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Los expertos coinciden: "Este es el sencillo truco que nunca falla para saber si tienes que cambiar ya tu almohada"
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Los expertos coinciden: "Este es el sencillo truco que nunca falla para saber si tienes que cambiar ya tu almohada"

Renovar la almohada a tiempo es un gesto pequeño pero puede mejorar mucho la calidad del sueño y la forma en que despiertas cada mañana

Foto: Cómo saber si ha llegado el momento de cambiar tu almohada. (iStock)
Cómo saber si ha llegado el momento de cambiar tu almohada. (iStock)

La almohada influye mucho más en el descanso de lo que solemos pensar. Puede parecer limpia, cómoda y todavía útil, pero con el paso del tiempo pierde firmeza, acumula humedad, se deforma y deja de sostener bien el cuello. Por eso, los expertos en bienestar recomiendan revisar su estado de vez en cuando con un truco muy sencillo.

La prueba más fácil consiste en doblar la almohada por la mitad y observar qué ocurre. Si recupera su forma enseguida, todavía conserva cierta elasticidad. Si, por el contrario, se queda plegada, tarda demasiado en volver a su posición o aparece hundida en el centro, es una señal clara de que ha llegado el momento de cambiarla.

placeholder El truco para saber si es el momento de cambiar tu almohada. (Pexels)
El truco para saber si es el momento de cambiar tu almohada. (Pexels)

Para hacer bien el truco, solo hay que colocar la almohada sobre una superficie plana, doblarla por la mitad y soltarla. Las almohadas de fibra o pluma deberían recuperar su forma con relativa rapidez. Si no lo hacen, es probable que el relleno esté desgastado y ya no ofrezca el apoyo necesario.

En el caso de las almohadas viscoelásticas, la señal puede ser distinta. No siempre se doblan igual, pero sí conviene observar si tienen zonas hundidas, deformaciones permanentes o pérdida de firmeza. Si la almohada ya no acompaña bien la postura, el descanso empieza a resentirse.

placeholder Una almohada que ha perdido su firmeza puede ocasionarnos dolores de cuello y un mal descanso. (Pexels)
Una almohada que ha perdido su firmeza puede ocasionarnos dolores de cuello y un mal descanso. (Pexels)

Una almohada deteriorada puede alterar la postura durante toda la noche. Si queda demasiado baja, demasiado alta o hundida, el cuello trabaja en una posición incómoda durante horas. Esa tensión acumulada puede traducirse en rigidez, dolor cervical o sensación de cansancio al levantarse.

Si te despiertas con dolor de cuello, das muchas vueltas para encontrar postura o notas que la almohada queda aplastada al poco rato de acostarte, es momento de revisarla. A veces se culpa al colchón o al estrés, pero el problema está en un apoyo que ya no cumple su función. El descanso no solo depende de la postura, una almohada en mal estado puede arruinar esa percepción de descanso reparador.

La almohada influye mucho más en el descanso de lo que solemos pensar. Puede parecer limpia, cómoda y todavía útil, pero con el paso del tiempo pierde firmeza, acumula humedad, se deforma y deja de sostener bien el cuello. Por eso, los expertos en bienestar recomiendan revisar su estado de vez en cuando con un truco muy sencillo.

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