Apple Martin, la discreta hija de Chris Martin y Gwyneth Paltrow, se sube a las marquesinas de moda. ¿Se repetirá?
Tiene sentido imaginarla como una nueva cara recurrente de la firma, especialmente porque conecta con esa clienta joven que quiere lujo relajado y no necesariamente moda gritona para Instagram.De momento, el experimento funciona. Y bastante mejor de lo q
Las herederas del star system nacen prácticamente con una campaña de moda debajo del brazo. Y luego está Apple Martin, que durante años ha hecho justo lo contrario: mantenerse lejos del foco todo lo posible pese a ser hija de Gwyneth Paltrow y Chris Martin.
Por eso quizá sorprende menos que su desembarco oficial en la moda no haya sido estridente, ni especialmente viral, ni acompañado de ese exceso de exposición al que ya estamos acostumbrados con las nuevas nepo babies.
Apple Martin acaba de convertirse en la nueva protagonista de Chloé à la Plage 2026, la campaña de alto verano de la firma francesa. Es su primera gran colaboración en moda y la maison la presenta como la nueva “apple of Chloé’s eye”, jugando, claro, con su nombre. La campaña está dirigida por Chemena Kamali y fotografiada por David Sims, dos nombres que explican bastante bien por qué el resultado funciona. Hay vestidos vaporosos, luz de atardecer, imágenes que parecen recuerdos desenfocados y ese universo femenino y despreocupado que Chloé lleva años intentando recuperar.
Según la propia firma, la campaña apuesta por una estética de “sun-faded femininity, instinctive styling, and the kind of romantic summer imagery that feels half memory, half fantasy”. Traducido: verano francés idealizado, pero sin parecer una postal.
La campaña de CHLÓE (David Sims)
Y Apple encaja ahí sorprendentemente bien. Hasta ahora, Martin había aparecido de forma muy puntual en la conversación pública. Algunas alfombras rojas con su madre, un debut en el Baile de Debutantes de París y poco más. De hecho, durante mucho tiempo Gwyneth Paltrow insistió bastante en proteger la privacidad de sus hijos. “Intentamos mantenerlos fuera del ojo público”, llegó a decir hace años en varias entrevistas. Quizá por eso este salto tiene algo de calculado pero también de natural. No parece una chica intentando convertirse desesperadamente en influencer de lujo, sino en modelo.
Más bien da la sensación de que alguien en Chloé entendió que esa mezcla entre discreción, apellido potente y estética bohemia podía funcionar muy bien para la nueva etapa de la marca. Porque Chloé también está redefiniéndose. Desde la llegada de Chemena Kamali como directora creativa, la firma francesa ha vuelto a mirar hacia su ADN más reconocible: el romanticismo relajado de los años 70, la sensualidad suave, la ropa que parece improvisada pero está perfectamente construida. En un momento en el que muchas marcas de lujo viven obsesionadas con generar ruido constante, Chloé está jugando otra partida mucho más silenciosa.
Y ahí Apple Martin entra como una embajadora inesperada. No tiene la hiperactividad digital de Amelia Gray. No busca la provocación continua de Lily-Rose Depp. Tampoco el perfil ultra fashion de Lila Moss. De hecho, quizá lo más interesante de ella es precisamente que todavía no parece completamente absorbida por la maquinaria de la moda. Hay cierta torpeza encantadora en las imágenes, una sensación de juventud real que encaja bastante con el tono de la campaña.
David Sims, además, evita convertirla en una figura excesivamente perfecta. Las fotografías tienen textura, movimiento, algo casi improvisado. Nada parece demasiado producido aunque evidentemente lo esté. Y eso hoy, dentro del lujo, casi se siente novedoso.
Chloé (David Sims)
La industria lleva años obsesionada con encontrar nuevas caras capaces de transmitir autenticidad sin renunciar al glamour. Es una combinación dificilísima. Las marcas quieren apellido, pero también cercanía; exclusividad, pero sin parecer inalcanzables. Apple Martin cumple bastantes casillas sin necesidad de sobreexponerse. Y quizá ahí está el verdadero lujo ahora mismo: en alguien que todavía conserva cierta sensación de misterio.También ayuda que Chloé atraviese un momento especialmente sensible en términos de imagen. La estética boho ha vuelto con fuerza —aunque más refinada y menos festivalera que hace una década— y Kamali ha sabido leer muy bien ese cansancio general hacia el lujo excesivamente agresivo. Frente a logos gigantes, maquillaje imposible y campañas saturadas, Chloé propone otra cosa: romanticismo suave, vestidos que parecen heredados, sandalias planas, algodón lavado por el sol.
Digna heredera
Su madre fue una de las mujeres que mejor encarnó cierto minimalismo cool americano de los 90 y principios de los 2000. Gwyneth Paltrow sigue siendo una referencia estética para muchísimas mujeres dentro y fuera de la moda. Hay algo de herencia genética y también cultural en todo esto. Apple ha crecido rodeada de diseñadores, desfiles y estilistas. Sabe perfectamente cómo funciona esta industria aunque apenas haya participado en ella hasta ahora. Por eso esta campaña tiene menos de debut accidental y más de presentación cuidadosamente medida. La pregunta ahora es si esto será algo puntual o el inicio real de una carrera dentro de la moda.
Las herederas del star system nacen prácticamente con una campaña de moda debajo del brazo. Y luego está Apple Martin, que durante años ha hecho justo lo contrario: mantenerse lejos del foco todo lo posible pese a ser hija de Gwyneth Paltrow y Chris Martin.