Lavar el calzado en la lavadora puede parecer una solución fácil y rápida para mantener los zapatos limpios, pero hacerlo mal puede acortar su vida útil, deformarlos o incluso dañar tu electrodoméstico. Aun así, si se hace correctamente, el lavado mecánico puede ser una excelente forma de renovar zapatillas deportivas, calzado de lona o incluso algunos modelos de tela sintética. Aquí te contamos cinco claves esenciales que recomiendan los expertos para que tus zapatos salgan limpios, sin olores y como nuevos, sin correr riesgos innecesarios.
1. No todo el calzado es apto para lavadora
Lo primero que debes tener claro es qué tipo de calzado puede meterse sin problemas en la lavadora. Los materiales más resistentes, como la lona, el algodón o ciertos tejidos sintéticos, suelen soportar bien un ciclo suave. Sin embargo, los zapatos de cuero, ante, piel, gomaespuma o materiales delicados no deben lavarse así, ya que podrían perder su forma, agrietarse o deteriorarse. También hay que evitar lavar zapatos con adornos metálicos, bordados delicados o estructuras internas rígidas, ya que pueden soltarse o estropearse con el movimiento del tambor.
La lavadora sirve para mucho más que lavar ropa (iStock)
2. Limpieza previa: quitar suciedad y plantillas
Antes de meter las zapatillas en la lavadora, es fundamental hacer una limpieza previa. Retira los cordones y las plantillas interiores —estas últimas es mejor lavarlas a mano— y elimina el exceso de barro o polvo con un cepillo seco. Este paso no solo mejora el resultado del lavado, sino que protege el electrodoméstico de posibles atascos por residuos sólidos. También es recomendable colocar el calzado dentro de una bolsa de lavado de malla o una funda de almohada vieja cerrada, para amortiguar los golpes dentro del tambor y evitar que se dañe tanto el calzado como la lavadora.
3. Usa ciclos suaves y agua fría
Uno de los errores más comunes es usar programas muy intensos o agua caliente. Lo ideal es optar por un ciclo corto o delicado, con agua fría o templada (no más de 30 °C), y sin centrifugado o con uno muy suave. Esto previene la deformación de los materiales y el desgaste prematuro del calzado. Añadir un par de toallas viejas a la carga también ayuda a equilibrar el peso en el tambor y reduce el impacto de los zapatos al girar.
Ideas para conseguir limpiar bien tu lavadora. (Pexels/RDNE Stock project)
4. Detergente sí, pero en su justa medida
No es necesario abusar del detergente: bastará con una dosis normal de un producto líquido para ropa delicada o deportiva. Los detergentes en polvo pueden dejar residuos visibles, especialmente si el calzado tiene costuras o tejidos porosos. Además, nunca utilices suavizante, ya que puede alterar las propiedades transpirables de ciertos materiales técnicos.
5. Secado al aire libre, sin prisa y sin calor directo
El secado es una de las etapas más importantes. Nunca metas el calzado en la secadora, ya que el calor directo puede despegar suelas, deformar plantillas y dañar los materiales. Lo mejor es dejarlo secar al aire libre, en un lugar ventilado pero sin sol directo. Para acelerar el proceso y mantener la forma, puedes rellenar el interior con papel de periódico o papel de cocina, cambiándolo cada pocas horas si está húmedo.
Lavar el calzado en la lavadora puede parecer una solución fácil y rápida para mantener los zapatos limpios, pero hacerlo mal puede acortar su vida útil, deformarlos o incluso dañar tu electrodoméstico. Aun así, si se hace correctamente, el lavado mecánico puede ser una excelente forma de renovar zapatillas deportivas, calzado de lona o incluso algunos modelos de tela sintética. Aquí te contamos cinco claves esenciales que recomiendan los expertos para que tus zapatos salgan limpios, sin olores y como nuevos, sin correr riesgos innecesarios.