La secadora se ha convertido en una aliada imprescindible en muchos hogares, sobre todo cuando las temperaturas bajan o el tendedero se queda corto. Pero, aunque es un electrodoméstico comodísimo, también es uno de los que más consumo energético acumula si no se usa bien. Y lo cierto es que la mayoría cometemos un fallo muy común que dispara la factura sin que nos demos cuenta.
El fallo que más eleva el consumo de la secadora es no limpiar el filtro de pelusas después de cada uso. Parece un detalle menor pero tiene muchísimo impacto, y es que cuando el filtro está sucio o saturado, el aire no circula bien dentro del tambor y la secadora necesita trabajar más tiempo y a más potencia para conseguir secar la carga. Es decir, gasta más electricidad para hacer lo mismo.
La importancia de limpiar el filtro de la secadora. (Pexels)
Otros errores que encarecen el uso de la secadora
Meter demasiada ropa de una vez: el aire no circula bien y el ciclo se prolonga. Cargas más pequeñas son, paradójicamente, más eficientes.
No centrifugar bien en la lavadora: si la ropa entra muy húmeda, la secadora tardará mucho más en hacer su trabajo.
Elegir programas largos sin necesidad: los ciclos eco o automáticos ajustan el tiempo real de secado y ahorran bastante energía.
No revisar el depósito de agua: si está lleno, el rendimiento baja y el aparato fuerza más el motor.
Las especialistas en mantenimiento del hogar recomiendan un gesto facilísimo que marca la diferencia: usar la secadora justo después de que termine otro ciclo. Cuando el aparato ya está caliente, necesita menos energía para alcanzar la temperatura adecuada en el siguiente uso. Si tienes varias cargas para secar, aprovecha ese calor residual.
Utilizar el centrifugado de la lavadora, otra de las recomendaciones. (Pexels)
Limpiar el filtro puede suponer una reducción importante en la factura mensual. Además, prolonga la vida útil del electrodoméstico y mejora el olor y acabado de la ropa. En un momento en el que todas buscamos maneras realistas de ahorrar en casa sin renunciar a la comodidad, este pequeño gesto es un aliado perfecto. No se nota en el día a día, pero sí se nota en el bolsillo.
La secadora se ha convertido en una aliada imprescindible en muchos hogares, sobre todo cuando las temperaturas bajan o el tendedero se queda corto. Pero, aunque es un electrodoméstico comodísimo, también es uno de los que más consumo energético acumula si no se usa bien. Y lo cierto es que la mayoría cometemos un fallo muy común que dispara la factura sin que nos demos cuenta.