Crítica de 'Yakarta' (Movistar Plus+): un maravilloso relato de perdedores y bádminton con Javier Cámara
Una oda a aquellos que nunca ganaron y probablemente nunca lo harán. Un guion bien apuntalado hasta el más mínimo detalle y dos actores en estado de gracia. Quizá la gran serie española de este año
"De tanto querer ser en todo el primero, me olvidé de vivir los detalles pequeños". Julio Iglesias cantaba, en los primeros 80, esta elegía sobre el fracaso de los supuestamente ganadores. Más de 40 años después, aquella melancólica canción es solo una de las particularidades que hacen grande el guion de 'Yakarta'.
Tras su exitoso paso por la Seminci, la serie creada por David San José y dirigida por Elena Trapé, el propio Javier Cámara (protagonista absoluto de este canto a los que siempre pierden) o Fernando Delgado-Hierro, llega a Movistar Plus+ con el soniquete de ser una de las mejores series del año. La buena noticia es que, efectivamente, lo es.
Joserra es un entrenador de bádminton que participó en Barcelona 92 y en la actualidad (tal y como demuestra un look dejado que está trabajado hasta el más mínimo detalle) no vive sus mejores momentos.
Un buen día ve en Mar, una joven adolescente que juega a dicho deporte, la posibilidad de volcarse de lleno y cubrir sus vacíos vitales a través de ella y de sus victorias. Decidido a entrenarla, recorrerá junto a la joven la España más periférica intentando desmentir lo de que "nadie empieza a jugar al bádminton si es feliz".
Escrito así, aunque hablemos de un deporte tan minoritario, parece que estamos ante un cliché instaurado en la ficción después de películas como 'Million Dollar Baby' y otras tantas.
Pero 'Yakarta', nombre de la ciudad a la que Joserra quiere llevar a Mar tras ganar torneos pequeños en una España de estaciones de servicio y hoteles de mala muerte, dinamita todos los estereotipos posibles con un trabajadísimo texto. Empezando por el personaje al que encarna, de manera intachable (que le den todos los premios del mundo), Javier Cámara.
Que el protagonista siempre apueste al 92, como el año de su paso por las Olimpiadas, que haga llamadas a su hija para justificar cada euro que gasta o que recuerde a sus excompañeros de la Federación la cena en la que todos le dieron la espalda, son detalles que configuran a Joserra pero que también van desvelando pistas que constituyen una auténtica bomba.
Porque 'Yakarta' no es lo que parece: empieza como un relato costumbrista exacto a muchos otros y se acaba revelando como algo más que un cuento de segundas oportunidades. Aunque también es eso.
El guion de su creador, Diego San José, con ayuda de Daniel Castro y el también actor Fernando Delgado-Hierro está tan bien construido que dan ganas de aplaudir. No solo porque no revele sus as bajo la manga (el pasado de Joserra, sin ir más lejos) hasta el tercer capítulo, sino porque metáforas de la victoria como la de las gafas del sultán; consejos de vida inspirados en la letra de las canciones de Julio Iglesias;cajones vacíos que significan abandono de hogar o la conducción como vínculo paterno no aparecen porque sí.
Se trata de detalles (de 'siembras', como diría cualquier profesor de guion) con una intencionalidad que acabamos descubriendo conforme avanzan los seis capítulos. Lo mismo que las alusiones al Siglo de Oro; que Laura, hija de Joserra, esté fuera de campo y solo aparezca vía telefónica hasta el cuarto episodio (el dirigido por Cámara, centrado en la familia del protagonista) o que el encuentro con un policía, casi en el desenlace, tenga un doble significado para el entrenador.
El guion es tan hábil y tan inteligente que se adelanta a los malos pensamientos del espectador. Un ejemplo: en una secuencia que se desarrolla en la entrada de un hotel, cuando los protagonistas se ven obligados, a regañadientes, a compartir la misma habitación, le deja claro a este que la serie no va por ahí.
Las mismas aristas que Joserra tiene el personaje de Carla Quílez, que desde 'La Maternal' lleva demostrándonos que es una de las mejores intérpretes adolescentes de este país. La ira de su Mar deriva en ternura infinita y pasado traumático, pero evitando el lugar común y el topicazo de la joven que enternece el corazón del cincuentón fracasado. Esto no es 'Lost in translation' ni tampoco 'Heidi'.
La confesión de Cámara a Quílez, en un crudo plano-contraplano, o los reproches de esta última cuando él desbarra y vuelve a viejos vicios, incendian la pantalla con una violencia y un afecto a la altura de muy pocos actores.
Hasta lo aquí escrito, parece que las interpretaciones y el guion son los únicos alicientes de 'Yakarta'. Pero Trapé, San José, Delgado-Hierro y Cámara logran una poética de polígono industrial y pueblo anodino (con ayuda de la fotografía de Rita Noriega) que, como asegura el propio Diego San José, nos demuestra que Ponferrada podría ser nuestro Dallas o nuestro Wisconsin.
Por poner algún pero, diremos que quizá el flashback de la piscina y los niños (cuando vean la serie sabrán de qué hablamos) no era necesario después de que dicho momento se verbalice de manera tan elegante en el episodio anterior.
Pecata minuta para la que quizá es la mejor serie española del año; una maravillosa oda a aquellos que nunca ganaron y probablemente nunca lo harán. "De tanto jugar con quien yo más quería, perdí sin querer lo mejor que tenía".
"De tanto querer ser en todo el primero, me olvidé de vivir los detalles pequeños". Julio Iglesias cantaba, en los primeros 80, esta elegía sobre el fracaso de los supuestamente ganadores. Más de 40 años después, aquella melancólica canción es solo una de las particularidades que hacen grande el guion de 'Yakarta'.