Hay vestidos que entran en el armario de primavera con bastante facilidad porque reúnen varias cosas a la vez. Son bonitos, tienen movimiento, favorecen sin apretar demasiado y sirven tanto para un plan de día como para algo un poco más especial. Justo en esa línea se mueve una de las propuestas de Mango que mejor encaja con el cambio de temporada. Se trata del vestido corto plisado escote barco de Mango, una pieza de 79,99 euros con ese aire entre romántico y boho que siempre reaparece cuando suben las temperaturas.
Así queda el vestido boho chic más ideal de Mango (Cortesía)
Las mangas largas abullonadas con detalle de volantes y los puños fruncidos terminan de darle ese punto vaporoso que tan bien funciona en primavera. El plisado aporta caída y textura, el escote despeja la parte superior del cuerpo y la silueta ligera evita que el vestido resulte rígido.
Gran parte de su atractivo está en esa mezcla de estructura y fluidez. No es el típico vestido ajustado que exige una silueta concreta, ni tampoco una prenda completamente recta que borre la forma del cuerpo. El movimiento del tejido, el volumen de las mangas y el corte corto hacen que acompañe sin marcar en exceso, y ahí está buena parte de esa sensación de que sienta bien a cuerpos muy distintos.
También ayuda el enfoque boho, pero en una versión bastante fácil de llevar. Aquí no aparece como un exceso de detalles, sino como un guiño en las mangas, en los volantes y en ese aire relajado que invita a combinarlo con botas, bailarinas o sandalias en cuanto el tiempo lo permita. Es de esas prendas que funcionan igual con una cazadora vaquera encima que con un bolso pequeño y unos pendientes dorados para una comida o una cena.
El escote barco merece mención aparte porque cambia mucho el efecto final del vestido. Tiene algo muy favorecedor, ya que estiliza la zona del cuello y los hombros y da un acabado más delicado sin caer en lo evidente. Junto a los tirantes finos, crea una parte superior visualmente ligera que equilibra muy bien el volumen de las mangas.
Para el día a día, la fórmula más sencilla pasa por llevarlo con botín o bailarinas y una prenda exterior ligera, como una gabardina o una chaqueta corta. Si el plan es algo más arreglado, basta con cambiar el calzado por una sandalia más fina o un zapato destalonado y dejar que el vestido haga el resto. No necesita demasiados accesorios porque ya tiene suficiente personalidad en la textura y en la silueta.
Así se ve por detrás el vestido de Mango (Cortesía)
Mango acierta aquí con un tipo de vestido muy ligado a la primavera, cuando apetece dejar atrás las prendas pesadas y empezar a vestir con más movimiento. Tiene un punto romántico, un guiño bohemio que resulta cómodo y favorecedor a la vez. Una de esas piezas que no dependen de una tendencia estridente para tener sentido y que, precisamente por eso, suelen durar más de una temporada en el armario.
Hay vestidos que entran en el armario de primavera con bastante facilidad porque reúnen varias cosas a la vez. Son bonitos, tienen movimiento, favorecen sin apretar demasiado y sirven tanto para un plan de día como para algo un poco más especial. Justo en esa línea se mueve una de las propuestas de Mango que mejor encaja con el cambio de temporada. Se trata del vestido corto plisado escote barco de Mango, una pieza de 79,99 euros con ese aire entre romántico y boho que siempre reaparece cuando suben las temperaturas.