'Sexo en Nueva York': la moda es imprescindible, Samantha no
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UN ESTRENO ESPERADO

'Sexo en Nueva York': la moda es imprescindible, Samantha no

La importancia de la moda dentro de 'Sexo en Nueva York' o cómo los estilismos son la clave de la serie que todo el mundo está esperando

Foto: Fotograma de 'Sexo en Nueva York'. (Cortesía)
Fotograma de 'Sexo en Nueva York'. (Cortesía)

“La moda es otro personaje de 'Sexo en Nueva York'. Ayuda a hacerlo real”, aseguraba Cynthia Nixon, la inolvidable Miranda, hace unos años en la revista 'People'. Y razón no le faltaba a una de las estrellas de la serie que marcó un antes y un después en la moda en televisión, como lo hiciera en su momento ‘Dinastía’.

Foto: Miranda (Cynthia Nixon), Carrie (Sarah Jessica Parker) y Charlotte (Kristin Davis), en 'And just like that'. (HBO)

Para cada episodio, se podían llegar a crear más de 50 estilismos distintos, y la primera película de la saga llegó a requerir más de 300 combinaciones de vestidos para mantener el nivel al que nos había acostumbrado su estilista, Patricia Field, que, por cierto, no repite en esta ‘nueva entrega’. Tras los estragos causados por la pandemia, las marcas, de hecho, han visto como una oportunidad el poder aparecer en ‘And Just Like That’, la secuela de la serie que encumbró a Sarah Jessica Parker como icono de moda que se estrena esta semana.

placeholder Carrie (Sarah Jessica Parker), en 'And Just Like That'. (Instagram @justlikethatmax)
Carrie (Sarah Jessica Parker), en 'And Just Like That'. (Instagram @justlikethatmax)

Según informaba el portal Lyst hace unos meses, las búsquedas en internet de los bolsos baguette de Fendi se incrementaron un 45% tras filtrarse unas imágenes de Parker en el set de rodaje con uno de esos modelos, que el programa hizo famosos en su momento, y las de zapatos de plataforma, con los que también se ha fotografiado a la estrella de la nueva versión de ‘Sexo en Nueva York’, lo hicieron en un 21%. Hablando de zapatos, Manolo Blahnik, por ejemplo, es la marca que mejor sabe lo que supone aparecer en este show: Neiman Marcus confirmó en el año 2000 que las ventas de los modelos del diseñador canario se habían triplicado gracias a su constante presencia en el programa (llegaron a protagonizar incluso un episodio). Es difícil, de hecho, pensar en ‘Sex and The City’ sin que se nos venga a la cabeza el modelo Hangisi, con el que Carrie Bradshaw dio el 'sí, quiero' y que, de hecho, volverá a aparecer en esta secuela (“Hola, tesoros míos”, les dice la columnista en un momento del tráiler al abrir una de las puertas de su vestidor, quizás el escenario de la televisión que más sueños ha provocado).

Foto: Imagen: Manolo Blahnik.

La alianza entre la moda y ‘Sexo en Nueva York’ no es solo evidente, sino que también ha sido más fuerte que la amistad entre sus cuatro protagonistas: de todos es conocido que Samantha Jones no aparecerá en esta nueva apuesta de HBO, y la cuestión es que, si bien es cierto que son muchos los que echarán de menos a Kim Cattrall, todos se volverán a sentir en casa al saber que la moda no fallará. ¿O no es cierto que recordamos más los looks de Carrie que muchos de los personajes secundarios que aparecieron durante las seis temporadas de emisión? “La serie fue muy coherente en la construcción de personajes”, afirma la consultora de moda Marta Blanco. “Samantha no podía llevar Prada, y los Dior de Galliano solo los defendía Carrie”. La experta en indumentaria, además de destacar la coherencia de la serie a la hora de definir las personalidades de Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda, va más allá al reivindicar la revolución que supuso en este sector: “Convirtió a las estilistas en estrellas. Patricia Field incluso sacó su marca de moda. La serie creó un nuevo tipo de celebrity”, recuerda Blanco.

placeholder El piso de Carrie Bradshaw se puede alquilar. (Airbnb)
El piso de Carrie Bradshaw se puede alquilar. (Airbnb)

La importancia de la moda llega a tal nivel que, desde que se conoció la secuela, se ha estado más pendiente de los looks que lucirán sus protagonistas que del propio guion. Y eso ya sucedió entre 1998 y 2004, los años en los que estuvo en antena. A ‘Sexo en Nueva York’ le debemos no solo la popularidad de Manolo Blahnik (al que Madonna ya había ensalzado afirmando que sus zapatos eran mejor que el sexo) y del modelo baguette de Fendi, que incluso tuvo su propio capítulo en el que protagonizó un incidente que consiguió que sus protagonistas rechazaran para siempre las falsificaciones. También convirtieron en cool el combinar firmas de lujo con marcas low cost: Carrie afirmaba que buscaba un vestido barato que combinaran con sus caros zapatos, y le dieron el respaldo definitivo al uso de grandes flores como accesorios. Halston también le debe mucho: la firma volvió a la vida gracias al diseño que lució Sarah Jessica Parker en la primera película de la serie, y hasta ella misma se convirtió en su directora creativa (de la mano, por cierto, de Harvey Weinstein, el inversor detrás de ese relanzamiento).

placeholder Kim Cattrall y Sarah Jessica Parker. (EFE)
Kim Cattrall y Sarah Jessica Parker. (EFE)

Mucho se ha escrito de lo revolucionaria que fue la serie por los temas que trataba y los tipos de mujeres que presentaba: liberadas y sin un hombre al lado (pese a que no pudieran vivir sin ellos). Pero, al contrario que la moda, esto sí se ha puesto en cuestionamiento. De hecho, en su artículo 'Fashion as communication: A semiotic analysis of fashion on ‘Sex and the City' ('Moda como comunicación: un análisis semiótico de la moda en ‘Sexo en Nueva York'), Katrina Kuruc desarrolla la idea de que pese a su reputación como innovadora al querer crear una voz distintiva de la mujer en una sociedad heteropatriarcal, la serie reforzaba esos estereotipos de género en parte gracias a la moda. Es decir: anulada la fuerza del mensaje, solo nos queda la moda.

Foto: La serie que continúa la historia de 'Sexo en Nueva York' está en marcha con nuevos looks. (Instagram @justlikethatmax)

Y la moda no fallará como la otra protagonista que es. La propia Sarah Jessica Parker lo reconocía hace un tiempo: “Consideramos Nueva York y la moda, de manera intercambiable, como la quinta mujer de la serie, porque son tan integrantes de ella en muchos aspectos como las propias protagonistas”. Pueden faltar ellas (y de hecho, como ya hemos comentado, Samantha faltará), pero no la moda, porque es una parte muy importante de la consistencia argumental. Esto explica, por ejemplo, que se rescaten en esta secuela looks icónicos que ayudan a vincularla con los episodios grabados hace ya más de 15 años, o que las propias protagonistas rechazaran desprenderse del famoso tutú (con el que podríamos decir que comenzó todo) en la primera película, convirtiéndolo en el Rosebud del siglo XXI.

placeholder Sarah Jessica Parker, en el capítulo final de 'Sexo en Nueva York'. (Getty Images)
Sarah Jessica Parker, en el capítulo final de 'Sexo en Nueva York'. (Getty Images)

Por tanto, puede discutirse en muchos momentos el discurso de la serie, pero nadie negará que es toda una lección de estilo. En un artículo al respecto en el periódico 'The Guardian', publicado a principios de año, el joven diseñador Harris Reed (conocido por sus estilismos para Harry Styles) reconocía que veía la serie con su madre a diario: “Fue allí donde aprendí la palabra Manolo”. Poco se habla ya de sus iniciales discursos reivindicativos (algunos de ellos ya superados en estos momentos). De ‘Sexo en Nueva York’ nos acordamos, sobre todo, de los vestidos, de los zapatos, de los bolsos, de una estética que marcó un antes y un después en la televisión, y de una serie que triunfa, sobre todo, porque ha entendido la base de la moda: hacernos soñar.

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