Así lo explica el etólogo Juan Manuel Liquindoli, quien sostiene que este gesto es mucho más que una simple reacción instintiva. “Cuando un perro hace esto, no está confundido. De hecho, un estudio reciente sugiere que podría ser todo lo contrario”, afirma. La clave está en cómo los perros procesan el lenguaje humano. Según investigaciones recientes citadas por Liquindoli, no todos los perros reaccionan igual ante las palabras. El estudio analizó dos grupos: perros “típicos” y otros con una capacidad especial para aprender y recordar nombres de objetos.
Los resultados fueron reveladores. Mientras los perros comunes apenas inclinaban la cabeza en un 2% de los casos, aquellos con mayor capacidad cognitiva lo hacían en un 43%. “Los perros que realmente conocían esas palabras eran significativamente más propensos a inclinar la cabeza cuando escuchaban el nombre de un objeto”, detalla el especialista.
Este es el error que cometemos al limpiar a nuestros perros (Pexels)
En este sentido, el gesto deja de ser una muestra de duda para convertirse en una evidencia de atención y comprensión. “Probablemente está queriendo procesar exactamente lo que le querés decir”, añade el educador canino. Otro aspecto llamativo del estudio es que la inclinación de la cabeza no es aleatoria en cuanto a dirección. Cada perro tiende a inclinarla siempre hacia el mismo lado.
Este fenómeno recuerda a la lateralidad humana —ser diestro o zurdo— y sugiere que los perros también podrían tener preferencias neurológicas. “Cada perro tendía a inclinar la cabeza siempre hacia el mismo lado, algo parecido a lo que ocurre con las patas”, señala Liquindoli. Más allá de lo anecdótico, este pequeño gesto ofrece una pista valiosa sobre la capacidad de los perros para comprender el mundo que les rodea. Según concluye Liquindoli, la inclinación de cabeza demuestra que los perros pueden entender el significado de algunas palabras cuando logran asociarlas a objetos o acciones concretas.