La ciencia coincide: esta es la temperatura ideal del dormitorio para dormir bien en verano
Mantener el dormitorio demasiado caliente puede dificultar el descanso. La evidencia científica apunta a que una temperatura fresca favorece un sueño más continuo y reparador
Dormir en un ambiente demasiado cálido puede dificultar el descanso. (Magnific / marymarkevich)
Cuando llega el verano, conciliar el sueño puede convertirse en un auténtico reto. Las noches tropicales, el calor acumulado durante el día y la sensación de bochorno hacen que muchas personas tarden más en dormirse o se despierten varias veces antes de que suene el despertador. Aunque existen distintos trucos para sobrellevar estas noches, el ambiente del dormitorio sigue siendo uno de los factores más importantes.
La 'Sleep Foundation', una organización especializada en salud del sueño que resume la evidencia científica disponible, señala que la temperatura recomendada para dormir en la mayoría de los adultos se sitúa entre 18 y 20 grados centígrados. Mantener el dormitorio dentro de ese rango ayuda al organismo a llevar a cabo un proceso natural imprescindible para conciliar el sueño: el descenso gradual de la temperatura corporal. Según explica la entidad, cuando la habitación está demasiado caliente, ese mecanismo puede verse alterado y el descanso resulta menos reparador.
Un ambiente adecuado favorece un descanso más reparador. (Magnific / Freepik)
Durante la noche, el cuerpo reduce ligeramente su temperatura interna como parte del ritmo circadiano. Ese descenso envía una señal al cerebro de que ha llegado el momento de dormir. Si el ambiente es excesivamente cálido, el organismo tiene más dificultades para liberar calor, lo que puede retrasar el inicio del sueño y favorecer los despertares nocturnos.
La organización recuerda, sin embargo, que no existe una cifra exacta que funcione igual para todo el mundo. Las preferencias individuales pueden hacer que algunas personas necesiten un ambiente ligeramente más cálido o más fresco para descansar bien. Aun así, mantener el dormitorio entre los 18 y los 20 grados suele ser una recomendación válida para la mayoría de los adultos.
Dormir en una habitación demasiado cálida puede favorecer los despertares nocturnos. (Magnific / Freepik)
Además de la temperatura, la calidad del descanso también depende de otros aspectos del entorno. Reducir el ruido, limitar la exposición a la luz durante la noche y utilizar ropa de cama adecuada para la época del año contribuyen a crear un ambiente más favorable para dormir. En verano, ventilar la habitación cuando baja la temperatura exterior o recurrir a ventiladores o aire acondicionado de forma moderada también puede ayudar a mantener unas condiciones más confortables.
Dormir bien no depende únicamente del número de horas que se pasan en la cama. La temperatura del dormitorio influye directamente en la capacidad del cuerpo para iniciar y mantener el sueño. Por eso, durante los meses de más calor, refrescar la habitación puede ser una medida sencilla que facilite un descanso de mayor calidad.
Cuando llega el verano, conciliar el sueño puede convertirse en un auténtico reto. Las noches tropicales, el calor acumulado durante el día y la sensación de bochorno hacen que muchas personas tarden más en dormirse o se despierten varias veces antes de que suene el despertador. Aunque existen distintos trucos para sobrellevar estas noches, el ambiente del dormitorio sigue siendo uno de los factores más importantes.