El adiós a Olivia Valere: Marbella pierde su gran templo del lujo tras la guerra por la herencia
La discoteca que marcó tres décadas de jet set cierra definitivamente mientras un grupo mexicano toma el relevo y la familia reorganiza el legado
La noche de Marbella pierde uno de sus templos más reconocibles. La mítica discoteca Olivia Valere, icono del ocio de lujo durante las últimas tres décadas, ha cerrado definitivamente sus puertas y ya tiene relevo: un grupo inversor mexicano ha alquilado el espacio y reabrirá el local con un nuevo concepto antes del próximo verano, poniendo fin a una era marcada por el glamour, las celebridades y el sello personal de su fundadora. La información la ha adelantado el diario 'Sur'.
Inaugurada en 1997 con Naomi Campbell como madrina, Olivia Valere se convirtió rápidamente en parada obligatoria de la jet set internacional que pasaba por la Costa del Sol. Por sus reservados desfilaron nombres como Mariah Carey, Mick Jagger, Bruce Willis o el príncipe Alberto de Mónaco, mientras que en cabina llegaron a pinchar figuras como Prince o Paris Hilton. Su propietaria, la empresaria francesa Olivia Valère, resumía su éxito con una frase que hizo fortuna: ir a Marbella sin pasar por su discoteca "era como ir a Roma y no ver el Vaticano".
El cierre de la sala supone la desaparición de un símbolo de una época dorada de la noche marbellí, heredera del espíritu que en los años 80 y 90 atrajo a aristócratas, magnates y estrellas de Hollywood. Valère, que aterrizó en la ciudad en 1984, supo captar ese espíritu y elevarlo a una marca global, primero desde locales como Gray D’Albion y después desde su icónico club en plena Milla de Oro, impulsado en su día con el respaldo del entonces alcalde Jesús Gil.
Sin embargo, la desaparición de la empresaria en 2022, a los 75 años, marcó un punto de inflexión para su imperio. Aunque la discoteca continuó funcionando bajo la gestión familiar, la estabilidad del negocio se vio condicionada por la guerra abierta entre su viudo, Philippe Valère, y los hijos de la empresaria, enfrentados por una herencia millonaria. El conflicto, centrado en la validez de un testamento ológrafo (escrito con el puño y letra de Valère), tensó las relaciones hasta el punto de protagonizar episodios judiciales y acusaciones cruzadas.
Finalmente, el pulso judicial se resolvió a favor de Philippe Valère. La justicia dio validez al testamento manuscrito firmado por la empresaria en 2011, un documento que sus hijos Karen y Arnaud habían impugnado desde el principio por no considerar creíble su contenido. Ese reparto reconocía al viudo el usufructo del apartamento parisino del distrito XVI, además de la parte de Olivia en la villa El Chaparral, en Guadalmina, así como los muebles y enseres de ambas propiedades. El resto del patrimonio (incluidas joyas, terrenos en Santo Domingo y también las deudas) quedaba distribuido en cuatro partes iguales entre Philippe, los dos hijos mayores de la empresaria y Roger, el hijo que tuvieron en común.
El desenlace no solo cerró un proceso que el propio viudo llegó a definir como "muy desagradable", sino que también supuso un cambio decisivo en el control del negocio. Según explicó Philippe Valère en 2025, Karen y Arnaud quedaron ya fuera de la gestión, mientras que el relevo pasó a apoyarse en su entorno más cercano y, en particular, en su hijo Xavier, implicado en la organización de actuaciones y en la continuidad del legado materno. Con la batalla sucesoria ya amortiguada, la familia trató de estabilizar el rumbo del emblemático local marbellí, aunque para entonces el mercado, el perfil del cliente y el propio ciclo del negocio ya habían cambiado de forma evidente.
Así, la familia llevaba tiempo buscando un socio capaz de relanzar la discoteca. La decisión de alquilar el espacio durante diez años al grupo Mandala confirma ese giro estratégico, que supone ceder el testigo de uno de los locales más emblemáticos de la Costa del Sol.
Pese al cierre de la discoteca tal y como se conocía, el legado de Olivia Valère no desaparece del todo. La familia mantendrá la gestión del restaurante anexo, ahora rebautizado como LOV Olivia Valere, mientras el nuevo proyecto (bautizado como Bonbonniere Marbella) intentará recuperar el pulso de la noche en el mismo enclave. Se cierra así una etapa irrepetible en la historia del ocio marbellí, marcada por una mujer a la que, como recordaba su viudo en una entrevista con Vanitatis, algunos llamaban "la luz de Andalucía".
La noche de Marbella pierde uno de sus templos más reconocibles. La mítica discoteca Olivia Valere, icono del ocio de lujo durante las últimas tres décadas, ha cerrado definitivamente sus puertas y ya tiene relevo: un grupo inversor mexicano ha alquilado el espacio y reabrirá el local con un nuevo concepto antes del próximo verano, poniendo fin a una era marcada por el glamour, las celebridades y el sello personal de su fundadora. La información la ha adelantado el diario 'Sur'.