La reina Isabel y sus costumbres de plebeya
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CASA REAL BRITÁNICA

La reina Isabel y sus costumbres de plebeya

La monarca británica ha dado por finalizadas sus vacaciones en su residencia de Sandringham, volviendo a Londres en tren

placeholder Foto: La reina Isabel abandonando Norfolk. (Cordon Press)
La reina Isabel abandonando Norfolk. (Cordon Press)

Es la reina más longeva del mundo y aunque la conocemos como la reina Isabel de Inglaterra, nos quedamos cortos. Su título oficial es Isabel Segunda, por la Gracia de Dios, del Reino Unido de la Gran Bretaña y de Irlanda del Norte, y de sus otros Reinos y Territorios Reina, Jefa de la Mancomunidad de Naciones, Defensora de la Fe. Pero nada de esto impide que a Isabel II, como a cualquier ciudadano, se le acaben las vacaciones. Aunque, en su caso, han sido bastante más largas que las de cualquier trabajador, siguiendo así su tradición navideña.

La reina Isabel se instalaba a finales de año en su residencia de Sandringham, como suele hacer. Allí se retira para pasar las navidades y se queda hasta pasado el 6 de febrero, una fecha que le gusta conmemorar en privado y sin grandes fastos, a pesar de que es el aniversario de su ascenso al trono. Pero la explicación a tanta sobriedad es simple: es también la fecha del fallecimiento de su padre, el rey Jorge VI, precisamente en Sandringham, por lo que prefiere dejar las celebraciones para otros momentos más alegres y recordar ese día en la intimidad de su casa de campo. Y este lunes, Isabel II daba por finalizadas sus vacaciones, volviendo a Londres para retomar su agenda y compromisos oficiales.

placeholder La reina Isabel en la estación de King's Lynn, preparada para volver a Londres. (Cordon Press)
La reina Isabel en la estación de King's Lynn, preparada para volver a Londres. (Cordon Press)

Y si llamaba la atención que la mismísima reina de Inglaterra escogiera el transporte público para viajar hasta Sandringham al inicio de las vacaciones, también ha generado gran expectación ver a Isabel II en la estación de King´s Lynn, preparada para volver a Londres en tren. Lo hacía, eso sí, rodeada de fuertes medidas de seguridad y en una estación mucho más despejada de lo normal, sin el trasiego habitual de los días laborables. La reina dejaba claro que se trataba de un viaje privado, especialmente por el atuendo, mucho más sobrio y discreto del utilizado en citas oficiales, para las que escoge colores chillones y llamativos, a fin de que el público más alejado pueda presumir de haberla visto a pesar de la distancia.

Desde luego, lo de volver en coche a Buckingham Palace, descartado. Al menos si es conducido por su esposo, Felipe de Edimburgo. El duque ha renunciado voluntariamente a su licencia de conducir después de haber provocado un accidente en el que resultaron heridas dos mujeres. Un incidente que, aunque sin tener que lamentar más daños, perturbaba las tranquilas vacaciones de la reina.

placeholder Medidas de seguridad en la estación de King's Lynn, minutos antes de la llegada de la reina Isabel. (Cordon Press)
Medidas de seguridad en la estación de King's Lynn, minutos antes de la llegada de la reina Isabel. (Cordon Press)
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