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ENLACE NOBILIARIO EN SEVILLA

El abogado Javier Saavedra se codea con la aristocracia en la boda de su hijo

Condes, duques, marqueses, familiares de la Familia Real… Hasta una treintena de casas con escudo heráldico se han dado cita en el enlace de Javier Saavedra, hijo del famoso letrado, con Mencía López Becerra, hija de aristócratas

Dicen en Sevilla que la boda de Mencía López Becerra y de Casanova, la hija pequeña de los duques de Maqueda, y de Javier Saavedra, hijo del famoso abogado del mismo nombre y de la prestigiosa psicóloga Teresa Rodriguez-Pomatta, ha sido una de las mas importantes dentro del mundo nobiliario. Tanto por los títulos que acompañan a la familia de la joven como por los invitados presentes, que representaban a cerca de treinta casas con escudo heráldico. Entre ellos, Pedro de Braganza y Borbón, duque de Loulé; Fernando Martínez de Irujo, hijo de la desaparecida duquesa de Alba, a la que aún se echa mucho de menos en Sevilla; los marqueses de Torrehoyos, Torrealta y de la Sagra; el vizconde de los Villares, primo del Rey emérito; el conde de Zamoisky Borbón y también empresarios importantes como José García de Tejada y Llorente o personajes como Tomás Terry, recién llegado de Nueva York, donde participó en la inauguración de la tienda de Porcelanosa y presentación oficial de la pareja del momento, Vargas Llosa y Preysler. Hubo tema de conversación dado el despliegue de la firma azulejera.

Montaje fotográfico de Javier Saavedra junto a los novios (Vanitatis)
Montaje fotográfico de Javier Saavedra junto a los novios (Vanitatis)

La pareja podía haber elegido la catedral de Sevilla para prometerse amor, pero quisieron discreción y poco altavoz mediático dada las características familiares. La madre del novio, María Teresa Rodríguez-Pomatta, psicóloga y profesora en la Universidad Complutense, lo contaba a Vanitatis días antes de la boda: "Se ha organizado como ellos han querido y se ha respetado su decisión".Cuentan los amigos que parte de los gastos han corrido por cuenta de los novios. "Mencía y Javier son gente muy trabajadora y sin tontería encima. Ella estudió ADE y trabaja para la Bolsa de Chicago. Ostenta uno de los títulos mas antiguos, el marquesado del Cente, concedido a Rodrigo Díaz, hijo del gran cardenal Pedro de Mendoza, que ordenó construir el último castillo que se erigió en España, el de La Calahorra, cerca de Guadix", como ilustra el duque de Maqueda.

Los novios tras convertirse en marido y mujer (Vanitatis)
Los novios tras convertirse en marido y mujer (Vanitatis)
El lugar elegido por los novios fue el campo que los duques de Maqueda tienen en La Puebla del Rio. Está declarado parque natural y es de los pocos lugares en los que se cría el lince ibérico. En el cortijo Los Montes se celebró la ceremonia religiosa, en la capilla de la finca que preside una talla napolitana de Nuestra Señora del Rosario, firmada por Nicolás Fumo y que antes había permanecido en Ávila, en otra propiedad de la familia López-Becerra Casanova. También preside otra talla de San Sebastián del siglo XIV, así como el Cristo de Los Montes que da nombre al lugar.

La novia iba vestida con un diseño del modisto catalán Raimon Bundó y llegó al altar del brazo de su padre, el duque de Maqueda. Para sujetar el velo lucía una tiara de brillantes y rubíes, una pieza familiar que heredó una tía abuela, la marquesa de Villafranca del Pitamo, y que han utilizado todas las mujeres de la familia. María José Castro firmó el traje de la madre de la novia, que junto con su consuegra, María Teresa Rodríguez-Pinatta, fueron de las más elegantes de la boda. Durante la ceremonia cantó el coro de Santa María de Coria del Rio, dirigida por Sergio Asiaín y no falto la Salve Rociera.

Los novios junto a los duques de Maqueda y el empresario Pepe García de Tejada y Llorente (Vanitatis)
Los novios junto a los duques de Maqueda y el empresario Pepe García de Tejada y Llorente (Vanitatis)

Una vez finalizada la liturgia, los invitados pasaron a la carpa dispuesta en el jardín, mientras dos tenores y una arpista amenizaban el cóctel. La cena estuvo servida por el catering Miguel Ángel y consistió en raviolis de bogavante con salsa de salvia y solomillo de ternera con foie y cebollitas glaseadas. De postre, perfecto de chocolate con nueces, minitulipa con helado de crema de Sevilla y sopita de frutos rojos.

Hubo actuación de la charanga Los Comediantes, flamenco (regalo de una invitada) y música disco. A las nueve de la mañana salía de la finca el ultimo autobús de Los Montes.

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