Lo que no habríamos visto de Adriana Lima si hubiese sido monja como ella quería
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Lo que no habríamos visto de Adriana Lima si hubiese sido monja como ella quería

Por fortuna para la humanidad, la fe no llevó a Adriana Lima a vestir hábitos, sino a desnudar sus curvas y demostrar que la gracia de

Por fortuna para la humanidad, la fe no llevó a Adriana Lima a vestir hábitos, sino a desnudar sus curvas y demostrar que la gracia de Dios también está presente en su privilegiado cuerpo. Es una de las modelos más influyentes del momento, la segunda mejor pagada del mundo y un icono de sensualidad sin fronteras, pero también una católica practicante que se replanteó en su día si ser monja y servir a Dios a tiempo completo.

Antes de firmar con Elite Model Management, nada más aterrizar en Nueva York, su intención era ser monja, pero al final decidió acercarse al Señor consiguiendo las alas de ángel, aunque fuesen las de Victoria's Secret. “La Iglesia está en mí. Pienso que si estás conectado con lo divino y siempre tienes intenciones buenas, estás protegida por los ángeles”, asegura la modelo, que no se refiere a sus compañeras de pasarela en lencería, sino a los ángeles vistos como guías espirituales.

Con dos hijos y una carrera fructífera, la maniquí no solo no se arrepiente de haber conseguido el éxito personal a través de mostrar lo hermoso que es su cuerpo, sino que desea seguir explotando su belleza al menos hasta los 40. Además de rezar a diario, leer la Biblia entre bambalinas antes de salir a la pasarela y de ir a misa con asiduidad, también ha encontrado en el boxeo un remanso de paz: “Es el único momento del día en el que puedo pensar con claridad y relajarme”.

Fotos: Instagram.