Samantha Vallejo-Nágera, chef, tiene la receta perfecta para el verano: "Colorida y espectacular"
La conocida chef ha compartido en Instagram una crema fría de remolacha sencilla, colorida y pensada para servir bien fría durante los días de más calor
Samantha Vallejo-Nágera, en una imagen de archivo. (RTVE)
Hay platos que alimentan y otros que, además, consiguen resumir una estación. En verano ocurre con las recetas frías: cambian la temperatura de la mesa, reducen el tiempo frente a los fogones y demuestran que, cuando el calor aprieta, muchas veces menos es más.
La elaboración apenas requiere unos minutos. Samantha Vallejo-Nágera comienza salteando tres remolachas cocidas con 25 gramos de mantequilla durante unos cinco minutos. Después incorpora una pizca de sal, una cucharada de vinagre de vino tinto y 500 mililitros de caldo de pollo, dejando que el conjunto hierva unos seis minutos antes de triturarlo hasta conseguir una textura ligera y homogénea.
Mientras la crema se enfría, prepara el acompañamiento que termina dando personalidad al plato. Mezcla 125 mililitros de yogur griego con una cucharada de aceite de oliva virgen extra, media cucharada de zumo de limón, sal y eneldo fresco picado. Según explica en el vídeo, este aliño también funciona muy bien con otras verduras, por lo que puede utilizarse más allá de esta receta.
Las recetas frías vuelven a ganar protagonismo durante los meses de verano. (Magnific / d3images)
La remolacha aporta un color intenso que convierte el plato en uno de esos que entran primero por los ojos. No es casualidad que la chef termine la preparación afirmando: "Es la crema más bonita de todas", justo antes de coronarla con el yogur aliñado, que añade contraste visual y un punto de frescura.
Con las temperaturas al alza, las recetas que pueden dejarse preparadas con antelación vuelven a ganar protagonismo. Esta propuesta reúne precisamente esa combinación que muchos buscan en verano: pocos ingredientes, una elaboración sin complicaciones y un resultado ligero, vistoso y pensado para disfrutar bien frío.
Hay platos que alimentan y otros que, además, consiguen resumir una estación. En verano ocurre con las recetas frías: cambian la temperatura de la mesa, reducen el tiempo frente a los fogones y demuestran que, cuando el calor aprieta, muchas veces menos es más.