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Arancha Sánchez Vicario y el dinero que desapareció (y que figura en una querella que ahora conocemos)
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Paloma Barrientos

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Arancha Sánchez Vicario y el dinero que desapareció (y que figura en una querella que ahora conocemos)

Documentos judiciales de la querella que la tenista presentó en 2012 contra su padre y su hermano detallan transferencias, inversiones y operaciones financieras que marcaron el destino de su fortuna. No llegó a juzgarse

Foto: Arancha Sánchez Vicario. (EFE / Alejandro García)
Arancha Sánchez Vicario. (EFE / Alejandro García)

Tras un largo y complicado proceso, Arancha Sánchez Vicario y Josep Santacana por fin firmaron su divorcio. Una separación legal que ha tardado años en resolverse. Ambos llegaron a un acuerdo extrajudicial con las bases de un arreglo exclusivamente económico. No había casas que repartir ni patrimonio compartido que negociar.

Los asuntos relacionados con su familia se resolvieron mucho antes, en 2018, y ambos mantienen la misma responsabilidad a ese respecto. Por sentencia judicial y, a pesar de la tutela compartida, la madre debe abonar al padre una cantidad mensual, tal y como publicó Vanitatis en exclusiva. La jueza del condado de Miami así lo estableció, según figura en la documentación a la que tuvimos acceso.

En Estados Unidos, el cónyuge con menos recursos debe ser compensado por quien sí los tiene. En este caso era Arancha Sánchez Vicario, a pesar de las declaraciones que realizó en el juzgado de Barcelona en septiembre de 2023, cuando ella y Santacana comparecieron por la querella que interpuso el Banco de Luxemburgo contra ambos por presunto alzamiento de bienes para eludir una deuda millonaria. En esa declaración, la deportista aseguraba que su marido era quien se encargaba de organizar sus bienes, que se había quedado sin nada y que no sabía dónde estaba su patrimonio, el que con tanto esfuerzo había ganado.

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Este era un capítulo más de una biografía salpicada de contradicciones, como la pregunta de cómo, quién y de qué forma se evaporó el dinero ganado por la deportista.

Y es ahora cuando volvemos a recuperar el pasado. En octubre de 2012, Arancha Sánchez Vicario interpuso una querella contra su padre, Emilio Sánchez Benito, su hermano Javier Sánchez Vicario, un abogado y varias empresas como responsables civiles subsidiarias. Se les acusaba, entre otras cosas, de apropiación indebida y en esa documentación, ahora recuperada, aparecen especificadas cifras, fechas, transacciones e inversiones importantes sin rédito para Arancha; transferencias sin justificar, unas y otras, en las que el padre, el hermano y la madre figuraban como beneficiarios sin que nadie informara a la deportista de cómo se utilizaba su dinero.

placeholder Arancha Sánchez Vicario y Santacana, al comienzo de su relación. (Gtres)
Arancha Sánchez Vicario y Santacana, al comienzo de su relación. (Gtres)

En ninguna de las empresas que aparecen en la querella figura con cargo alguno, ni siquiera aparece el nombre de Josep Santacana. Las cifras que barajaba la defensa de Arancha Sánchez Vicario, sumando las cantidades presuntamente "desaparecidas", superarían los cuarenta millones de euros.

En dicha documentación se explican sus inicios deportivos, que comenzaron a los 14 años. Al ser menor de edad, su padre y el abogado asumieron el control de todos sus beneficios e inversiones. Cuando alcanzó la mayoría de edad, otorgó un poder general a favor de sus padres, Emilio y María Luisa. En esa primera parte se explica que, cuando la deportista se retiró tras los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, la información que recibía "era vaga y superficial".

Según la documentación de entonces a la que ha tenido acceso Vanitatis, "hay actos de disposición y distracción de los fondos de mi representada ordenados por los querellados [que] fueron continuos, hasta el punto de que se han contabilizado hasta la fecha (2012) transferencias injustificadas por no menos de 8.000.000 de euros. En ningún momento la querellante tuvo conocimiento del más mínimo detalle del intrincado entramado societario que se había constituido ni de los constantes movimientos de fondos que su padre y abogado estaban llevando a cabo. (…) Aprovechándose de la confianza de mi patrocinada, diseñaron los mecanismos que permitieron la distracción continuada de los ingresos de D.ª Arancha, lo que le ha situado en la actualidad (año 2012) en una posición económica delicada".

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En este punto hay que recordar que Josep Santacana se casó con capitulaciones matrimoniales. Por lo tanto, el dinero que había (o no había) nada tenía que ver con su organización patrimonial.

En la amplia querella aparecen datos documentados como los siguientes: en la década de los noventa, el padre invierte en operaciones de compraventa de inmuebles. Ese patrimonio acabó transfiriéndose a nuevas sociedades mercantiles y, de ahí, los ingresos se transferían a las cuentas del padre y del hermano, como figura en la pág. 10. Retirada en efectivo realizada por el padre, o en su nombre, por importe de 2.624.160,50 euros. Transferencias a una cuenta titularidad de Emilio Sánchez por importe de 719.880 euros. Transferencia a la cuenta de Emilio Sánchez y Javier Sánchez Vicario por importe de 71.993,83 euros y 421.511,18 euros, respectivamente (pág. 10). Transferencias ordenadas a favor de terceros ajenos a la deportista por un total de 2.860.576,26 euros. Pagos de las obras relativas a la construcción del chalé propiedad de Javier Sánchez Vicario por un total de 84.893,28 euros. Pagos realizados con la tarjeta de crédito titularidad del padre y de la madre por importe de 46.096,28 euros.

Estos son algunos ejemplos de cómo el patrimonio de Arancha Sánchez Vicario fue menguando sin que ella tuviera conocimiento de la administración, al haber dejado las decisiones en manos de personas de su confianza. En 2015, la deportista abandonó la querella contra su padre y su hermano. La retirada de los pleitos se produjo tras un pacto con su familia para evitar un juicio, lo que supuso una reconciliación y la recuperación de dos casas por parte de la tenista.

El nombre de Santacana no aparecía en esa querella, como demuestran los documentos, pero eso no implica que el no administrara el patrimonio de Arancha. La Justicia española lo condenó a tres años y tres meses de cárcel en 2024 y consideró "absolutamente probado" que fue él quien "gestionó el patrimonio de su mujer desde que en noviembre de 2009 se hiciera con el control del mismo", y que "ideó y llevó a cabo las operaciones de despatrimonialización que comportaron la imposibilidad de pagar la deuda contraída con la querellante".

Tras un largo y complicado proceso, Arancha Sánchez Vicario y Josep Santacana por fin firmaron su divorcio. Una separación legal que ha tardado años en resolverse. Ambos llegaron a un acuerdo extrajudicial con las bases de un arreglo exclusivamente económico. No había casas que repartir ni patrimonio compartido que negociar.

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