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gastronomía en hoteles

Hacienda Rumiloma o el espectáculo de cenar bajo el cráter de un volcán en Quito

Rumiloma, se encuentra en la falda del volcán Pichincha, una figura imponente que define el perfil de la histórica y barroca ciudad de Quito.

Foto: Hacienda Rumiloma o el espectáculo de cenar bajo el cráter de un volcán en Quito

Subir a Rumiloma es ascender por un camino sin asfaltar hasta las faldas del volcán Pichincha, una figura imponente que define el perfil de la histórica y barroca ciudad de Quito. En un paraje que a la gente de otras latitudes se nos hace inverosímil, a más de 3.200 metros de altitud, la Hacienda Rumiloma, un hotel de lujo, único en su género, cuelga de la ladera del volcán Pichincha sobre la ciudad, escondido y mimetizado con un paisaje verde y frondoso de eucaliptos y pinos de intenso color por donde pasean libremente llamas y pavos reales.

La experiencia es abrumadora. La vista se detiene primero sobre la ciudad que a vista de pájaro se descubre enorme; después, la mirada continúa hasta encontrar mucho mas allá los volcanes de cumbres nevadas que majestuosos e imponentes se elevan poderosos al otro lado de Quito. Desde Rumiloma se tiene la impresión de poder tocar el cielo, y cuando te sientas a descansar en su interior tras los enormes ventanales para disfrutar de unas vistas que en pocos sitios del mundo puedes observar y tomas un Bloody Mary, al tiempo que escuchas por el hilo musical a Ana Belén cantando “...para entrar en el cielo no es preciso morir...” y las nubes como en un tsunami corren para cubrir y hacer desaparecer Quito ante tus ojos en apenas unos minutos, crees que San Pedro te ha franqueado la entrada al cielo.

Cada bungalow se estructura en dos alturas. Por un lado, un salón y su chimenea, y por otro, la habitación que se asoma como en un balcón al valle donde se despliega, enorme, Quito. La casa central donde se ubica el restaurante tiene una decoración que recuerda a la de un resort de lujo en alguna estación de esquí en Colorado; no en vano su propietaria, Amber, es americana y diseñadora de interiores. Confortables sillones de estilo inglés, aparadores y alacenas combinadas con muebles de estilo dan un aspecto cálido y acogedor al comedor.

Amber, como buena aficionada a la cocina, consigue que no solo el marco exterior en que se ubica el hotel y la extraordinaria decoración interior del comedor sean fascinantes, sino que la propuesta de su cocina sea realmente buena. En esta ocasión pudimos probar unas alcachofas gratinadas con zanahoria deliciosas y delicadas, pero con sabor, y que ponen de relieve la altísima calidad de las verduras que crecen en Ecuador. De segundo plato, siguiendo las recomendaciones del chef, escogimos atún al horno. Nos sorprendieron tanto por lo generoso de la ración como por la suavidad y lo jugoso que salió de la cocina el pescado. Una pieza que suele ser más bien seca era jugosa y suave como pocas veces hemos probado.

Hacienda Rumiloma. Obispo de la Madrid s/n. Quito (Ecuador).

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