Primicia | Los detalles de la boda de Victoria Ortiz, la diseñadora que pudo ser princesa de Bélgica: dónde y cuándo será su gran día
La cordobesa va a dar el 'sí, quiero' al jugador de polo jerezano Jaime Serra Díez en el que promete ser uno de los enlaces campestres más bonitos de la temporada
Victoria Ortiz Martínez-Sagrera cuenta las horas para casarse. A pesar de su discreción y mantener un perfil bajo, saltó a la palestra mediática gracias a su noviazgo con el príncipe Joaquín, hijo de la princesa Astrid y Lorenzo de Austria Este, y por ende, sobrino del rey Felipe de los belgas. Una relación acabo en ruptura (sin comunicado ni fecha, oficiales) y con ella, se esfumó la posibilidad de convertirse en princesa.
Diseñadora de origen cordobés y actualmente parte del equipo de IQ Collection, la firma de Inés Domecq, su prometido y futuro marido es Jaime Serra Díez, un jugador de polo jerezano con el que lleva varios años saliendo. Ahora están en capilla: su boda será este fin de semana.
Su pedida de mano, celebrada a finales de abril, volvió a poner a Victoria Ortiz en el foco. Algunas de las imágenes de esta tradicional celebración de carácter familiar traspasaron la barrera de la intimidad para invadir Instagram y un mes después la revista '¡Hola!' publicó en exclusiva los detalles y el resto de fotos de la pedida. Celebrada en la finca que la familia de la novia posee en Córdoba, su ciudad natal, no faltaron tartas, música y, por supuesto, muchos amigos, incluyendo a algunas caras conocidas del mundo de la moda y de las redes sociales.
Un compromiso junto a Jaime Serra Díez que dejó enterrado completamente su (no exento de polémica) noviazgo con el príncipe Joaquín. Por el simple hecho de que un miembro de la familia real belga saliera con una española, y también porque su nombre fue carne de titulares cuando él copó muchas portadas al saltarse las restricciones impuestas en periodo de pandemia para viajar a nuestro país. Un asunto del que la familia de Victoria se desvinculó y que hoy está completamente enterrado.
Volviendo al presente, la novia es hija de Victoria Martínez-Sagrera Eguilaz y Antonio Ortiz. Su madre es nieta del empresario agrícola Juan Manuel Martínez-Sagrera y su padre es el gestor de las fincas. Desciende, por tanto, de una familia de terratenientes y empresarios agrícolas de Córdoba con gran tradición.
La boda que unirá a Victoria y a Jaime será este sábado 28 de junio, el mismo día que han escogido Paty Sánchez-Flores, nieta de Carmen Flores e hija de Quique Sánchez-Flores, y Javier Millet, para contraer matrimonio. Y si la de Paty se desarrollará en Jávea (Alicante), la zona de veraneo de los novios, la de Victoria Ortiz tendrá lugar en la finca familiar situada entre las localidades de Palma del Río y Hornachuelos, Córdoba. Esa finca como enclave principal de su día en el que será un bonito enlace de campo al aire libre.
Esta es solo una de las propiedades que la familia de la novia posee en la ciudad andaluza. Dueños de terrenos, finca y empresas, posee un rico y variado patrimonio agrícola. A pesar de ello, Victoria no decidió seguir ese camino y ha trazado una exitosa carrera en el mundo de la moda como diseñadora.
Tanto por su trabajo en IQ Collection como por su selecto grupo de amistades, se prevé que la lista de invitados la engorden nombres como la propia Inés Domecq, fundadora de la marca de moda en la que trabaja o Claudia Osborne (Victoria fue una de las invitadas a la boda de la hija de Bertín Osborne). También la modelo Alejandra Domínguez, la diseñadora Blanca Astolfi, otra amiga íntima, Julia Bolaños, hija del empresario Luis Bolaños, la reconocida arquitecta África Serra y Diez (presente en la pedida de mano de Victoria y Jaime) y más figuras de la jet set andaluza.
Victoria Ortiz Martínez-Sagrera cuenta las horas para casarse. A pesar de su discreción y mantener un perfil bajo, saltó a la palestra mediática gracias a su noviazgo con el príncipe Joaquín, hijo de la princesa Astrid y Lorenzo de Austria Este, y por ende, sobrino del rey Felipe de los belgas. Una relación acabo en ruptura (sin comunicado ni fecha, oficiales) y con ella, se esfumó la posibilidad de convertirse en princesa.