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POLÉMICA

Mil euros al mes de multa para los dueños del palacio maldito (y olvidado) de los Franco

Patrimonio de la Comunidad de Madrid persigue a los propietarios por el estado de abandono del edificio, declarado Bien de Interés Cultural

Foto: El Palacio del Canto del Pico, en Torrelodones (Madrid). (José Martín)
El Palacio del Canto del Pico, en Torrelodones (Madrid). (José Martín)

La Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid ha acordado una multa de 1.000 euros mensuales a la propiedad del Palacio del Canto del Pico (lugar de descanso de Francisco Franco y su familia durante años) hasta que ésta se decida a “atender” los requerimientos de este organismo, que le reclama desde hace años actuaciones concretas para la “consolidación y conservación” del inmueble.

Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1930, la catalogación como tal obligaba a los propietarios a conservar el edificio dado su excepcional valor artístico e histórico. La situación de absoluto deterioro y el abandono manifiesto por los propietarios, que llevan años desoyendo los requerimientos, han colmado la paciencia de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, que ha tomado, por fin, cartas en el asunto.

Vista del interior del palacio del Canto del Pico, apuntalado. (José Martín)
Vista del interior del palacio del Canto del Pico, apuntalado. (José Martín)

El último requerimiento de la administración databa de julio de 2018, cuando Patrimonio reclamó a la propiedad que presentara un “proyecto de consolidación y conservación sobre los elementos de valor patrimonial del palacio”. La respuesta fue la misma de siempre: presentar un proyecto de hotel que, con cambios, llevan mostrando hace años a sabiendas de que es inviable, por tratarse de un espacio medioambientalmente protegido (forma parte del Parque Regional de la Cuenca del Manzanares desde 1985).

[LEA MÁS: Canto del Pico, pasto de las llamas]

Vanitatis, en varios reportajes en los últimos meses, publicó fotografías del estado del interior del inmueble. Las denuncias sobre el riesgo que significa el edificio eran reales. La madrugada del 16 de junio el Palacio era pasto de las llamas al prenderse uno de los faldones de la cubierta. El incendio, sin daños personales, afectaba a una superficie de unos 50 metros cuadrados del tejado. La rápida intervención de cuatro dotaciones de Bomberos de la Comunidad de Madrid evitaba que se produjeran mayores daños. Al parecer, el incendio se producía por el uso de una chimenea por personas que se encontraban en ese momento dentro. Y es que El Canto del Pico se ha convertido en lugar de reunión de los jóvenes de la zona que lo moran habitualmente, inconscientes del peligro que corren.

Ahora la propiedad del singular Palacio deberá pagar 1.000 euros mensuales hasta que ponga remedio al estado de abandono en que se encuentra.

El estado de abandono es palpable. (José Martín)
El estado de abandono es palpable. (José Martín)

Como desveló Vanitatis el pasado mes de julio, aparte de José Antonio Oyamburu Goicoechea y su esposa, María del Carmen Maganto Rubio, dueños del 40% de Stoyam Holding Limited -la sociedad propietaria del Palacio-, el dueño en la sombra del inmueble es José Domingo Rodríguez Losada, accionista del otro 60% de la sociedad que controla a través de la constructora Azata S.A.

[LEA MÁS: Desvelamos la verdadera identidad del dueño del Canto del Pico]

Rodríguez Losada se hizo célebre por ser el promotor del Hotel Algarrobico, en Carboneras, Almería. Todo un icono de la aberración urbanística y la burbuja inmobiliaria al planear la construcción de una mole de más de 20 plantas que se yergue aún sobre un terreno protegido del Parque Natural del Cabo de Gata, en Almería, a 14 metros del mar. La obra fue paralizada en 2002 y tiene una orden de demolición pendiente desde 2016. Rodríguez Losada es un constructor discreto y hecho a la antigua usanza. Muy bien relacionado, un ejemplo de ello es que su hija, Berta Rodríguez, estuvo casada con Juan José Güemes, exconsejero de Sanidad en la Comunidad de Madrid con Esperanza Aguirre.

Vista del exterior del palacio del Canto del Pico. (José Martín)
Vista del exterior del palacio del Canto del Pico. (José Martín)

Con la sanción económica se da un paso en la escalada de un conflicto difícil de resolver. Algunos, como Isabel Pérez Van Kappel, vicepresidenta de la Sociedad Caminera de Torrelodones, ven con escepticismo que la multa tenga efecto en los dueños: “Ahora lo que hace falta es que Patrimonio se encargue de cobrar la multa, que el Ayuntamiento actúe de forma decidida y la Comunidad de Madrid, además, se encargue de reclamar los elementos que Oyamburu dice que tiene guardados en su casa, incluído el sarcófago renacentista que adorna el hall del Hotel El Alcázar de Sevilla desde 2014”, comenta.

Entre los bienes desaparecidos que se reclaman, destacan columnas góticas, vidrieras, sillerías y un buen número de obras de arte de las que no se tiene ninguna noticia. Una joya artística en su conjunto que en 1928 le permitiera a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando catalogarla como “edificación suntuosa que no tiene paridad ni aproximada con ninguna otra”. Hoy, lejos de su antigua suntuosidad, El Canto del Pico languidece día a día.

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