En la gastronomía española hay ingredientes que atraviesan generaciones sin perder protagonismo, y el pimiento es uno de ellos. Esta hortaliza se sitúa entre las más consumidas del país, con más de 222.000 toneladas anuales en campañas recientes. Su éxito se explica por su accesibilidad, su buen perfil nutricional —rico en vitamina C, antioxidantes y fibra— y, sobre todo, por su versatilidad en la cocina. Desde recetas tradicionales hasta preparaciones rápidas, el pimiento se adapta a todo tipo de platos y formatos.
En este contexto, los pimientos en conserva se han convertido en una solución habitual en muchos hogares. Especialmente los del piquillo, que permiten preparar ensaladas, guarniciones o tapas en cuestión de minutos. Sin embargo, no siempre se aprovecha todo su potencial. La chef y divulgadora gastronómica María Albero ha compartido una técnica sencilla para mejorar su sabor sin recurrir a trucos innecesarios. “Los pimientos de bote no se mejoran con azúcar; se hacen con ajo y 4 cucharadas de aceite”, afirma.
La propuesta de Albero se basa en una técnica clásica: confitar los pimientos lentamente. En lugar de añadir azúcar para potenciar el dulzor, la chef recomienda aprovechar el sabor natural del producto y cocinarlo a fuego suave. El proceso comienza escurrriendo los pimientos y reservando el líquido de la conserva, que se utilizará más adelante para intensificar el resultado.
A continuación, se colocan los pimientos extendidos en una sartén amplia para que se cocinen de forma uniforme. Se añaden dientes de ajo laminados y cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra, ingredientes básicos que aportan aroma y profundidad. La clave, según la experta, está en mantener el fuego bajo y permitir que los sabores se integren poco a poco, evitando una fritura rápida que podría alterar la textura.
Los pimientos verdes son pimientos que no han llegado a su madurez. (Pexels/ Kaboompics.com)
Durante la cocción, los pimientos deben voltearse con cuidado para que no se rompan. Tras unos 20 minutos, se incorpora el líquido reservado de la conserva, que ayuda a crear una ligera salsa. Este paso permite concentrar aún más el sabor y lograr una textura melosa. La mezcla se deja reducir a fuego suave durante unos 15 minutos adicionales hasta que los pimientos queden bien impregnados.
El resultado es un plato sencillo pero muy sabroso: pimientos confitados, suaves y con un dulzor natural realzado por el aceite y el ajo. Esta preparación funciona como tapa, guarnición o base para acompañar carnes, pescados o huevos. Además, demuestra que con ingredientes básicos se puede transformar un producto en conserva en una receta con carácter.
En la gastronomía española hay ingredientes que atraviesan generaciones sin perder protagonismo, y el pimiento es uno de ellos. Esta hortaliza se sitúa entre las más consumidas del país, con más de 222.000 toneladas anuales en campañas recientes. Su éxito se explica por su accesibilidad, su buen perfil nutricional —rico en vitamina C, antioxidantes y fibra— y, sobre todo, por su versatilidad en la cocina. Desde recetas tradicionales hasta preparaciones rápidas, el pimiento se adapta a todo tipo de platos y formatos.