Reguillo nos presenta en exclusiva su colección más personal: dedicada a Catalina, su futura hija, y concebida para vestir a 7 tipos de novias
La diseñadora Paloma Reguillo presenta en exclusiva para Vanitatis su nueva colección nupcial, la más personal que ha creado hasta la fecha
Hay colecciones que nacen de una tendencia y otras que lo hacen desde un lugar mucho más íntimo. Catalina, la nueva propuesta nupcial de Reguillo, pertenece a esa segunda categoría. Concebida durante el embarazo de la diseñadora Paloma Reguillo, la colección surge como una reflexión personal sobre la maternidad, el legado y la idea de imaginar a la mujer que algún día será su hija. Un ejercicio creativo y emocional que se materializa en 7 vestidos de novia pensados como distintas posibilidades de feminidad y que Vanitatis desvela en exclusiva.
Ponerle el nombre de Catalina no es un gesto casual. Para Reguillo, su firma ha sido siempre "el gran proyecto de su vida", pero la llegada de su futura hija ha añadido una nueva dimensión a su trabajo. La colección funciona como una declaración de intenciones: una manera de proyectar en su universo creativo todas esas identidades posibles que imagina para su hija. Cada diseño plantea una actitud distinta ante el gran día, desde novias más relajadas y poco convencionales hasta otras románticas y sofisticadas, componiendo un imaginario abierto en el que cada mujer pueda reconocerse.
Fiel al ADN de la firma, la línea mantiene las claves estéticas que han convertido a Reguillo en una de las marcas más interesantes del panorama nupcial español: siluetas rotundas, tejidos con carácter y un cuidado extremo por el detalle. Cada vestido es una extensión de cada novia. No hay dos iguales. Porque si algo define el trabajo de la diseñadora es precisamente eso: entender el vestido de novia no como un uniforme, sino como un reflejo de la personalidad de quien lo lleva.
Vanitatis ha conversado con Paloma, quien nos cuenta en primera persona no solo cómo es su nueva colección, sino también el momento viral y personal que está viviendo, del cual han surgido siete vestidos de novia que aportan un soplo de aire fresco a esta temporada nupcial.
PREGUNTA. La colección Catalina nace desde un lugar muy personal. ¿Cómo surge la idea de crear una colección de novia inspirada en tu futura hija?
RESPUESTA. Cuando tienes un proyecto propio, y más en un ámbito creativo como este, creo que es imposible separar tu momento vital y tus vivencias de lo que proyectas en tu trabajo. En el momento en el que supe que sería una niña entendí la importancia que va a tener todo lo que haga en ella. Quiero que mi trabajo sea un ejemplo para que sepa que puede hacer y conseguir lo que quiera, y esta ha sido mi primera forma de enseñárselo.
P. ¿Qué significa para ti, a nivel creativo y emocional, poner el nombre de Catalina a esta colección?
R. Es una declaración de intenciones. El gran proyecto de mi vida y mi sueño siempre ha sido siempre Reguillo y creo que siempre lo será. Catalina, mi futura hija, llega para ocupar un espacio enorme y convertirse en lo más importante que haga jamás. Reconozco que antes de quedarme embarazada sentía un poco de miedo sobre cómo podría compaginar ambas cosas o si influiría de alguna manera en mi trabajo. Pero ahora lo único que pienso es que es un motor más y un motivo para hacer las cosas cada vez mejor y no parar.
P. Hablas de imaginar distintas mujeres y actitudes dentro de la colección. ¿Qué tipos de feminidad querías explorar a través de estos siete looks?
R. Siempre digo que la clave de Reguillo es que cada vestido parte de la propia novia, de su personalidad. Por eso no hay dos vestidos iguales. Creo además que es algo que nuestras novias perciben y que es de lo que más gusta y llama la atención de la marca. Con esta colección me permito inventar esas diferentes personalidades y explorar siluetas y universos distintos que me apetecía trabajar, todos ellos con una personalidad fuerte para no caer en convencionalismos. Es un juego también imaginar cómo será Catalina, como si imaginara su personalidad aún sin conocerla todavía. En estos siete looks vamos desde una novia menos convencional y más relajada, que podría casarse en una boda más atípica, hasta una mucho más romántica y sofisticada, con una ceremonia más tradicional. Y paso por todas las mujeres que pueden estar entre medias de esos dos extremos, imaginando entornos diferentes para cada una. Creo que la clave es que, aunque uno de los trajes no sea tu estilo, puedas reconocer a esa novia y pensar que es un look increíble para esa novia a la que te ha llevado la mente al ver cada vestido.
P. ¿Cómo dialoga esta nueva colección con el universo creativo que ya caracteriza a la firma Reguillo?
R. Diría que es una extensión natural de lo que nos caracteriza. Siluetas potentes, con tejidos y texturas muy pensadas que se mezclan entre sí y dan como resultado trajes muy limpios, pero con detalles que marcan la diferencia.
P. ¿Qué elementos de diseño definen la identidad de Catalina dentro de la moda nupcial contemporánea?
R. Quería reflejar una novia muy novia, crear trajes pensados exclusivamente para esta ocasión y que resultara difícil imaginarlos en otro contexto. Todos los looks cuentan con un elemento protagonista en torno al que gira el diseño. Ese punto al que mirar cuando ves el traje por primera vez aunque luego haya más detalles. Esto se traduce de forma diferente en cada look. En volúmenes y faldas importantes que juegan con tejidos como el mikado o el tafetán, o en el movimiento de materiales como las plumas y la organza. En otros casos, la clave está en la textura del tejido, como ocurre con el guipur o con los flecos.
P. La colección se compone de siete looks. ¿Hay alguna historia o intención narrativa detrás de esta selección concreta?
R. Más que una historia cerrada, Catalina nace como un ejercicio de posibilidades. Los siete looks responden a la idea de que no hay una única novia, sino muchas formas de serlo. Cada uno propone una actitud, un contexto y una manera distinta de habitar ese día, construyendo un imaginario abierto donde la novia puede reconocerse sin encasillarse.
P. En un momento en el que la moda nupcial está evolucionando tanto, ¿Cómo interpretas la idea de una novia contemporánea?
R. Para mí, la novia contemporánea es aquella que se reconoce en su vestido sin renunciar a su esencia. Más allá de tendencias, busca una pieza que hable de quién es, que acompañe su forma de vivir ese día y lo convierta en algo auténtico. El vestido deja de ser sólo un símbolo para convertirse en una verdadera extensión de su identidad.
P. ¿Qué papel juega la emoción o la intimidad personal en tu proceso creativo como diseñadora?
R. Lo es todo. Intento diseñar y tratar a mis novias como si fueran amigas. Una frase que siempre les repito en la primera charla es que con el vestido tenemos que conseguir el mismo efecto que cuando una amiga va a una tienda y nos dice: 'He visto esta prenda y es muy tú'. Para eso tengo que conocerlas y conectar con ellas, identificar qué cosas definen a cada una. El proceso de creación a medida nos permite que, a través de las pruebas, podamos introducir elementos o eliminar otros que quizá no las coinciden tanto con su forma de ser. También es importante crear un entorno de confianza para que disfruten del proceso, que para mí es una parte vital de este experiencia. No todos los días ves crear desde cero una prenda así, y siempre quiero que lo disfruten y sea un momento divertido y emotivo de la preparación de su boda. Me encanta hablar de todo con ellas y que sientan la libertad de compartir cualquier cosa que piensen conmigo.
P. ¿Qué te gustaría que sintiera una novia al probarse uno de los diseños de la colección?
R. Me gusta pensar en lo que llamamos internamente en Reguillo el 'efecto wow': ese instante en el que te pruebas el vestido y algo cambia. No es solo verte guapísima, es sentirte más segura, más tú, casi con otra energía. Es una mezcla de emoción y fuerza que te hace saber que ese es EL VESTIDO.
P. Mirando hacia el futuro, ¿crees que esta colección marca un nuevo capítulo en la evolución creativa de Reguillo?
R. Sí, sin duda. Catalina marca el inicio de una nueva etapa para Reguillo: más abierta, más experimental y con la voluntad clara de seguir evolucionando, incluso abrir nuevos caminos y formas de trabajar, sin perder identidad.
Hay colecciones que nacen de una tendencia y otras que lo hacen desde un lugar mucho más íntimo. Catalina, la nueva propuesta nupcial de Reguillo, pertenece a esa segunda categoría. Concebida durante el embarazo de la diseñadora Paloma Reguillo, la colección surge como una reflexión personal sobre la maternidad, el legado y la idea de imaginar a la mujer que algún día será su hija. Un ejercicio creativo y emocional que se materializa en 7 vestidos de novia pensados como distintas posibilidades de feminidad y que Vanitatis desvela en exclusiva.