De Romeo Beckham sobre la pasarela a Kate Moss y la élite británica en el 'front row': así ha sido el desfile de Burberry en Londres
La emblemática firma 'british' paralizó anoche la capital de Reino Unido con su desfile en el Old Billingsgate Market, un antiguo mercado de pescado a orillas del Támesis, que congregó a personalidades arriba y abajo de la pasarela
Romeo Beckham, hijo de David y Victoria Beckham, desfilando para Burberry. (Reuters)
Cae la noche en Londres. La capital de Reino Unido lleva días rendida a su 'fashion week'. Tras los desfiles de firmas tan poderosas como Erdem, Simone Rocha o Emilia Wickstead,y un despliegue de nuevas tendencias en el street style, anoche le tocó el turno a Burberry, el fin de fiesta de la semana de la moda de Londres. La emblemática firma 'british' paralizó la ciudad con su desfile en el Old Billingsgate Market, un antiguo mercado de pescado a orillas del Támesis, que congregó a personalidades tanto arriba como abajo de la pasarela.
Capitaneada en la actualidad por Daniel Lee, la marca, uno de los últimos bastiones mundiales del lujo británico, ha sabido reinventarse y actualizar sus códigos combinando tradición e innovación. Su capacidad para equilibrar patrimonio histórico y visión de futuro la mantiene como un referente clave en la industria de la moda de lujo. Desde reinterpretar su herencia clásica con estrategias contemporáneas hasta colaboraciones con artistas y celebridades globales, el mensaje que la marca lleva varias temporadas lanzando y que volvió a repetirse en el desfile es evidente: queda Burberry para rato.
El desfile de Burberry. (REUTERS/ Isabel Infantes)
No solo por las prendas presentadas en su desfile de invierno 2026, los nombres que se congregaron en el Old Billingsgate Market prueban esa afirmación. Sobre la pasarela, Romeo Beckham,el segundo hijo de David y Victoria Beckham, y Rosie Huntington-Whiteley; y en el 'front row' Kate Moss y la élite británica.
Haciendo honores a su origen, la marca levantóuna réplica del Tower Bridge, ese puente colgante que cruza el río Támesis y que es objeto y objetivo de las cámaras de turistas. Bajo los pies de los modelos, charcos de agua recreados a partir de goma para recrear el típico clima londinense. "Una noche para recordar", anunció la enseña. Y así fue el contenido y el continente de este desfile: una colección concebida para salir de noche al más puro estilo londinense.
Protagonizada por las prendas de abrigo y una gama cromática que se despidió del clásico camel de su icónica gabardina, los azules tinta, los grises plomo y los granates brillantes tiñeron la propuesta de Burberry para este invierno.
Abrigos 'faux-fur', chaquetas bomber de cuero, plumíferos estampados y como no, gabardinas, pero deconstruidas o adornadas con detalles de moda. Si bien las modelos femeninas lucieron esas piezas con vestidos de satén ceñidos, conjuntos de dos piezas y bufandas gruesas de cuadros, los hombres vistieron trajes de cuero, sudaderas con capucha y botas de motorista. Los pantalones y vestidos presentaron bordados de cuentas diseñados para imitar la lluvia.
Kate Moss. (REUTERS/ Maja Smiejkowska)
Sentadas en el 'front row' pudimos ver a Kate Moss y su hija Lila Moss, a la actriz Simone Ashley, al actor Jason Statham (marido de Rosie Huntington-Whiteley), la cantante Pixie Geldof o la it girl Alexa Chung.
Burberry fue fundada en 1856 por Thomas Burberry en Basingstoke, Inglaterra, con la idea de crear prendas funcionales y resistentes al clima británico. Su gran innovación llegó en 1879 con la invención de la gabardina, un tejido impermeable y transpirable que revolucionó la ropa de abrigo y fue adoptado por exploradores, militares y la aristocracia. Durante la Primera Guerra Mundial, la firma desarrolló el icónico trench coat, que con el tiempo se convirtió en una pieza esencial del armario contemporáneo. Otro de sus sellos distintivos, el estampado 'check' en tonos beige, negro y rojo, surgió como forro interno de sus abrigos antes de transformarse en uno de los patrones más reconocibles del lujo internacional. Un print y una prenda, el de cuadros y la gabardina, que estuvieron presentes en su último desfile, pero en una versión contemporánea pensada para conquistar a las nuevas generaciones y mantener a la marca en lo más alto.
Cae la noche en Londres. La capital de Reino Unido lleva días rendida a su 'fashion week'. Tras los desfiles de firmas tan poderosas como Erdem, Simone Rocha o Emilia Wickstead,y un despliegue de nuevas tendencias en el street style, anoche le tocó el turno a Burberry, el fin de fiesta de la semana de la moda de Londres. La emblemática firma 'british' paralizó la ciudad con su desfile en el Old Billingsgate Market, un antiguo mercado de pescado a orillas del Támesis, que congregó a personalidades tanto arriba como abajo de la pasarela.