El gesto que recomiendan los expertos para dormir con 35 ºC: ayuda a que el cuerpo se enfríe antes de acostarte
Dormir bien durante una noche de calor extremo puede convertirse en una misión imposible. Una ducha templada antes de acostarse ayuda al cuerpo a regular mejor la temperatura
Preparar el cuerpo para el descanso también puede ayudar a sobrellevar las noches de más calor. (iStock)
Hay noches en las que dormir parece una misión imposible. El aire apenas se mueve, las sábanas resultan incómodas desde el primer momento y encontrar una postura agradable se convierte en todo un reto. Cuando el calor se mantiene incluso después de la puesta de sol, conciliar el sueño puede llevar más tiempo de lo habitual.
Una ducha templada antes de acostarse puede ayudar al cuerpo a prepararse para el descanso en las noches de calor. (Magnific / Freepik)
Según los expertos consultados por 'Verywell Health', existe un gesto sencillo que puede ayudar al cuerpo a prepararse para el descanso: darse una ducha templada antes de acostarse. Aunque muchas personas piensan que el agua muy fría es la mejor opción para combatir el calor, los especialistas explican que una ducha templada puede favorecer el proceso natural de enfriamiento del organismo sin provocar un contraste brusco de temperatura.
La recomendación no consiste en utilizar agua caliente. De hecho, una ducha demasiado caliente puede aumentar la sudoración y hacer que la sensación de calor persista durante más tiempo. El objetivo es refrescar el cuerpo de forma gradual para facilitar el descenso de la temperatura corporal que precede al sueño.
Mantener el dormitorio lo más fresco posible puede favorecer un descanso más confortable durante las noches de calor. (Magnific / Rawpixel)
Además de este hábito, los especialistas recuerdan la importancia de mantener el dormitorio lo más fresco posible. Ventilar la vivienda durante las horas de menor temperatura, limitar la entrada de calor durante el día y utilizar ropa de cama ligera y transpirable son medidas que también pueden contribuir a crear un ambiente más confortable para descansar.
Dormir bien durante una ola de calor no siempre depende del aire acondicionado. En ocasiones, pequeños cambios en la rutina antes de acostarse pueden ayudar al organismo a afrontar mejor las altas temperaturas y hacer que el descanso resulte algo más llevadero.
Hay noches en las que dormir parece una misión imposible. El aire apenas se mueve, las sábanas resultan incómodas desde el primer momento y encontrar una postura agradable se convierte en todo un reto. Cuando el calor se mantiene incluso después de la puesta de sol, conciliar el sueño puede llevar más tiempo de lo habitual.