcionar el Made in Spain es en los productos de piel y el calzado. Estos son los sectores más valorados.

 

El origen europeo de las prendas es una de las fortalezas de la moda española, así como determinados atributos subjetivos que se le reconocen (resulta original, imaginativa e innovadora). Sin embargo, el informe indica que se ha llegado tarde a muchos mercados en los que es difícil hacerse un hueco. Para los japoneses, por ejemplo, la moda de nuestro país no alcanza los estándares de calidad que la podrían convertir en referencia de estilo.

 

La moda española resulta imaginativa, colorida, inesperada y con una buena relación calidad-precio. Estos atributos deben ser explotados por los diseñadores, que a la vez deberían hacer valer más sus nombres (pocas veces son reconocidos más allá de los Pirineos) y explorar nuevos caminos asociativos más allá de las iniciativas que las diferentes comunidades autónomas ponen en práctica. Sólo así se conseguirá que la industria arranque definitivamente.

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