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una situación sorprendente

El corte (o zasca) de la reina Sofía a un invitado y la frialdad con Marichalar

Te contamos un incómodo momento que se vivió en el marco de la boda del duque de Huéscar y Sofía Palazuelo

Foto:  La reina Sofía, con los recién casados. (Instagram)
La reina Sofía, con los recién casados. (Instagram)

Doña Sofía fue la invitada sorpresa en la boda de Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo. Las informaciones previas al acontecimiento daban como segura la presencia de la infanta Elena y no la de su madre. La Reina emérita no se prodiga en actos de estas características, donde lo habitual es que el matrimonio acuda en pareja. Incluso en el caso de que no sean parejas bien avenidas. El protocolo social impera antes que el afectivo y más en una boda 'institucional' como ha sido el enlace del heredero del ducado de Alba.

De ahí la sorpresa con la presencia de doña Sofía en solitario, que hacía más visible la ausencia de don Juan Carlos. Salvo recepciones institucionales, hace tiempo que dejaron de presentar la imagen de familia estructurada. Pero esto no es ningún obstáculo para que la madre de Felipe VI no solo guarde las apariencias con respecto a don Juan Carlos, sino que no permita ninguna falta de protocolo. Y esto es lo que sucedió una vez que finalizó la liturgia religiosa.

La reina Sofía y el padre Sánchez-Dalp, tras el enlace.
La reina Sofía y el padre Sánchez-Dalp, tras el enlace.

Doña Sofía, como el resto de los invitados, formaba parte un grupo donde las conversaciones giraban en torno a lo guapa y sencilla que estaba la novia, en el original mural que sirvió como retablo combinando los cuadros con imágenes religiosas con flores y en la música que acompañó a la ceremonia. En un momento dado uno de los caballeros que compartía la charla se dirigió a la Reina para comentarle que días antes había coincidido con el monarca. Textualmente dijo: “Señora, estuve con el Rey emérito”.

Carlos Fitz-James Solís, la reina Sofía y el duque de Alba. (EFE)
Carlos Fitz-James Solís, la reina Sofía y el duque de Alba. (EFE)

A la Reina le faltó tiempo para contestar y dejar clara su posición con respecto al anterior jefe del Estado. Y respondió al interlocutor: “El Rey emérito no. Es el rey don Juan Carlos”. El zasca de doña Sofía dejó en silencio durante unos segundos al resto del grupo, que rápidamente cambió de conversación. El invitado no volvió a abrir la boca.

Jaime de Marichalar, en una imagen de archivo. (Getty)
Jaime de Marichalar, en una imagen de archivo. (Getty)

Otro momento que llamó la atención fue el saludo de Jaime de Marichalar a la que había sido su suegra. Se acercó muy educado, besó su mano y a continuación, cruce de palabras sociales, y ahí se acabó el encuentro. Sorprendió esa frialdad de doña Sofía hacia el padre de sus nietos Victoria y Froilán, porque siempre había sido muy cordial. Una vez que el divorcio se hizo efectivo, la Reina no cerró la puerta al yerno con el que mantenía una buena relación. Frente a Iñaki Urdangarin y sus tropelías, Marichalar ha sido la imagen discreta y ha mantenido un bajo perfil público. Este cambio de actitud resultó llamativo.

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