¿Invitados o intrusos? El debate que ha abierto la alfombra roja de los Goya entre actores e influencers
Actores, creadores de contenido y profesionales del sector opinan sobre el papel de los perfiles digitales en los grandes eventos del cine español como la alfombra roja de los Premios Goya, tras la polémica abierta por el vídeo de Marc Biarnés
La creadora de contenido Inés Hernand, en la alfombra roja de los Premios Goya 2026. (Getty)
La alfombra roja de los Premios Goya vuelve a ser escenario de una discusión que trasciende los vestidos, los flashes y las fotografías de rigor. En los últimos días, un vídeo publicado por el actor Marc Biarnés ha reavivado una conversación recurrente en torno a quién debe ocupar ese espacio simbólico de la gran noche del cine español.
En su intervención, cuestionaba abiertamente la presencia de determinados perfiles digitales en la gala, argumentando que su participación no responde necesariamente a un vínculo con la industria cinematográfica. Sus palabras han provocado reacciones dentro y fuera del sector: actores, creadores de contenido y profesionales del audiovisual han intervenido en una conversación que, en realidad, lleva años latente.
El propio Biarnés no duda al valorar el fenómeno para Vanitatis. "Lo quieren vender como un favor a la industria en términos de publicidad, pero todos sabemos que la visibilidad es para vestidos y colonias", explica. A su juicio, la presencia de influencers en ese contexto no responde a un interés real por el cine. "Seamos sinceros, ninguno está ahí por el cine, el que diga lo contrario, miente. Están ahí porque les sirve a ellos mismos como publicidad propia, es un evento más, un acto para alimentar su ego y su validez".
La polémica se intensificó tras la publicación de ese vídeo, que comenzó a circular ampliamente en redes sociales y dio pie a una cascada de comentarios por parte de actores y actrices del sector. Entre quienes reaccionaron públicamente se encuentran intérpretes como Máriam Hernández, Dafne Fernández, Julián Villagrán, Irene Villafranca o Dani Pérez Prada, que participaron en el debate en diferentes plataformas.
Una de las intervenciones más comentadas fue la de Yolanda Ramos, que posteriormente matizó su postura. La actriz quiso aclarar en sus redes sociales que su comentario no respondía a una queja personal por no haber recibido invitación, sino que agradecía "al público que hubiera salido en defensa de ella y de otros compañeros de profesión" en esta conversación sobre la presencia de perfiles digitales en el evento. Al mismo tiempo, subrayó que no tenía nada en contra de los influencers.
Un espacio simbólico para la industria
Para Biarnés, el núcleo del problema no es únicamente quién pisa la alfombra, sino lo que representa ese momento para quienes trabajan en el sector. "En la carrera de la mayoría de trabajadores de la industria del cine, llegar a asistir a esa gala es todo un hito que cuesta muchísimo conseguir", insiste.
El también creador de contenido sostiene que la presencia de influencers desdibuja el sentido del evento porque no se esfuerzan ni en conocer las películas nominadas. "Me atrevería incluso a decir que le resta seriedad porque el fuerte de la mayoría de asistentes no es la cultura. No se molestan tampoco en esconderlo durante la gala", afirma. Según su análisis, es por esto que el foco suele desplazarse hacia lo que llevan puesto o las marcas presentes en la gala.
Dulceida, en la alfombra de los Goya 2026. (Gtres)
En su opinión, la verdadera promoción del cine se produce en otros espacios. "Hay buenísimos creadores que hacen contenido cinematográfico durante todo el año. Reviews de películas nacionales que hacen que corras a ir al cine. Conectan con su comunidad a través de su canal y les acercan películas nuevas cada día, todo desde un teléfono móvil, eso es adaptarse a los nuevos tiempos".
El argumento, sin embargo, no es compartido por todos. Dentro del propio mundo digital hay voces que defienden que la presencia de influencers responde a una evolución natural del ecosistema mediático y cultural.
Nuevos públicos para un evento tradicional
Frente a esta mirada, la creadora de contenido y presentadora Inés Hernand, que ha trabajado en la cobertura de la alfombra roja para el canal de YouTube de RTVE, considera que la polémica responde en parte a una incomprensión del papel que desempeñan hoy los perfiles digitales. "A mí este asunto me parece que no hay debate. Sencillamente hay un grupo de gente que le horroriza muchísimo y no termina de entender el trabajo que tienen las creadoras", señala.
Apunta, además, que muchas de las críticas se producen desde una perspectiva generacional —e incluso de género— en un momento en el que el sector cultural reflexiona sobre su relación con las nuevas audiencias. "En los espacios cabe muchísima gente. En ocasiones, ni siquiera van a butacas de patio; van a los reservados de las marcas a ver la gala", comenta.
Para la presentadora, la presencia de influencers no necesariamente compite con la industria cinematográfica, sino que puede complementarla. "Los influencers son las nuevas celebrities. Son las personas que están ahí para que haya otros ojos que miren al mundo de la cultura y del cine", afirma.
Las diferencias entre ambas posturas aparecen también al hablar del tipo de atención que generan estos perfiles. Biarnés considera que su presencia aporta poco al cine como industria cultural. Incluso asegura haber escuchado casos de "actores y actrices consagrados, en las listas de series y películas más vistas del año a nivel mundial, que se les prohibió posar en la alfombra".
El creador interpreta este tipo de situaciones como un síntoma de un desequilibrio creciente entre la visibilidad mediática y el reconocimiento profesional. "El sentir común o bastante generalizado de los trabajadores de la industria que no llegan a la alfombra jamás es la frustración y el desánimo", afirma.
Ese malestar, explica, se entiende mejor si se observa la precariedad que atraviesa el sector. "Trabajan muy duro cada día para no saber ni si llegarán a fin de mes. No olvidemos que solo un 7% del sector vive de ello. Es un mundo muy sacrificado", añade.
Una estatuilla de los premios Goya. (Europa Press)
Hernand, sin embargo, plantea una lectura distinta del mismo fenómeno. Insiste en que ambos mundos —el digital y el tradicional— son interdependientes. "La cultura necesita de nuestras voces digitales y nosotros también necesitamos de los espacios en lineal, como la televisión, para poder sobrevivir", resume.
En su opinión, los creadores aportan una mirada distinta sobre el evento y pueden contribuir a acercarlo a públicos que tradicionalmente no seguían este tipo de ceremonias. "Creo que los propios periodistas que están en la alfombra les interesa saber qué opinan sobre ciertas cosas gente deslocalizada del mundo del cine", explica, citando como ejemplo debates sociales presentes en algunas de las películas nominadas. "Los que asisten hablan con bastante respeto. Me dolería muchísimo más ver a Vito Quiles entrevistando en la alfombra de los Goya, que a Laura Escanes haciéndose una foto".
Esto no quita que sea consciente de que el coste de todo esto sea que los profesionales pierdan cierta exclusividad. "Pero ya existen espacios donde se hacen cosas culturetas y más sesudas. En una alfombra roja, todo el mundo se espera una cosa más ligera", continúa.
Laura Escanes, en la alfombra roja de los Goya 2026. (Gtres)
En medio de estas posiciones enfrentadas, algunos profesionales del sector adoptan una postura intermedia. Una actriz española, que prefiere no revelar su identidad, considera que la convivencia entre ambos mundos es posible, aunque recuerda la dimensión simbólica de la gala. "Es evidente que vivimos en un ecosistema mediático distinto al de hace veinte años y que las marcas buscan visibilidad donde está la audiencia", explica.
Al mismo tiempo, subraya que el evento sigue siendo, ante todo, la celebración de una industria. "No podemos olvidar que es la noche del cine. Hay muchas actrices y actores de primer nivel que también pueden dar visibilidad a las marcas y que, además, representan el trabajo de todo un sector". Para esta intérprete, el debate no debería plantearse en términos de exclusión, sino de equilibrio. "Se puede convivir perfectamente, pero sin perder de vista cuál es el foco".
El papel de los patrocinadores
Más allá de las opiniones personales, la presencia de influencers en la gala responde también a una estructura organizativa concreta. Fuentes de la Academia de Cine explican que muchos de estos invitados acuden vinculados a los patrocinadores del evento. La institución establece las listas de nominados, profesionales del sector o representantes del ámbito cultural; mientras que las marcas disponen de sus propios cupos de invitaciones. En esos casos, son las empresas colaboradoras las que deciden qué perfiles acompañarán su presencia en la gala, lo que explica la aparición de creadores de contenido asociados a determinadas campañas o acciones promocionales.
Para Biarnés, esta estructura no modifica su diagnóstico sobre la situación. La responsabilidad última recae en la organización del evento. "Los premios y las agencias deberían llegar a un acuerdo para que sus clientes, los influencers, no ocupen un espacio que no es suyo", sostiene. Y aún es más duro: "Sois la Academia. Respetad al gremio del cine, que es el que os da de comer y alimenta nuestra cultura".
La discusión, sin embargo, sigue abierta entre quienes consideran que la presencia de influencers resta protagonismo a los profesionales del cine y quienes ven en ellos una oportunidad para ampliar audiencias. La alfombra roja de los Goya es solo un ejemplo de cómo dos mundos tejen lazos para combinarse.
La alfombra roja de los Premios Goya vuelve a ser escenario de una discusión que trasciende los vestidos, los flashes y las fotografías de rigor. En los últimos días, un vídeo publicado por el actor Marc Biarnés ha reavivado una conversación recurrente en torno a quién debe ocupar ese espacio simbólico de la gran noche del cine español.