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Made in Spain: ¿por qué no apreciamos el producto español?

No hay parisino al que le preguntes por moda y no se vanaglorie de las maravillas que se producen en su país. Sin embargo, pregunta en España y verás.

Foto: Made in Spain: ¿por qué no apreciamos el producto español?

Si hay algo que Francia tiene claro es que París es el epicentro del lujo mundial. No hay parisino al que le preguntes por moda y no se vanaglorie de las maravillas que se producen en su país. ¿Por qué, sin embargo, la etiqueta made in Spain no gusta aquí? Mientras que Francia presume de producto, ¿sabías que es nuestro cliente más importante con un gasto de 198,25 millones de euros en 2012, según informes de la Asociación Española de Fabricantes de Marroquinería? Parece que los que más saben de lujo confían en España. ¿Por qué nosotros no?

"Desde mi punto de vista, el desconocimiento es la razón principal. El proceso debería mostrarse y explicarse: desde el mecanismo de creación hasta el de finalizado de una pieza. El proceso es altamente especializado, desde la mano de obra hasta las máquinas. Por ejemplo, muchas de las máquinas empleadas para fabricar pequeña marroquinería son totalmente diferentes a las necesarias para fabricar un bolso", nos cuenta Ana Carrasco, de Malababa.

"En el mercado español han proliferado las marcas de gran consumo y se ha promovido una cultura de usar y tirar. Disponemos de menor poder adquisitivo y por eso creo que no ha calado un concepto de calidad made in Spain", explica Jose Urrutia, de La Portegna, que, con la apertura de su tienda londinense, quiere vender el craftmanship español. "Cuando un italiano o francés ponen made in Italy o made in France, ya le meten un valor intangible a su diseño, una especie de orgullo nacional", afirma Urrutia.

La tienda londinense de La Portegna (Imagen: La Portegna)
La tienda londinense de La Portegna (Imagen: La Portegna)

Loewe es un ejemplo de apoyo español: produce en sus fábricas propias de Getafe y Barcelona y en fábricas subcontratadas en Ubrique y Castellón. Acaba de inaugurar La Escuela Marroquinera de Loewe, situada en Getafe, que tiene como objetivo principal preservar el saber hacer marroquinero español. Para finales de 2015, habrá propiciado la creación de más de 150 puestos de trabajo. Pierre Yves Roussel, presidente-director general de la división Moda del Grupo LVMH, afirmó que Loewe debe seguir siendo el gran referente de la marca España. "El Grupo LVMH está orgulloso de que una de sus marcas sea tan buena embajadora del saber hacer artesanal y la cultura española". Lisa Montague, consejera delegada de Loewe, ha declarado que Loewe centraliza toda su producción en España y exporta hasta un 75% de la misma. 

Fernando Gutiérrez, secretario general de Asefma, la Asociación española de Fabricantes de Marroquinería, nos cuenta que Chanel está montando una fábrica en Ubrique, donde producen firmas como Carolina Herrera y la propia Loewe, a la que considera un ejemplo a seguir. Las grandes marcas internacionales están volviendo a España por la calidad, garantía y competividad de nuestra industria. Le preguntamos la razón por la que muchas firmas están volviendo a producir aquí tras el boom por el dragón asiático: "Algunas han descubierto que en China hay problemas de calidad y de copias. Allí se trabaja con grandes tiradas, mientras que en Ubrique hacemos tiradas más cortas y de altísima calidad. Eso sí, no hemos bajado los costes a nivel de China, aunque sí es cierto que hemos hecho algunos ajustes con la crisis por cuestión de competitividad", explica.

Imagen: Loewe
Imagen: Loewe

"Cuando inicié mi proyecto de La Portegna, mis primeros prototipos se hicieron fuera de España, con la idea de diseñar a coste competitivo, pero bien hecho. Luego hice una prueba con un taller de Ubrique, y el resultado final era un producto acabado con una terminación y una calidad que inmediatamente desprendían otra categoría de producto. Se hacía patente de forma instantánea la calidad", afirma José Urrutia, fundador de La Portegna.

¿Cuáles son las claves de la calidad de Ubrique? "La experiencia, ante todo. Es prácticamente imposible encontrar una familia en Ubrique en la que algún miembro sea ajeno al sector. Cuando se trata con materia prima de tan alta calidad, hay que saber manejar los materiales con exquisitez, y eso lo da la experiencia. La piel necesita manos: es cierto que las máquinas intervienen, pero es importante que intervengan expertos", matiza Gutiérrez.

"En cuanto a materia prima, concretamente en las pieles, una de las estrellas es el llamado 'cordero país'. Es una piel muy valorada a nivel mundial. En lo que se refiere al producto final, cada vez hacemos cosas más creativas y de más calidad. El mercado está evolucionando, cada vez más gente abandona la fase marquista y empieza a comprar un tipo de producto que él valora. No necesita que sea reconocible  y los consumidores españoles cada vez saben más y quieren saber más. Consumir diseños hechos en España cada vez es más relevante", cuenta Ana Carrasco a Glamouratis.

Por su parte, Jose Urrutia también cree firmemente en la exquisitez del producto de Ubrique: "Las marcas internacionales han regresado a Ubrique porque el artesano español lleva una tradición centenaria, tiene un savoir faire que no solo te saca el producto adelante sino que sabe adaptarse y resolver cualquier situación y deliver con calidad. Y además no te engaña. Estar trabajando con marcas importantes, les ha dado un plus de garantía".

Una de las razones por las que la etiqueta made in Spain no tiene suficiente aceptación en nuestro país es que nos hemos centrado en producir para otros, pero no hemos invertido lo suficiente en talento creativo. "Respecto a las terminaciones de las pieles, ofrecemos también productos de calidad, pero en esto somos menos innovadores y arriesgados que los italianos", aclara la responsable de Malababa. "En Ubrique fabricamos nuestra línea más tradicional, mientras que los diseños más vanguardistas los hacemos en Alicante", puntualiza. Fernando cree que la situación española está cambiando: "Ahora están cuajando diseñadores jóvenes e innovadores que, en un futuro inmediato, darán resultados. El diseñador tiene que crear marcas propias y no solo producir para otros".

Imagen de Malababa
Imagen de Malababa

La firma Malababa apuesta firmemente por la producción española: "Para Malababa, el hecho en España es un pilar. La firma se creó con esa premisa, desde el principio hemos creído en ello, es un orgullo y una manera de mantener una tradición que no debería perderse". La particularidad de la marca es que desarrollan prototipos en su fábrica, situada en Madrid. Solo Loewe tiene ese desarrollo de patrones. "Tardamos en dar el ok a un patrón de un bolso una semana. Eso es, a día de hoy, prácticamente impensable. Tendríamos que vender cien veces más de lo que lo hacemos para compensar el gasto", confiesa Ana, firme defensora, sin embargo, de producir en España. "La calidad aquí es altísima y señalaría especialmente la agilidad en la comunicación que tienes al fabricar aquí. Tienes la calidad que quieres, sea cual sea", continúa.

Jose Urrutia secunda la importancia de la comunicación y las relaciones fluidas. "Hacer un bolso excepcional implica coger un crupón de cuero pesado y grande para cortar, reducir, ablandar y coser con mimo. Para ejecutar tal operación, se necesita una relación fluida e íntima para crear buenas piezas.  Esta relación no se consigue a distancia. Por eso las marcas de renombre internacionales se dieron cuenta del valor que tiene Ubrique, una consistencia artesanal que hay en muy pocas partes de Europa". 

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