La generosidad y el respeto son algunas de las cualidades que señalan los psicólogos. (Freepik)
La segunda señal es la coherencia. No se comporta de una manera en público y de otra muy distinta en privado. Sus valores se mantienen incluso cuando no obtiene reconocimiento. La tercera señal es la responsabilidad emocional, cuando se equivoca, no siempre busca excusas ni culpa a los demás. Puede pedir perdón, revisar su comportamiento y reparar el daño si es necesario.
La cuarta es la generosidad, pero no entendida solo como dar cosas materiales. También se muestra en el tiempo, la atención, la paciencia y la capacidad de estar presente cuando alguien lo necesita. La quinta señal es el respeto, una buena persona no necesita estar de acuerdo con todo para tratar bien a los demás. Sabe poner límites, pero también acepta los límites ajenos.
Este “truco” psicológico sirve para mirar más allá de las apariencias. Alguien puede resultar encantador al principio, pero la verdadera bondad se confirma con el tiempo, en la repetición de pequeños actos y en la forma de gestionar los momentos incómodos. Los psicólogos coinciden en que lo que define a una buena persona es su intención de no dañar, su capacidad de aprender y su manera de tratar a los demás con humanidad, incluso cuando la situación no le resulta favorable.