Los tres hombres que llevaron al altar a la duquesa de Alba
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MUERE CAYETANA DE ALBA

Los tres hombres que llevaron al altar a la duquesa de Alba

A sus 88 años, el amor ha sido generoso y egoísta con Cayetana a partes iguales. Enviudó dos veces y recuperó la ilusión junto a un funcionario 25 años más joven

placeholder Foto: La duquesa de Alba y Alfonso Díez tras convertirse en marido y mujer el 5 de octubre de 2011 (Reuters)
La duquesa de Alba y Alfonso Díez tras convertirse en marido y mujer el 5 de octubre de 2011 (Reuters)

“No ha habido ni un solo hombre de los que me han interesado que se me haya resistido”, escribía la duquesa de Alba en su libro Yo, Cayetana, y la historia de su vida así lo ha respaldado. Recién cumplido su tercer aniversario de boda con el funcionario Alfonso Díez, el amor siempre ha sido generoso y egoísta a partes iguales con la duquesa, cuyo estatusnunca impidió que se pusiera el mundo por montera, sobre todo, a raíz de la muerte de su primer marido, Luis Martínez de Irujo.

Enviudar en dos ocasiones y optar por casarse por tercera vez, despertando los recelos de su entorno y en contra de una opinión pública que siempre le importó muy poco, marcaron el recorrido vital de Cayetana y poco a poco fueron forjando su fuerte personalidad.

La misma que a los 17 años obedecía cabizbaja las instrucciones de su autoritario padre de romper su noviazgo con el torero Pepe Luis Vázquez –su primera ilusión adolescente– para casarse con Luis Martínez de Irujo, se casaba en terceras nupciascasi sesenta años después con un funcionario 25 años más joven haciendo gala de esa libertad de la que siempre presumió.

Luis Martínez de Irujo ola boda más cara del mundo

Entonces, a las puertas del Palacio de Dueñas y marcándose un zapateado flamenco, poco quedaba de esa Cayetana que dio el 'sí, quiero' al ingeniero y abogado Luis Martínez de Irujo en el mismo enclave el 12 de octubre de 1947. Aquella fue la boda del año, de la década y casi de toda la época franquista. Celebrada en la catedral de Sevilla ante más de 2.000 invitados y con un coste cifrado en 20 millones de pesetas –de las de entonces–, en los periódicos internacionales se dijo que se trataba del enlace más caro del mundo.

Aunque el inicio de su relación estuvo más bien marcado por la pena de la duquesita de Montoro (como se referían a ella en las crónicas de la época) de renunciar a su noviazgo con Pepe Luis Vázquez, el tiempo pronto hizo que la joven pareja se enamorase y que fruto de ese amor naciesen sus seis hijos.

Sin embargo, en 1972, tras 25 años de matrimonio, el entonces duque de Alba fallecía en Houston por una letal leucemia. La tragedia dejó a una Cayetana de solo 46 años sola, al frente de la crianza de sus seis hijos y con el convencimiento de que nunca más volvería a encontrar el amor.

Jesús Aguirre, el jesuita enamorado

Pero nada más lejos de la realidad. El 17 de marzo de 1978, la duquesa volvía a contraer matrimonio profundamente enamorada. Lo hacía con Jesús Aguirre, exsacerdote jesuita, editor literario y director general de Música del Ministerio de Cultura (1977-80), al que siempre le caracterizó su amplio bagaje cultural y su carácter bohemio e intelectual. Precisamente fue ese carácter el que le pareció petulante a la duquesa en el que fue su primer encuentro. Tampoco ella cayó bien al intelectual que, aunque quedó admirado por su belleza, dijo de ella que no le habían gustado nada “sus maneras de aristócrata cañí”.

Superada esa mala impresión inicial, sus encuentros terminaron en boda y juntos permanecieron 23 años. El final llegaría en 2001, cuando el duque fallecía y la aristócrata volvía a enviudar, reviviendo los viejos fantasmas del pasado.

Un duque joven y muy criticado

Pero en la vida de Cayetana aún quedaba por llegar un tercer hombre, con el que, a sus 85 años y contra todo pronóstico, volvería a casarse en octubre de 2011. Aquel enlace no pudo quedar exento de esa polémica que siempre ha acompañado a la duquesa de Alba, y las especulaciones sobre que Alfonso Díez no era más que un cazafortunas no se hicieron esperar. Unos comentarios que pronto se desvanecieron cuando el enamorado funcionario renunció a "cualquier tipo de pensión, título, derechos u honores que le pudieran corresponder fruto de su matrimonio". Ese gesto devolvió la paz a los Alba, ya que con la llegada de Alfonso a la vida de Cayetana la estabilidad del clan sufrió una sacudida y enemistó al nuevo pretendiente con los hijos de la duquesa.

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