Así fue la multitudinaria boda de Joaquín y Susana Saborido: policía, curiosos y caos
Nada que envidiar a la de Lolita, la boda de Joaquín y Susana también se convirtió en punto de encuentro de curiosos que no quisieron perderse ni un detalle
Joaquín y Susana Saborido, durante su boda. (Gtres)
Poco podían sospechar Joaquín y Susana que su boda se convertiría en el acontecimiento del año. Claro, que no estamos hablando de un Joaquín cualquiera. Era la boda del jugador de fútbol que había sido parte de uno de los mayores éxitos de su equipo: hacía poco que el Betis había conseguido su segunda Copa del Rey.
Motivos para celebrar no faltaban, y esto parece ser lo que pensó todo el mundo, que no dudó en acudir a la iglesia donde la pareja planeaba jurarse amor eterno, convirtiendo este enlace en una locura que la propia Susana ha comparado con la más que famosa boda de Lolita. "Fue peor", confirmaba Saborido durante su entrevista en ‘El hormiguero’.
Susana, llegando a su boda con un vestido lleno de volantes. (Gtres)
No hicieron falta invitaciones. El Puerto de Santa María (Cádiz) se convirtió en el lugar más concurrido por unos momentos porque nadie quiso perderse este gran momento para la pareja, ni quienes tenían invitaciones ni quienes entraron sin tenerla. La gente se agolpó para ver este romántico momento, tanto es así que el propio Joaquín relataba, con el sentido del humor que le caracteriza, que se perdió el momento en el que su pareja entraba en la iglesia.
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“La boda fue especial”, rememoraba durante su encuentro con Pablo Motos para promocionar la serie sobre su vida que protagoniza junto a su familia. “Cuando estás esperando a tu mujer verla entrar en el altar, yo no la vi. De repente me dice ‘hola’ y no sabía por dónde había entrado”. Esto lo confirmaba Susana, amante del flamenco, tal y como demuestra su elección de vestido: “Recuerdo que cuando llegué me tuvo que meter la policía. Me cogieron y me soltaron en el altar”.
Nadie quiso perderse la boda de Joaquín en El Puerto. (Gtres)
Hacer que este fuera un enlace privado se convirtió en un imposible, pues el cura se negó a cerrar las puertas de la iglesia porque era la casa de Dios. Familiares y amigos compartían espacio con las más de 2.000 personas que se congregaron para presenciar este momento, cifra calculada por la policía local entre el templo y sus accesos.
Una situación de caos que no empañó su momento de amor, aunque les dejó divertidas imágenes para el recuerdo, fotografías llenas de personas que no saben quiénes son ni cómo consiguieron colocarse en las primeras filas, lugares que habitualmente están reservados para familiares y amigos cercanos. Por no faltar, no faltó ni la Copa que había ganado poco antes con el Betis, con la que posaron.
La pareja tuvo una boda diferente, pero muchas anécdotas para recordar. (Gtres)
A pesar de todo ello, las fotografías reflejan el amor que la pareja se profesaba en ese momento, una relación que 22 años después continúa siendo sólida. Las sonrisas no se borraron de sus rostros, que reflejaban la ilusión por una nueva aventura juntos, también una gran juventud por parte de ambos, pues Joaquín tenía 23 años en ese momento y ella tres menos.
"Nuestra boda fue un show, como nuestra vida entera", resumía Susana con pocas palabras, dejando claro que ellos están dispuestos a afrontar con humor y ganas lo que tenga que venir y, si queda recogido en su docu-reality, todos lo veremos.
Poco podían sospechar Joaquín y Susana que su boda se convertiría en el acontecimiento del año. Claro, que no estamos hablando de un Joaquín cualquiera. Era la boda del jugador de fútbol que había sido parte de uno de los mayores éxitos de su equipo: hacía poco que el Betis había conseguido su segunda Copa del Rey.