Logo El Confidencial
FAMILIA REAL DE MÓNACO

Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover, 20 años casados y un divorcio imposible

La hija de Rainiero de Mónaco lleva una década separada del controvertido príncipe alemán, pero no tiene intención de tramitar legalmente su situación

Foto: Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover, el día de su boda. (AP / Fritz Schulenburg)
Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover, el día de su boda. (AP / Fritz Schulenburg)

La ceremonia tuvo lugar en el Salón de los Espejos del palacio Grimaldi un 23 de enero, aunque el mundo no se enteró hasta el día siguiente. La princesa Carolina de Mónaco, que tenía el mundo rendido a sus pies tras haber pasado por el trago de quedarse viuda con 33 años y tres hijos, se casaba por sorpresa de nuevo con un desconocido príncipe alemán, Ernesto de Hannover.

[LEA MÁS: Ernesto de Hannover declara la guerra a su hijo por la venta del castillo familiar]

El comunicado de la boda explicaba que había sido oficiada por Patrice Davost, presidente del Consejo de Estado, y que los invitados se habían limitado a los tres hijos de Carolina, los dos de Hannover, Rainiero, Alberto, la princesa Antoinette y dos amigos que actuaron como testigos. Sí, faltaba Estefanía, con la que entonces no había relación.

La princesa Alexandra de Hannover, Carolina de Monaco y Ernesto de Hannover, en 2004. (Getty)
La princesa Alexandra de Hannover, Carolina de Monaco y Ernesto de Hannover, en 2004. (Getty)

El enlace fue desmenuzado por los medios de comunicación. Mientras los cronistas reales se dejaban engatusar por las impecables credenciales aristocráticas del galán, los medios más morbosos detallaban que Hannover había estado casado durante 16 años con Chantal Hochuli, hija de un multimillonario arquitecto suizo, con la que tenía dos hijos y de la que se había divorciado en octubre de 1997. Chantal y Carolina habían sido amigas íntimas.

[LEA MÁS: Carlota Casiraghi y Dimitri Rassam niegan su ruptura y amenazan con medidas legales]

Además, Carolina se casaba embarazada, aunque su traje de color gris perla no dejaba entrever su estado de buena esperanza. En julio, seis meses después de la boda, la princesa monegasca dio a luz a su cuarta hija, la princesa Alexandra.

La dinastía de los Grimaldi, considerada por los monárquicos más rancios algo así como una panda de nuevos ricos, emparentaba con la prestigiosa casa de Hannover, la dinastía alemana que reinó en Gran Bretaña durante casi un siglo. Ernesto de Hannover era entonces la cabeza visible de la casa, además de tener lazos de sangre con las casas reinantes de media Europa. Para Carolina de Mónaco, se trataba de un ascenso en toda regla en el escalafón royal.

Cena de gala anterior a la boda del príncipe Felipe y Letizia Ortiz. (Cordon Press)
Cena de gala anterior a la boda del príncipe Felipe y Letizia Ortiz. (Cordon Press)

Tras su matrimonio, la pareja vivió diez años de relativa tranquilidad. Carolina volvió a brillar como princesa de Hannover, mostrando su faceta más glamourosa en bodas como la de Federico de Dinamarca y Mary Donaldson, o en la de Felipe VI y Letizia. Aunque en este caso fue más bochornoso el paseíllo en solitario de la de Mónaco, que tuvo que dejar a su marido en el hotel superando una resaca.

[LEA MÁS: Charlène de Mónaco planta de nuevo a su familia política]

En 2009, la pareja se separó de forma extraoficial. Los continuos desplantes de Ernesto y su vida plagada de excesos con el alcohol fueron demasiado hasta para Carolina. Ella volvió a residir en el principado de Mónaco y dejó la casa de Hannover a merced del príncipe, aunque no por mucho tiempo. Su hijo mayor, Ernesto, tomó las riendas y mantiene un agrio enfrentamiento con su padre por las distintas propiedades de la casa.

Christian de Hannover, Carlota y Andrea de Mónaco, Ernesto de Hannover, Carolina, Alberto y Estefanía de Mónaco. (Getty)
Christian de Hannover, Carlota y Andrea de Mónaco, Ernesto de Hannover, Carolina, Alberto y Estefanía de Mónaco. (Getty)

A día de hoy, en el perfil oficial de la princesa colgado en la página web del Principado de Mónaco se la define como 'su alteza real la princesa de Hannover' y no como princesa de Mónaco. Ese título tiene bastante más peso protocolario y es la razón por la que, según los expertos, Carolina no piensa tramitar legalmente su separación. Menos desde que Charlène la desplazara como primera dama de Mónaco.

Casas Reales
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios