El procedimiento es sencillo y rápido. Primero, se debe llenar un recipiente apto para horno con agua caliente, añadir el jugo de un limón y una cucharada de bicarbonato de sodio. Luego, el recipiente se coloca en el horno y se enciende a una temperatura media, dejándolo actuar durante unos 5 o 10 minutos, el tiempo suficiente para que la mezcla hierva y genere vapor.
El vapor que se desprende ayudará a ablandar la grasa acumulada en las paredes del horno, facilitando su eliminación sin necesidad de frotar con fuerza. Una vez que el horno se haya enfriado un poco, basta con pasar un paño o papel de cocina para retirar la suciedad con total facilidad.
Si tu horno está muy sucio, usa este truco viral en redes sociales. (Pexels / Liliana Drew)
El éxito de este método radica en la combinación de sus ingredientes. El bicarbonato de sodio es conocido por su poder desengrasante y su capacidad para neutralizar olores. El limón, por su parte, es un potente desinfectante natural y su ácido cítrico ayuda a descomponer la grasa y la suciedad. Juntos, generan una reacción química que potencia la limpieza sin dañar las superficies del horno.
Además de su efectividad, este truco casero tiene otras ventajas importantes. Al utilizar productos naturales, se evita la exposición a químicos agresivos presentes en muchos limpiadores industriales, lo que lo convierte en una opción más segura para la salud y el medio ambiente. Asimismo, se trata de un método económico, ya que los ingredientes son accesibles y suelen estar en cualquier hogar.