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El duque de Calabria se recupera de un ictus

Preocupación en Zarzuela por el estado de salud de Carlos de Borbón-Dos Sicilias, duque de Calabria. Hace unas semanas, el aristócrata sufrió un ictus del que

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    Preocupación en Zarzuela por el estado de salud de Carlos de Borbón-Dos Sicilias, duque de Calabria. Hace unas semanas, el aristócrata sufrió un ictus del que se recupera actualmente en la Clínica Neuromadrid, donde han acudido a tratarse otros personajes famosos como el ex ministro Miguel Boyer o la actriz Silvia Abascal. Estos días, el primo de don Juan Carlos ha sido visto saliendo de dicho centro hospitalario fielmente escudado por Ana de Orleans, su esposa y enfermera todo este tiempo, tal y como ha podido saber Vanitatis. El duque anda por sus propios medios, aunque el deterioro físico es más que evidente. La Familia Real al pleno está pendiente de su evolución que, tal y como relatan fuentes cercanas, es favorable.

    Aunque los que han mostrado un especial interés han sido los príncipes de Asturias, que están mucho más encima. Cristina, la hija mayor del matrimonio Calabria- Orleans, y su marido, Pedro López Quesada y Fernández-Urrutia forman parte de su reducido círculo de amigos. Ambos matrimonios no tienen reparo en dejarse ver en público y acuden a menudo juntos al cine o a cenar. Además, Victoria, la hija del matrimonio, ejerció de paje en la boda de Felipe y Letizia en 2004. Esta estrecha relación con el duque de Calabria y su familia no ha estado exenta de polémica. El momento actual por el que atraviesa la monarquía, con el caso Urdangarin en lo alto de la picota informativa y los sempiternos desencuentros familiares como telón de fondo,  no ha puesto tampoco la situación a favor.
    Carlos de Borbón-Dos Sicilias, duque de Calabria, reapareció hace unos meses en la vida de la corte, después de varios meses ausente de la órbita mediática.Lo hacía acompañado de su esposa en la entrega del Toisón de Oro a Nicolas Sarkozy, presidente de la República Francesa. Pero aquel retorno desenterraba fantasmas del pasado. En marzo de 2011, el noble, que fue nombrado infante de España por Don Juan Carlos en 1994, alegó una enfermedad mental degenerativa ante un posible embargo relacionado con sus responsabilidades como miembro del consejo de administración de Viajes Marsans, la empresa de la que era propietario Gerardo Díaz Ferrán. 
    “Tiene lagunas en su memoria y dificultades para hablar y para moverse que le han obligado a recibir tratamiento especializado”, dijo en su lugar su yerno ante el juez. Pese a ello, durante el acto se le vio charlar animadamente con el resto de invitados y no necesitó de ayuda alguna para desplazarse. Aquella escena sirvió para poner en tela de juico su estado de salud, ya que nunca abandonó las respectivas sillas que ocupaba en los consejos de Cepsa, como vocal, o la inmobiliaria Reyal Urbis, como consejero. De nuevo, uno de los miembros más cercanos de la camarilla juancarlista se veía en apuros con la Justicia, como mucho antes lo habían estado otros íntimos reales como el príncipe georgiano Zourab Tcokotua, el empresario Javier de la Rosa, el tesorero Manuel Prado de Colón y Carvajal o Alberto Alcocer.
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