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Teresa esquiSAbel fue su tercera mujer

La marquesa viuda de Eulen: su vida post David Álvarez

En plena guerra fraticida, poco se sabe de Teresa Esquisabel, la tercera mujer de David Álvarez. Desvelamos sus secretos

Foto: Maite Esquisabel, la última esposa de David Álvarez (Fotomontaje realizado por Vanitatis)
Maite Esquisabel, la última esposa de David Álvarez (Fotomontaje realizado por Vanitatis)

Siempre ha estado en el centro de la polémica sin estarlo. María Teresa Esquisabel Barrena era, y así se presentaba ella misma, "jefe de Gabinete de Presidencia en una empresa importante a nivel nacional e internacional". O sea del Grupo Eulen, un emporio de empresas con divisiones de limpieza, mantenimiento y servicios auxiliares capitaneado por el empresario leonés David Álvarez. Ella era su secretaria, tres décadas menor, pero eso no impidió que en septiembre de 2009 se casaran. No era la primera vez que el empresario lo hacía con su mano derecha. El empresario enviudó dos veces. En 1985, de su primera mujer y madre de todos sus hijos, Vicenta Mezquíriz. En 1999, de María Teresa Vidaurrázaga, quien fuera su primera secretaria y más estrecha colaboradora. Su tercera boda tuvo lugar en la finca familiar de El Escorial. Acudieron todos sus hijos. Emilio (el marido infiel y ahora divorciado de Paloma Segrelles), Juan David, Pablo (al frente de la dirección de Bodegas Vega Sicilia), Juan Carlos, María José, Marta y Elvira. Los siete. Aquella fue la última vez que estuvieron todos juntos

 

La rubia políglota

Poco se sabía entonces de la nueva mujer del empresario, la elegante rubia políglota que acudía a los actos de su brazo. Maite Esquisabel nació en Cangas de Narcea (Asturias), aunque siempre ha vivido en Llodio (Álava). Con 17 años se trasladó a Dublín para estudiar inglés y Lengua y Literatura inglesa en la Universidad de Cambridge. Posteriormente estudió en París, primero en la Alianza Francesa y después Lengua y Literatura en la Sorbona. Maite es licenciada en Derecho por la Universidad de Deusto (Bilbao) y es experta en traducción. A David le gustaba que sus mujeres entendieran de sus negocios, sin embargo ella guarda un discreto segundo plano cuando estalla la guerra entre los hermanos. Y Maite se posiciona discretamente del lado de los hijos fieles a Álvarez, sobre todo de María José.

El patriarca David Álvarez rodeado de sus mujeres más fieles: su esposa Maite a la derecha y a la izda, su hija María José
El patriarca David Álvarez rodeado de sus mujeres más fieles: su esposa Maite a la derecha y a la izda, su hija María José

La batalla del Falcon Crest español se inicia cuando el progenitor designa solo a dos de ellos Jesús David y María José herederos universales de su fortuna y además saca a los otros cinco del control de la joya de la corona, Eulen. En ese momento la familia Álvarez se convierte en un polvorín y la unión entre los miembros del clan salta por los aires. Dejaron de juntarse incluso en Nochebuena en el molino restaurado que la familia tiene en la pequeña localidad leonesa de Crémenes, la localidad natal del patriarca, que era una cita obligada en los Álvarez.

Molino del empresario leonés David Álvarez en Salamón (León)
Molino del empresario leonés David Álvarez en Salamón (León)

Y aquí se pierde la pista de Maite, la tercera mujer, a la que solo vemos en el entierro de su marido el pasado noviembre, a los 88 años de edad, mientras los hijos se enzarzan en una guerra que tuvo su último capítulo el pasado martes en la junta extraordinaria de accionistas, cuando los 'díscolos', como los denominaba el propio Álvarez, han intentado apartar sin éxito a María José del Grupo Eulen, pero ella sigue siendo administradora solidaria y ha reforzado su poder. David Álvarez lo dejó todo bien atado para que la vida (económica) de Maite no se viera arrastrada por las guerras fraticidas de sus hijos. Le estableció una pensión vitalicia mensual de 12.000 euros y supuestamente parte del accionariado de la polémica Eulen. 

Marquesa viuda de Crémenes y escritora infantil

Maite sigue teniendo un título nobiliario que solo se extinguirá con su muerte. Fue marquesado vitalicio concedido al empresario pocas semanas antes de abdicar el Rey Juan Carlos. Maite fue la primera en enterarse. “Lo primero que hice fue decirle a mi mujer que era marquesa y no reaccionamos, ni saltamos ni abrimos botellas de champán. Mi madre seguro que hubiese llorado dos días enteros, pero no de alegría, me hubiese dicho: 'David, que nosotros no somos de eso, ten cuidado, que eso te traerá disgustos”, se sinceró Álvarez cuando se vió honrado con la distinción nobiliaria. 

La tercera mujer de David Álvarez está empadronada en el madrileño barrio de Salamanca y es administradora de dos empresas relacionadas con la automoción y otra con la producción de energía. Poco más sabemos de su actividad. No sabemos, por ejemplo, si en su viudedad dorada seguirá cultivando su faceta literaria como escritora infantil. Esquisabel es autora de un libro de cuentos exquisitamente ilustrado y publicado por la editorial Everest. Se titula 'Jon y sus amigos del bosque' y narra la historia de unos niños que se pierden tras salir a pasear con su familia porque, como Alicia, se distraen persiguiendo a un conejito.

 

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