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¿Sueles tener cosquillas fácilmente? Un estudio revela que esta percepción es distinta a otras sensaciones corporales, como el tacto

Una nueva investigación ha analizado cómo cambia su intensidad según la zona del cuerpo y hasta qué punto esta peculiar sensación se diferencia de otras percepciones físicas

Foto: Un nuevo estudio ha elaborado un mapa corporal de esta sensibilidad y ha encontrado patrones sorprendentemente similares entre personas de culturas diferentes (Canva)
Un nuevo estudio ha elaborado un mapa corporal de esta sensibilidad y ha encontrado patrones sorprendentemente similares entre personas de culturas diferentes (Canva)

Las cosquillas pueden provocar una carcajada inmediata con apenas rozar determinadas partes del cuerpo. Aunque forman parte de una experiencia cotidiana para la mayoría de las personas, por qué somos especialmente sensibles en unas zonas y apenas reaccionamos en otras sigue planteando preguntas a la ciencia. Un nuevo estudio ha elaborado un mapa corporal de esta sensibilidad y ha encontrado patrones sorprendentemente similares entre personas de culturas diferentes.

La investigación, liderada por Ziliang Xiong y Konstantina Kilteni, de la Universidad Radboud (Países Bajos), y publicada en Nature Human Behaviour, analizó a 448 adultos de entre 18 y 30 años, procedentes de China, Países Bajos y Grecia. La mitad de los participantes eran mujeres.

placeholder Aunque forman parte de una experiencia cotidiana para la mayoría de las personas, por qué somos especialmente sensibles en unas zonas y apenas reaccionamos en otras sigue planteando preguntas a la ciencia (Canva)
Aunque forman parte de una experiencia cotidiana para la mayoría de las personas, por qué somos especialmente sensibles en unas zonas y apenas reaccionamos en otras sigue planteando preguntas a la ciencia (Canva)

Cuello, axilas, abdomen y pies, entre las zonas más sensibles

Los resultados muestran una notable coincidencia entre los tres grupos. El cuello, las axilas, el abdomen y las plantas de los pies aparecieron de manera recurrente entre las regiones donde más fácilmente se experimentan cosquillas, pese a las diferencias culturales entre los participantes.

El fenómeno, además, resultó muy extendido. El 98,4% de los encuestados aseguró haber recibido cosquillas alguna vez, mientras que el 95,8% había hecho cosquillas a otra persona. Un 71% se consideraba moderadamente o muy sensible a ellas.

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Estos datos permitieron a los investigadores construir un mapa corporal detallado y comprobar que las cosquillas no se distribuyen al azar. Sin embargo, uno de los resultados más interesantes apareció cuando ese mapa se comparó con el de otras experiencias físicas.

Las cosquillas no siguen el mismo mapa que el tacto

Las zonas especialmente sensibles a las cosquillas no coincidieron necesariamente con aquellas donde destacan otras sensaciones como el tacto, el placer o el dolor. Esta diferencia lleva a los autores a plantear que podrían constituir una experiencia somatosensorial particular, condicionada por una combinación de mecanismos fisiológicos, neuronales, psicológicos y sociales.

Otro dato aporta una pista sobre por qué unas partes del cuerpo reaccionan más que otras: la sensibilidad a las cosquillas fue mayor en regiones que habitualmente reciben menos contacto físico. El resultado encaja con una hipótesis planteada ya por Charles Darwin sobre la posible relación entre lo inesperado del contacto y la intensidad de la respuesta.

placeholder Tampoco puede darse por hecho que los resultados sean universales: el trabajo se limita a tres grupos culturales y serán necesarios nuevos estudios con poblaciones diferentes (Canva)
Tampoco puede darse por hecho que los resultados sean universales: el trabajo se limita a tres grupos culturales y serán necesarios nuevos estudios con poblaciones diferentes (Canva)

Aun así, los investigadores advierten de que no existe una única explicación capaz de resolver el fenómeno. Tampoco puede darse por hecho que los resultados sean universales: el trabajo se limita a tres grupos culturales y serán necesarios nuevos estudios con poblaciones diferentes.

La investigación abre además otra cuestión importante. Factores sociales como quién realiza las cosquillas, con qué intención o si existe consentimiento podrían modificar considerablemente la experiencia. El mapa del cuerpo aporta así nuevas pistas sobre un comportamiento aparentemente sencillo que lleva siglos despertando preguntas entre filósofos y científicos.

Las cosquillas pueden provocar una carcajada inmediata con apenas rozar determinadas partes del cuerpo. Aunque forman parte de una experiencia cotidiana para la mayoría de las personas, por qué somos especialmente sensibles en unas zonas y apenas reaccionamos en otras sigue planteando preguntas a la ciencia. Un nuevo estudio ha elaborado un mapa corporal de esta sensibilidad y ha encontrado patrones sorprendentemente similares entre personas de culturas diferentes.

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