Halston: la verdad sobre el último gran diseñador americano
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Halston: la verdad sobre el último gran diseñador americano

La serie recién estrenada de Netflix reivindica a uno de los grandes de la moda americana. Pero ¿fue tan importante como nos quieren hacer ver?

placeholder Foto: Ewan McGregor, protagonista de 'Halston'. (Netflix)
Ewan McGregor, protagonista de 'Halston'. (Netflix)

Tras el estreno de la serie 'Halston', se podría decir que Estados Unidos sigue todavía buscando a su diseñador icónico. El país de las barras y las estrellas ha triunfado en el retail, con nombres como Ralph Lauren, Calvin Klein y Tommy Hilfiger, pero parece que la alta costura se le resiste. No tiene, como España, un Cristóbal Balenciaga, ni como Italia un Giorgio Armani o un Valentino Garavani, ni, mucho menos, un Christian Dior o Coco Chanel como puede presumir Francia.

En 2014, Anna Wintour intentó resucitar la figura de Charles James, organizándole una retrospectiva en el Costume Institute de Nueva York, pero la cosa se quedó en una anécdota. Ahora parece que quieren probar suerte con Roy Halston.

Foto: Lady Gaga, en la gala MET. (EFE)


Razones no faltan para reconocerle su valía. Fue un hombre que se hizo a sí mismo y que construyó un imperio empezando como sombrerero (como les sucedería a muchos otros diseñadores, como a Coco Chanel) en Chicago. Eso sí, fue en Nueva York y de la mano de la sombrerera Lily Daché como se creó un nombre en la Gran Manzana. Gracias a ese trabajo consiguió encabezar el departamento de sombreros de los prestigiosos Bergdorf Goodman, de donde salió el famoso modelo casquete ‘pillbox’ que luciría Jacqueline Kennedy en 1961 en la toma de posesión de su marido como presidente de Estados Unidos. Y ahí podemos decir que comienza la leyenda de Halston, aunque hasta finales de los 60 no lanzará su línea de prêt-á-porter.

placeholder Fotografía sin fecha cedida que muestra  (de izq. a dcha.) al diseñador de moda Halston, la cantante Liza Minnelli y el dueño de la discoteca neoyorquina Studio 54, Steve Rubell. (EFE)
Fotografía sin fecha cedida que muestra (de izq. a dcha.) al diseñador de moda Halston, la cantante Liza Minnelli y el dueño de la discoteca neoyorquina Studio 54, Steve Rubell. (EFE)

En contraposición a las tendencias hippy y románticas de los años 70, el creador americano optó por un estilo minimalista y glamuroso que conquistó a lo más granado de la sociedad neoyorquina del momento. En sus diseños destacaba la calidad, el lujo y la sobriedad, y cuentan que fue él, gracias al ya famoso ultrasuede #704, que tan bien se plasma en la serie de Netflix, quien consiguió crear el 'status dress'. Hasta ese momento las mujeres de la alta sociedad querían creaciones únicas, con Halston todas buscaban lucir el mismo y demostrar que iban a la moda con el modelo del momento.

En una entrevista en una revista en los años 70, la publicación recoge que Halston prefería usar la palabra 'hacer' antes que 'diseñar' y eso quizás nos ayude a entender el desgraciado final de la compañía. Sí, Halston lo fue todo en los 70: Nueva York no se puede entender sin sus gafas de sol y su esmoquin, sin su Halstonettes (entre las que también figuraban Marisa Berenson y Anjelica Huston, a las que se echa de menos en la serie) y sin su desenfreno en Studio 54, pero lo cierto es que acabó siendo uno de los ejemplos más dramáticos de cómo un diseñador puede perder su nombre y venderse completamente al mercado.

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Marisa Berenson (izquierda), Liza Minnelli y Chita Rivera. (Getty)

Se podría decir que la codicia le pudo y pensó que su vínculo en los 80 con la cadena de distribución JCPenny no influiría en sus ventas. ¡Error! A los días de conocerse esa colaboración, para la que se creó el sello ‘Halston III’, Bergdorf Goodman, los lujosos grandes almacenes que le habían encumbrado a la fama, cancelaban su contrato con el creador y muchas de las mujeres que habían lucido sus diseños dejaron de querer lucir una creación de una firma que se podían comprar en uno de las tiendas más populares de Estados Unidos. Esto, acompañado de la sucesión de propietarios que tuvo la compañía, que acabó en manos de Revlon, donde lo que interesaba era la explotación de los perfumes más que de la moda, acabó dejando por los suelos uno de los nombres más respetados de la moda americana.

Y lo cierto es que el mal fario sigue acompañando al nombre de Halston. La película ‘Sexo en Nueva York 2’ pretendió ser el resurgimiento de la compañía, pero lo cierto es que ha acabado enterrando más si cabe el nombre (de ahí que podamos pensar que una serie como esta, firmada por Ryan Murphy, sea la única manera de hacerla resurgir de las cenizas). El impacto de Sarah Jessica Parker luciendo uno de los diseños de la nueva era de Halston, conocida como Halston Heritage, prometía un futuro muy halagüeño, pero todo al final acabó por la borda: la actriz, que llegó a ser la diseñadora de la línea Halston Collection, acabó dejando el barco y ¿saben quién estaba detrás de todo ese relanzamiento? El productor americano Harvey Weinstein junto con la fundadora de Jimmy Choo, Tamara Mellon. Pero claro… ¿Alguien quiere vincularse ahora al apellido Weinstein?

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Sarah Jessica Parker, vestida de Halston Heritage.


Tras intentarlo con Charles James, Estados Unidos vuelve a probar suerte con Halston y, gracias a Netflix, le concede una segunda oportunidad para ver si así pueden crear por fin la imagen del gran couturier americano. ¿Lo conseguirá? Si la cosa no sale bien, todavía tendrán una oportunidad más: Mainbocher sigue dormido… y quién sabe si a la tercera será la vencida.

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