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Los palacios y tesoros artísticos de la Casa de Medinaceli, en el centro de la batalla judicial por la herencia
La Casa de Pilatos, el Pazo de Oca, obras de Goya, Velázquez o El Greco conforman un patrimonio valorado en cerca de 110 millones de euros
La herencia de la duquesa de Medinaceli se ha convertido en el cuento de nunca acabar. Primero hubo una demanda que ganaron los nietos y bisnietos el 22 de diciembre de 2021, como publicó Vanitatis en exclusiva. Reclamaban su derecho a recibir la legítima como descendientes directos de Victoria Eugenia Fernández de Córdoba.
La aristócrata tuvo cuatro hijos (Ana, Luis, Rafael e Ignacio) y solo le sobrevivió este último, que es la persona que mantiene el contencioso con sus sobrinos. Según la legislación española y el Código Civil, cuando dejas hijos o descendientes directos, dos terceras partes de los bienes van necesariamente a ellos. Y así nos lo confirmaban los interesados: "Nosotros lo que hemos pedido es hacer cumplir la soberana voluntad de nuestra abuela y bisabuela, recogida en su testamento del año 2003 y ratificada en junio de 2012, donde nombra herederos universales a sus hijos y destina el tercio de libre disposición a la fundación".
En esta última sentencia figura precisamente esa decisión de la duquesa de Medinaceli en sus últimas voluntades: "Instituye por sus únicos y universales herederos, en cuanto al tercio de legítima estricta, por partes iguales, a sus tres hijos (Ana, Luis e Ignacio) y a la estirpe del premuerto Rafael, con sustitución vulgar y derecho de acrecer, rogando se les pague con bienes rentables y de fácil enajenación, y a Ignacio con bienes relacionados con la historia de la Casa".
Posteriormente queda plasmado en el cuaderno particional de 2018, que realizó el contador-partidor Antonio Hernández Gil. Este profesional fue nombrado en su día por la propia duquesa. "Este documento fue aceptado por el duque de Segorbe, y de ahí que los movimientos posteriores no se entendieran".
Esa primera sentencia la recurrió Ignacio Medina y, hace unos días, la Audiencia Provincial de Sevilla denegaba el derecho a la legítima y daba la razón a Ignacio Medina Fernández de Córdoba. El siguiente capítulo que actualiza el enfrentamiento ha sido recurrir en casación ante el Tribunal Supremo ese dictamen, como nos confirmaba Rafael Medina, actual duque de Feria.
Para entender este litigio hay que remontarse a 2013, cuando falleció la titular de la Casa Ducal de Medinaceli. Por un lado, estaban las donaciones que había realizado en vida a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli y, por otro, el derecho de los herederos a esa legítima. La primera instancia condenó a la fundación, que interpuso un recurso y que, en esta tercera fase, ha ganado.
Llamaba la atención que en el documento figurara Victoria Eugenia Fernández de Córdoba como excelentísima y, sin embargo, los herederos aparecen sin ese tratamiento, incluida la actual duquesa de Medinaceli, a la que nombran como doña Victoria Hohenlohe. "Aunque sea algo colateral, extraña ese trato obsequioso, que no es igual para el resto. Parece un homenaje mortuorio; igual que a Ignacio Medina se le incluye también su título".
En los documentos judiciales se especifican todos los bienes que en vida cedió la duquesa a la fundación. Según nos confirman: "La ley permite que se done todo lo que se quiera, pero siempre que se conserve una cantidad suficiente para que el donante viva con el mismo nivel. Según la información que aparece en la sentencia del patrimonio cedido, la duquesa se quedó sin nada. Una contradicción, como hay otras en el dictamen".
La clave es que la legítima se queda sin recursos. En el documento de la sentencia figuran los palacios que forman parte de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli. En concreto, eran los siguientes: Casa de Pilatos (Sevilla), Pazo de Oca (Pontevedra), basílica de Jesús de Medinaceli (Madrid), castillo de Sabiote (Jaén), palacio de Hoznayo (Cantabria), torre de San Miguel das Penas (Lugo) y casa-palacio de don Francisco de los Cobos (Úbeda). Además de los bienes muebles situados en los inmuebles de la Casa de Pilatos y del Pazo de Oca, y los fondos documentales de los ducados de Medinaceli y Santisteban, el ducado de Segorbe y Cardona y el marquesado de Camarasa, así como contadurías y secciones fácticas.
La masa total hereditaria asciende a 109 millones de euros, aunque es muy difícil de cuantificar, tanto por el patrimonio tangible como por el intangible. De ahí que se aceptara y nadie impugnara ese cuaderno particional. Para hacer un inventario se habrían necesitado años y contratar a expertos de todo el mundo: en los palacios hay cuadros de Goya, El Greco, Velázquez, tapices o mobiliario imposibles de cuantificar. Por eso se llega a ese primer acuerdo que firman todos los interesados, como figura en la sentencia de primera instancia.
La resolución de la herencia de la duquesa no ha terminado. Y así lo confirman los herederos de la aristócrata, que lo único que quieren es que se cumplan los deseos de Victoria Eugenia Fernández de Córdoba.
La herencia de la duquesa de Medinaceli se ha convertido en el cuento de nunca acabar. Primero hubo una demanda que ganaron los nietos y bisnietos el 22 de diciembre de 2021, como publicó Vanitatis en exclusiva. Reclamaban su derecho a recibir la legítima como descendientes directos de Victoria Eugenia Fernández de Córdoba.